De la redacción de razacero.
Actualización 14 febrero, 2018

Grotesco resultó el mitin político del santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador el día de hoy 8 de febrero en la plaza del IV Centenario del centro de la capital de Durango, con un acarreo más que notorio de las huestes del Partido del Trabajo, encabezado por ese nefasto y eterno líder estatal Alejandro González Yáñez, conocido en esta entidad más por sus nexos con los gobiernos priístas que por su papel de real opositor a la mafia del poder, esa mafia del poder con la que hoy conviven codo a codo y ya abiertamente tanto este jerarca petista como los dirigentes locales de Morena, Rosendo Salgado Vázquez e Ignacio Mier.

En el templete, al final del evento, el ex candidato independiente y coordinador de la campaña de López Obrador en Durango, Nacho Aguado, junto al dirigente despótico del PT, Gonzalo Yáñez, y el hostigador sexual y “delegado estatal” de Morena, Rosendo Salgado Vázquez.

Con el mismo discurso anquilosado que viene pronunciando desde hace 18 años, López Obrador prometió becas para todos los estudiantes del país: “les vamos a dar 3,600 pesos mensuales a más de 300 mil jóvenes”, “nunca más les vamos a dar la espalda a los jóvenes”; “y a los maestros de Durango les digo que tan luego triunfe nuestro movimiento vamos a cancelar la reforma educativa”, “no se va a privatizar el ISSSTE, el Seguro ni el agua, ya no se va a privatizar nada”. “Tan luego lleguemos, desde los primeros días va a aumentar la pensión a los adultos mayores al doble”. “Le vamos a dar preferencia a la gente humilde, a la gente pobre… por el bien de México, primero los pobres”. “Y vamos a combatir a la mafia del poder que se ha enriquecido a costa del pueblo”.

“No estamos en contra de los empresarios, estamos en contra de la riqueza mal habida”. “La gente más pobre es obligada a votar por los partidos de la mafia del poder”. “Eso ya tiene que terminar”.

Con los gritos de “¡¡AMLO sí, priístas no!! militantes de Morena le dieron la despedida de Durango a López Obrador.

Luego, el santón lanzó la trampa, la falacia, el argumento sofista para justificar su promiscuidad política y los tratos oscuros que ha hecho precisamente con prominentes integrantes de la mafia del poder: “debemos buscar la unidad de todo el pueblo, hay que invitar a priístas a panistas, de todos los partidos… el problema no está aquí, está allá arriba”.

Pero abajo del templete, entre la multitud, decenas de militantes molestos gritaban: “¡¡AMLO sí, priístas no !!, refiriéndose a más de una docena de personajes que apenas hace unos días pertenecían a la mafia del poder y ahora ya aparecen en las listas del partido Morena y el PT como candidatos a diputados federales y locales.

Socarrón y sonriente, el santón “izquierdista” ignoraba los reclamos que le hacían militantes inconformes con la entrega de candidaturas a priístas pertenecientes a la mafia del poder.
La vileza de Andrés Manuel López Obrador: apenas en la mañana del 13 de febrero Otniel García Navarro era recalcitrante diputado federal priísta, perteneciente a la mafia del poder; por la tarde, sin recato, fue aceptado en Morena y ya es virtual candidato a senador por Durango. Sin embargo, la ciudadanía no olvida que votó a favor de las reformas, los gasolinazos y apoyó la Ley de Seguridad Interior.

Al final del evento, se vio en el templete a aquél candidato independiente que en las elecciones de 2016 contendió por una diputación local y ahora ya es flamante coordinador de campaña de López Obrador en Durango, Nacho Aguado, platicando muy en confianza con Rosendo Salgado Vázquez, ese dirigente estatal de Morena destituido por hostigar sexualmente a una militante de este partido, pero ahora ya purificado por el santón “izquierdista”, quien en este evento lo presentó como “delegado estatal”.

Ya de camino a su camioneta, el santón tabasqueño fue saludado por cientos de duranguenses al mismo tiempo que era perseguido por militantes que no dejaban de gritar “¡¡AMLO sí, priístas no!! ¡¡AMLO sí, priístas no!! , pero Andrés Manuel López Obrador, socarrón y sonriente, hacía como que ignoraba esos reclamos dando la impresión de que esos gritos de inconformidad le entraban por una oreja y le salían por la otra, porque en el mundo de López Obrador así son las cosas, solo su palabra vale y escucha solo a quienes le llenan el oído con frases que él quiere escuchar.


 

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