La iniciación sexual

¿Qué piensan ellos cuando están contigo en la cama?

Según parece, el cerebro masculino sufre un deslumbramiento instantáneo ante el cuerpo de una chica desnuda. Es como una bombilla que se enciende: “¡Mujer desnuda!” Y a continuación… encefalograma plano. Sin embargo, esta reacción es solo momentánea, pues pasado ese flash y ese minuto de auto congratularse por la conquista, el cerebro empieza a generar todo tipo de dudas y preguntas.

Así, ante las grandes presiones masculinas durante la primera relación sexual con una cuasi desconocida, surgen algunas preguntas:

1.- Duda geográfica: “¿Será aquí o más abajo, o quizás más arriba?”

El pene es fácil de encontrar y está ahí para quien lo quiera ver. Pero el clítoris es menos explícito y hay que tener una cierta destreza (o experiencia adquirida) para encontrarlo. No todos lo consiguen a la primera. Ni a la segunda. Pero hay que creer en las terceras y cuartas oportunidades. Por eso, tampoco está de más que le ayudes a encontrarlo.

2.- Un asunto de perspectiva

Está el pubis y luego lo otro… es grande, es pequeño. ¿Estoy disfrutando de la mejor vista posible? El sexo masculino es muy visual y ellos necesitan tener una panorámica visual de la región donde se mueven, qué hay encima, qué hay debajo o cómo se ve el panorama desde las alturas.

3.- El asunto sensorial

Los hombres son muy sensibles a los pelos del pubis cuando están saliendo… se pueden asustar si les pinchan. Sí, el mensaje es que hay que cuidar la depilación. Ya sabes que cuando el vello púbico empieza a salir puede ser especialmente incómodo para cualquiera que se acerque. “Sigue siendo igual de bueno estar aquí abajo”, piensa él, pero agradecería que la próxima no tuviera la textura del papel de lija.

4.- Una cuestión de justicia y compensación

Ellos piensan en la justicia social y la distribución equitativa de la riqueza. Algo así como: “Espero que mi esfuerzo tenga recompensa”.

5.- La duda universal: “Espera… ¿eso ha sido un orgasmo? o ¿Ya?” 

Nosotras solemos darnos cuenta de cuando ellos eyaculan pero ellos lo tienen más difícil. No saben si eso que estamos haciendo es un orgasmo, es una alergia, es excitación, son los nervios o si de repente nos ha apetecido hacer la postura de la cobra del yoga. Desde aquí te lo decimos: no sobreactúes, no finjas, un orgasmo no es un ataque epiléptico.

(vidaysabor.net).


 

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