De la redacción de razacero.

De los cinco candidatos presidenciales, indudablemente el santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador es el menos corrupto y el que tiene más posibilidades de triunfar en este proceso electoral que culminará el 1 de julio próximo.

A reserva de que el PRI y el PAN vuelvan a hacer alianza, como lo han hecho durante los últimos dos sexenios para obstaculizar la llegada del jerarca tabasqueño a la presidencia de la República, todo parece indicar que el dueño del partido Morena será el primer mandatario no priísta ni panista que tendremos los mexicanos.

El debate presidencial llevado a cabo el pasado 22 de abril nos dejó ver a cuatro candidatos de la derecha extraordinariamente disminuidos en sus capacidades intelectuales y políticas, y a un candidato “izquierdista” lento, desarticulado y cansado.

No obstante que ninguno de la quinteta de aspirantes a la presidencia expuso propuestas interesantes ni mucho menos políticas públicas para resolver las principales problemáticas que padecemos, López Obrador salió airoso de este ejercicio, más por la mediocridad de sus adversarios que por sus cualidades políticas.

De existir un Estado de derecho pleno, parecería que ya es imparable el ungimiento del contradictorio santón morenista. Pero ¿con qué clase de adeptos llegaría López Obrador a la presidencia de la República, tomando en cuenta sus incongruencias políticas (no ideológicas porque es evidente que carece de ideología) y que su gabinete y equipo cercano está conformado por personajes altamente cuestionados y relacionados con esa mafia del poder que tanto dice detestar el tabasqueño?

Perdida la ruta hacia la izquierda, el socialismo mexicano simple y lamentablemente no cuajó, no evolucionó como en otras naciones latinoamericanas, pues en esa búsqueda del poder sus principales exponentes desistieron, otros fallecieron, y los perseverantes dejaron la ideología a un lado para mimetizarse con el sistema corrupto que padecemos. De esta manera, del control férreo que los gobiernos priístas de antaño ejercieron sobre los dóciles liderazgos de los partidos de “izquierda”, pasamos a ver ese tipo de alianzas obscenas y promiscuas anunciadas oficialmente del PAN y el PRD, o del PRI con el PT, dejando los principios políticos a un lado (los principios ideológicos, como anotamos arriba, desde hace mucho tiempo dejaron de existir en la política mexicana) para buscar descaradamente puestos y presupuestos con el objetivo de beneficiarse personalmente y beneficiar a determinados grupos de poder. El pueblo, por supuesto, nunca ha formado parte de estos planes.

PÁG. 5 (1). Tras 18 años de buscar la presidencia de la República, López Obrador terminó aliándose con buena parte de la mafia del poder.
Tras 18 años de buscar la presidencia de la República, López Obrador terminó aliándose con buena parte de la mafia del poder.

En este desaseo generalizado, López Obrador no podía quedar exento, solo que el santón “izquierdista” llevó esas obscenidades y promiscuidades a su máxima expresión y a su máxima vulgaridad, haciéndolas más notorias por lo que se supone que representa.

Así, con una retórica ya desgastada, el jerarca sureño justifica la llegada de priístas nefastos a su partido Morena diciendo que “hay que sumar y darle la bienvenida a todos”, aunque esa forma de sumar de este político ha sido penosamente rechazada no solo por buena parte de la ciudadanía que simpatiza con su proyecto sino por los mismos militantes de su partido, muchos de los cuales han llegado al extremo de despotricar, renunciar y hasta quemar la figura del santón en plazas públicas porque esas “sumas” y “bienvenidas” a priístas detestables y panistas han ido acompañadas de muy valiosas candidaturas para participar en este proceso electoral. Y esos reclamos que la militancia morenista ha hecho, López Obrador, de manera cínica, los ha ignorado.

Es obvio que detrás de estas candidaturas otorgadas a mucho de lo peor del priísmo hay deleznables intereses creados que se han evidenciado abiertamente en varias entidades de la República, especialmente en Durango, en donde desde las elecciones de 2016 López Obrador, a través de sus íntimos amigos, los hermanos Rigoberto y Rosendo Salgado Vázquez, rentó la franquicia de su partido Morena a la última dinastía priísta que gobernó esta entidad norteña.

Esta modalidad de rentar las franquicias de su partido Morena a las falanges más desacreditadas del priísmo fue una innovación del santón “izquierdista”, que si bien le ha redituado excelentes beneficios a nivel personal, en el aspecto político le ha representado un serio desgaste que le ha valido el rechazo de amplios sectores de la población, sobre todo de organizaciones sociales y sindicales que desde hace décadas vienen combatiendo a los regímenes represores priístas y panistas.

En estos comicios, quienes defienden a ultranza a Andrés Manuel López Obrador de los ataques feroces de la derecha corrupta, y los electores que simpatizan con el tabasqueño lo verán en las boletas electorales como compañero de fórmula, codo a codo, con infinidad de personajes ruines que apenas hace unos meses formaban parte de esa mafia del poder que tanto dice detestar el santón de Macuspana.

En Durango, por ejemplo, el priísta recalcitrante Otniel García Navarro como diputado federal de este partido votó a favor de todas las “reformas estructurales” que hoy tienen más empobrecido al pueblo de México; sin embargo, López Obrador lo “sumó” y le dio la “bienvenida” a su partido Morena otorgándole el primer sitio en la lista de diputaciones plurinominales para el Congreso local, importándole muy poco las manifestaciones de enojo y desaprobación de la auténtica militancia morenista duranguense.

PÁG. 5 (2). Como priísta Otniel García Navarro votó a favor de todas las reformas estructurales que han perjudicado al pueblo de México, pero ahora López Obrador lo puso en el prime
Como priísta, Otniel García Navarro votó a favor de todas las “reformas estructurales” que han perjudicado al pueblo de México, pero ahora López Obrador lo puso en el primer sitio de la lista de candidatos plurinominales a diputados locales de Morena en Durango.

Alma Marina Vitela Rodríguez, priísta de hueso colorado que apenas hace unos meses era diputada local, fue ungida por López Obrador como candidata a diputada federal por el distrito 02. Vitela Rodríguez, siendo diputada federal priísta por este mismo distrito, que comprendía las ciudades de Lerdo y Gómez Palacio, en la LXII Legislatura de 2012 a 2015, abandonó a sus electores para irse a radicar a la ciudad de Torreón, Coahuila, “por la violencia y el peligro que existe en Gómez Palacio, ustedes saben, ni aquí ni en Lerdo hay policía”, le dijo a sus allegados priístas (Fuente).

PÁG. 5 (3). Alma Marina Vitela, como diputada federal priísta abandonó a sus electores del distrito 02 para irse a radicar a Torreón, Coahuila,  según ella por la inseguridad que ha
Alma Marina Vitela, como diputada federal priísta abandonó a sus electores del distrito 02 de Gómez Palacio para irse a radicar a Torreón, Coahuila, según ella por la inseguridad que había.

A Maribel Aguilera Chairez, ex diputada local priísta, el santón tabasqueño le dio la “bienvenida” dándole la candidatura para diputada federal por el distrito 03.

Luis Iván Gurrola Vega, con vieja militancia priísta, fue “sumado” por López Obrador a Morena Durango y de inmediato le dio la candidatura a diputado local por el distrito I, además de otros candidatos de bajo perfil, todos ellos identificados con la dinastía de priístas que gobernó Durango el sexenio pasado.

La conocida mercenaria política Nancy Vázquez Luna, ex panista y ex pesista, fue colocada por López Obrador en el segundo sitio de la lista de candidatos plurinominales locales.

Ante este panorama de exclusión insultante, buena parte de la militancia morenista duranguense ya promueve en esta entidad norteña el voto diferenciado entre sus familiares, amigos y la ciudadanía, exhortándolos a no votar por estos personajes repudiados y emitir su voto solamente por el santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador, pero sabiendo que el jerarca tabasqueño es el principal responsable de estas candidaturas deleznables, producto de sus tratos con la última élite priísta que gobernó Durango, lo más probable es que los electores duranguenses ni siquiera contemplen votar por el tabasqueño, a pesar del papel muy cuestionable que han desempeñado los gobiernos estatal y municipales panistas-perredistas a los que les dio el poder en las elecciones de 2016.

En política las cosas suelen cambiar de un día para otro, y este tipo de malas decisiones tomadas no solo en Durango sino en otras entidades del país podrían restarle miles de votos al santón de Macuspana a lo largo y ancho de la República. Miles de votos en contra que significan curules perdidas para Morena en los Congresos locales de los estados, en el Senado y en la Cámara de Diputados.

Si el prianismo no perpetra otro fraude electoral, es inminente que López Obrador ganará la presidencia de la República, como también es inminente que llegará al poder con infinidad de facturas por pagar a las huestes de personajes como Manuel Bartlett, Alfonso Durazo Montaño, Esteban Moctezuma, Lino Korrodi, Manuel Espino, Gaby Cuevas, Germán Martínez, Elba Esther Gordillo y Miguel Ángel Osorio Chong (padre político del Partido Encuentro Social), entre otros protagonistas que son tan peligrosos como los Lozoya, los Meade, los Salinas, los Videgaray o los Calderón, por lo que los mexicanos, como sociedad, deberemos ser mucho más exigentes, mucho más vigilantes y mucho menos tolerantes a las corruptelas que se susciten bajo un hipotético sexenio lopezobradorista.


 

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