La triste historia de Nacho Aguado

    Ignacio “Nacho” Aguado, luego de ser apoyado como político independiente por muchos ciudadanos honestos de Durango, terminó en una mesa tomando café y haciendo planes partidistas con lo peor de la política duranguense y nacional.

    Fernando Miranda Servín.

    Con una ardua carrera política que lo llevó en las elecciones de junio de 2016 a desempeñar un papel decoroso como el primer candidato independiente en la historia de Durango, contendiendo por la diputación local del distrito V, el joven abogado Ignacio Aguado Hernández en octubre de 2015 se revelaba como una opción política viable con sus propuestas de vanguardia, declarando a este medio de comunicación: “Un auténtico candidato independiente debe rechazar el dinero público, como el que manejan los partidos. Precisamente una propuesta es esa: Disminuir un 50% los recursos que la federación entrega a los partidos políticos; otra, promover una iniciativa de ley en contra del “chapulinismo”, y una másla revocación de mandato.

    El 85% de los duranguenses no cree en los partidos políticos, ni en los políticos por supuesto; nosotros queremos ganarnos la confianza de la gente porque sabemos que somos congruentes, y nuestro objetivo es romper esquemas y demostrar que sí se pueden hacer las cosas bien aquí en Durango, sin robar y con sentido común”, decía Nacho Aguado en octubre de 2015.

    En las elecciones de 2016, Nacho Aguado dio la sorpresa, primero obteniendo su registro como candidato independiente a diputado por el distrito local V de Durango, y luego haciendo una campaña sobria en la que, si no logró el triunfo, sí dejó un buen sabor de boca por el papel decoroso que hizo y la cantidad de votos que obtuvo, que fueron mucho más que los que obtuvieron algunos candidatos de partidos satélites.

    Después de este éxito, Nacho Aguado inició una incansable labor promoviendo iniciativas en el Congreso local de Durango como #MasConMenosRegidores, la revocación de mandato, la obligatoriedad de la ley 3 de 3 y el antidoping para todos los servidores públicos, así como una propuesta para legislar que los gobernantes, diputados y senadores terminen sus períodos para los que fueron electos por la ciudadanía y evitar el “chapulinismo, y #SinVotoNoHayDinero. Iniciativas y propuestas que, por supuesto, el Congreso de Durango ni siquiera tomó en cuenta.

    Pero una iniciativa que sí logró colocar este político duranguense fue la de reducir el número de firmas de apoyo ciudadano para el registro local de candidatos independientes, del 3% del padrón electoral al 1%.

    Con todo este buen historial, Nacho Aguado realmente no necesitaba para nada acercarse o aceptar trabajar con ningún partido político, pero finalmente lo hizo a finales de 2017 cuando anunció públicamente que los dirigentes del partido Morena en Durango, Ignacio Mier y Rosendo Salgado Vázquez le habían ofrecido la candidatura para la diputación federal del distrito 04 de Durango. Y el joven abogado Nacho Aguado, entusiasmado y deslumbrado por el espejismo lopezobradorista, cayó en el mismo engaño o garlito en que este par de pelafustanes han hecho caer a no pocos políticos duranguenses.

    Así, al cuarto para las doce de iniciar el proceso electoral de este año 2018, Ignacio Mier y Rosendo Salgado le dijeron a Nacho Aguado que siempre no le podían dar la preciada candidatura para diputado federal por el distrito 04, y que como premio de consolación le darían el despampanante nombramiento de “Coordinador estatal de la campaña de López Obrador en Durango”, designación que increíblemente gustoso aceptó Nacho Aguado comenzando de inmediato a realizar una impensable promoción de la imagen y los “ideales” del santón “izquierdista” en las redes sociales y en los medios de comunicación de Durango, echando al bote de la basura su trayectoria de varios años como político independiente.

    De ser un excelente candidato independiente, Nacho Aguado pasó a ser un promotor más de la imagen del santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador.

    A finales de mayo, ya en plena campaña electoral, pude ver a Nacho Aguado por casualidad en el restaurante El Portón de la ciudad de Durango, lo observé por unos segundos y me dio mucha tristeza, pues ahí estaba sentado a una mesa tomando café y tratando no sé qué cosas con tres de los peores personajes de la política duranguense y nacional: el hostigador sexual y dirigente de Morena en Durango, Rosendo Salgado Vázquez, el ex diputado federal priísta y ahora candidato a diputado plurinominal localmorenistaOtniel García Navarro, y el mafioso ex líder magisterial duranguense Julián Salvador Reyes.

    A estas alturas, es más fácil que estos personajes sórdidos echen a perder por completo al joven abogado Nacho Aguado, que Nacho Aguado los convenza de tomar el camino correcto en la política. Lo que sea, la carrera brillante de Nacho Aguado como político independiente se ha esfumado porque se cansó o porque decidió tomar el camino más fácil (¿a dónde?), y ahí terminó en esa imagen triste que vi en el restaurante El Portón de la ciudad de Durango: un joven que pudo haber sido una promesa en el estado de Durango como auténtico político independiente conviviendo codo a codo, tratando no sé qué cosas, con tres de los personajes más nefastos de la política nacional: el hostigador sexual y dirigente de Morena en Durango, Rosendo Salgado Vázquez, el priísta y ahora candidato a diputado plurinominal “morenistaOtniel García Navarro, y el mafioso ex líder magisterial duranguense Julián Salvador Reyes.


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