Fernando Miranda Servín.

Estrepitosa y dramática fue la derrota que sufrió el PAN duranguense en este proceso electoral pues el voto de castigo que le propició el electorado fue contundente e implacable.

Cuando a los gobiernos priístas les tomó casi 90 años para ser detestados y echados del poder por el pueblo duranguense, los panistas solo necesitaron 21 meses para ser repudiados y rechazados en las urnas.

La soberbia, el despotismo, el abuso de poder, el encubrimiento a los saqueadores priístas del sexenio pasado y la corrupción practicada por ellos mismos como gobierno y como legisladores han sido características que para nada han agradado a esta ciudadanía, que en la primera oportunidad que tuvo les hizo pagar muy caro este tipo de ofensas con la mejor arma que tiene: el sufragio efectivo.

De acuerdo a los resultados finales de los Programas de Resultados Electorales Preliminares del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Durango y del Instituto Nacional Electoral, el PAN de Durango fue prácticamente arrastrado por la coalición de los partidos Morena-PT que de manera escandalosa le arrebató en las urnas 11 diputaciones locales, y una más ganada por el PRI, para conservar a duras penas tres escaños.

Así, las derrotas más dramáticas para los panistas acontecieron en la capital del estado, en donde Alejandro Mojica Narváez, candidato a diputado local por el distrito I, cayó con 12,537 votos frente al candidato de Morena, Iván Gurrola, que obtuvo 14,422 sufragios.

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Alejandro Mojica Narváez, de familia priísta, ex emecista y hoy panista, por mayoría de votos la ciudadanía le dijo no en el distrito local I.
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Patricia Jiménez Delgado, más conocida por su cicatería que por sus virtudes como legisladora, fue rechazada por el electorado del distrito II.

En el distrito II, Silvia Patricia Jiménez Delgado consiguió 11,949 votos mientras el petista Rigoberto Quiñones Samaniego recibió 14,691 boletas a su favor.

Uno de los casos más sonados en las calles y en las redes sociales sin duda alguna fue el de la ex diputada Mar Grecia Oliva Guerrero, quien pretendía reelegirse en el distrito local III. Esta política consiguió 11,991 sufragios contra 12,969 de la morenista Sandra Lilia Amaya Rosales.

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Mar Grecia Oliva. como legisladora solo sirvió a los intereses del gobierno estatal panista; y ahora, al intentar reelegirse en el distrito III, el pueblo de Durango la mando a su casa con cajas destempladas.

Mar Grecia Oliva, durante su campaña, fue señalada en las redes sociales porque sus huestes anduvieron repartiendo despensas a los electores, además de haber dejado una pésima imagen en el Congreso local pues se caracterizó por ser una legisladora comparsa del gobierno estatal de corte panista.

Otra de las derrotas más traumáticas para el panismo duranguense fue la de la ex conductora de noticieros y ex directora de Comunicación Social del gobierno del estado, Silvia Verónica Terrones Romero, quien aspiraba a ser diputada local por el distrito IV, pero al recibir 11,883 votos tuvo que morder el polvo a los pies de la candidata petista, Claudia Julieta Domínguez Espinosa, quien la superó recibiendo 13,558 apoyos ciudadanos.

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A Verónica Terrones Romero, con antecedentes de censuradora de medios como directora de Comunicación Social del gobierno estatal de Durango y fuertemente criticada por su ineptitud por buena parte del gabinete aispurista, no le alcanzó el favoritismo de algunos medios oficialistas ni el apoyo de “líderes sociales” para ganar la diputación del distrito local IV pues los electores duranguenses prefirieron a la candidata petista Claudia Julieta Domínguez Espinosa.

El tener a su disposición buena parte de los medios de comunicación oficialistas y el haber contado con el apoyo de ciertos sectores del gobierno estatal para ser “fortalecida” por “líderes sociales” fueron medidas que al final de cuentas no le alcanzaron a esta censuradora de medios para conseguir los votos suficientes que la llevaran al Congreso de Durango.

El distrito local V increíblemente fue ganado por el candidato panista José Antonio Ochoa Rodríguez, con 17,503 votos. José Antonio Ochoa Rodríguez, ex diputado local por el distrito IV, fue duramente cuestionado por los electores de este distrito que le reclamaron no haber vuelto a visitarlos para resolverles sus problemas.

En el distrito VI, de Pueblo Nuevo, la coalición Morena-PT obtuvo 10,776 votos con Cinthya Leticia Martell Nevárez, venciendo a la panista María Guadalupe Georgina Amezcua Sevilla.

En el distrito VII, de Santiago Papasquiaro, la morenista Karen Fernanda Pérez Herrera se impuso con 11,439 papeletas al panista Ricardo del Rivero Martínez.

El panista José Luis Rocha Medina ganó el distrito VIII, de El Oro, con 13,784 votos frente a Ausencia López Villescas, quien obtuvo 12,384 sufragios representando a la coalición Morena PT.

En el distrito IX de Mapimí el petista Mario Alfonso Delgado Mendoza consiguió 14,356 boletas que le dieron el triunfo sobre la priísta Jaquelín del Río López.

En Gómez Palacio, en el distrito X, el morenista Ramón Román Vázquez obtuvo 15,510 votos derrotando a la panista Claudia Elena Galán Encerrado que solo tuvo 7,155 sufragios.

En el distrito XI, de Gómez Palacio, la coalición Morena-PT se impuso con 19,922 votos que consiguió Pablo César Aguilar Palacio, ganándole a la panista María del Carmen avalos Uranga, quien recibió 9,954 apoyos.

La diputación del distrito local XII, también de Gómez Palacio, fue ganada por la petista Elia del Carmen Tovar Valero con 19,418 votos contra 9,281 recibidos por la panista Liliana Isabel Estrella Rivera.

El distrito XIII, de Lerdo, fue para la coalición Morena-PT representada por Pedro Amador Castro, con 14,936 boletas a su favor derrotando a la panista María del Rosario Castro Lozano que solo recibió 9,780 sufragios.

El panista David Ramos Zepeda, con 10,070 votos ganó el distrito local XIV de Cuencamé a la morenista Alma Virginia Rivera Ramírez, que obtuvo 9,709 boletas y, por último, la diputación del distrito XV local fue ganada por la priísta Gabriela Hernández López con 16,182 votos contra 9,838 sufragios conseguidos por el representante de la coalición Morena-PT, Jesús Carrillo Soto.

De esta manera el PAN duranguense fue aplastado por la coalición de los partidos Morena-PT.

Luego de la penosa derrota, al filo de la media noche del 1 de julio pasado, el controvertido dirigente estatal panista y golpeador de ancianos, Rómulo Campuzano González, declaró en un medio televisivo local haber perdido “por el efecto AMLO”, negándose a reconocer la impopularidad que como gobierno estatal se han ganado a pulso y su incapacidad para seleccionar perfiles competitivos y sin antecedentes de corrupción e ineptitud.

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El conflictivo dirigente estatal panista Rómulo Campuzano González, anduvo más ocupado ventilando sus problemas personales con otros políticos en lugar de realizar un buen trabajo para que su partido no fuera arrastrado vergonzosamente por los candidatos de la coalición Morena-PT.

Con esta dura y vergonzosa lección que el pueblo de Durango le ha dado al panismo de esta entidad, mucho tendrán que reflexionar sus principales líderes para cambiar radicalmente sus actitudes pues el tiempo corre y los comicios de 2019 y 2022 los pueden sorprender ejerciendo las mismas prácticas que los han hecho aborrecibles e inaguantables, y que provocarán que, irremediablemente, la ciudadanía los mande definitivamente a sus casas.


 

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