Son muchos miles de millones de pesos los que invertimos los mexicanos para alcanzar una democracia que no llega.

Pedro Echeverría V. 

  1. Mis amigos de un para partido serio de izquierda, analítico, que lleva más de cinco años queriendo nacer, han sacado a relucir su problema de financiamiento. Yo pertenecí a un pequeño partido poco más de 15 años; éramos antielectorales y “clandestinos”… para las masas, pero la pinche policía nos tenía muy bien ubicados. Nunca resolvimos el financiamiento, y el costo de volantes, revistas, folletos y pasajes a reuniones a los estados siempre tuvo que salir de nuestra bolsa, de nuestras reducidas cuotas mensuales y de ningún lado más. Esto, mientras el PRI dilapidaba muchos miles de millones de pesos y subsidiaba al PAN y demás partidos legales.
  2. Hoy veo que mi amigo Jorge trata en su organización el tema, y escribe que por un principio de auto respeto y dignidad NO aceptaría ser partícipe de una asociación civil que fuera financiada por los bastardos, pervertidos y perversos miembros del gobierno federal o de los gobiernos estatales y municipales. En cuanto a la posibilidad de obtener recursos internacionales, solo es posible a través de proyectos bien cimentados, ya sea para el desarrollo de programas científicos, de apoyo a comunidades indígenas y campesinas, manejo y aprovechamiento de recursos naturales y cooperativas de producción de productos básicos, entre otros.
  3. Dado que hoy los partidos y los “independientes” reciben muchos millones de pesos en subsidios, regalías y “debajo del agua”, pensé que el financiamiento no era ya problema. En aquellos años sesenta y setenta planeamos poner negocios: tortillerías, venta de libros, rifas, etcétera, y nada nos salió. Claro, también estuvieron de moda los asaltos a bancos y los secuestros, pero tampoco estábamos preparados para ello. Nuestro trabajo de propaganda y agitación siempre estuvo muy limitado por falta de financiamiento, mientras el PRI compraba conciencias, dominaba los medios de información y se burlaba de nuestra poca fuerza y presencia.
  4. Nosotros tuvimos siempre la convicción de que el financiamiento era secundario y que lo único importante era que nuestras propuestas prendieran en las masas. No sé si en algunos de nuestros análisis tuvimos la razón, pero la realidad es que en vez de editar 100 mil volantes apenas hacíamos dos mil; en vez de 50 mil revistas apenas editábamos mil; en lugar de viajar 100 veces a provincia apenas salíamos algunas veces. Hoy la situación ha empeorado para la izquierda radical pues sólo Televisa abarca todo el territorio nacional y los EEUU, y cada partido registrado cuenta con miles de millones de pesos. Un partidito sin dinero sólo hace el ridículo.
  5. Por eso –como escribe mi amigo Jorge- “NO aceptaría ser partícipe de una asociación civil que fuera financiada por los bastardos, pervertidos y perversos miembros del gobierno federal o de los gobiernos estatales y municipales”. Pero la bronca es seria: si se logra un financiamiento gubernamental o privado es seguro que el partido tendrá que ponerse al servicio de quien paga; si por el contrario, no se consigue reunir las finanzas necesarias el partido terminará por morir, como miles han desaparecido. El financiamiento es una enorme trampa que el sistema capitalista conoce desde hace siglos y es donde “la burra tuerce el rabo”.
  6. Incluso los gobiernos progresistas de Suramérica han sido quebrados por el imperio y las grandes burguesías de cada país por el lado económico, productivo y distributivo. ¿O alguien duda que la fortaleza durante siglos del capitalismo y el imperio yanqui radica en su poderío militar, armamentista, pero sobre todo en el saqueo de las riquezas de los pueblos del mundo? ¿No es seguro acaso que aunque la política dirige la economía cuando ésta se debilita en un país la política cae? En siglos anteriores las organizaciones podían mantenerse con poco; en este capitalismo brutal nada se mueve sin financiación.
  7. Pienso que mis amigos Jorge, Juan, Eduardo y René, además de analizar y discutir sobre objetivos y estrategias políticas, tienen que atender las finanzas. ¿Cómo organizar escuelas de cuadros, foros y seminarios de discusión y la impresión de materiales de estudio? No olviden que los miles de millones de pesos que mal administra y dilapida el gobierno, el PRI, el PAN, el PRD y demás no es dinero de ellos sino del pueblo mexicano. Hay que reclamarlo porque hacer política y realizar estudios no debe ser privilegio de pocos registrados, legalizados y controlados. También los luchadores sociales radicales y realmente independientes tienen derechos.

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