De la redacción de razacero.

Destrozado por la corrupción extrema que se ha practicado en sus entrañas desde hace muchos años, el sector Salud en México lejos de representar un símbolo de seguridad social hoy se ha convertido en un verdadero peligro para millones de ciudadanos.

Abandonadas premeditadamente por los gobiernos depredadores de derecha, tanto del PRI como del PAN, con el objetivo de privatizarlas, las principales dependencias que constitucionalmente tienen la obligación de brindar eficaces servicios de Salud a la población (IMSS e ISSSTE) se encuentran hundidas en el total desorden e irresponsabilidad de sus directivos. Así, a los saqueos brutales a que son sometidas las arcas de estas instituciones, tanto por sus líderes sindicales como por sus directivos, se suman graves omisiones que desgraciadamente le cuestan la vida a muchos de los derechohabientes que acuden a sus clínicas y hospitales porque simplemente no les queda de otra por la situación económica que se padece en el país.

En el municipio de Vicente Guerrero, del estado de Durango, se encuentra la clínica del IMSS Núm. 82, a cuya sede no solo acuden derechohabientes de esta demarcación sino también de los municipios de Nombre de Dios, Poanas y Súchil, así como de Sombrerete, Chalchihuites y Jiménez del Teul, del estado de Zacatecas.

Una de las características que tiene esta clínica es que solamente cuenta con un ginecólogo pasante (no es titulado), y quienes atienden a las parturientas son practicantes (no son pasantes).

En este esquema muy poco convencional, de octubre de 2015 a la fecha ha fallecido media docena de neonatos por complicaciones en los partos que los practicantes de medicina no pudieron resolver positivamente, precisamente por su falta de experiencia.

Y esta inexperiencia, además de las muertes de recién nacidos, ha traído como consecuencia la mutilación de jóvenes veinteañeras a las que les han extirpado la matriz en esos eventos fatales, privándolas totalmente de la posibilidad de ser madres.

Quienes conocen a la perfección las anomalías que se cometen en esta clínica denuncian en la redacción de razacero que “en las actas de defunción de los bebés fallecidos las autoridades de esta clínica no manifiestan las verdaderas causas de los decesos, y en los casos en los que los practicantes por su falta de experiencia no pueden sacar adelante a las parturientas, los directivos de administración, que son los que realmente mandan, ordenan enviar a las pacientes a Durango, diciendo: “mejor que se muera en el camino y no aquí”; esto, según ellos, para no aumentar las estadísticas fatales de esta clínica.

La Dra. Eréndira Meraz es la directora de esta dependencia, en donde desde hace dos años no hay servicio de rayos X pues el radiólogo se jubiló desde ese tiempo y no ha sido reemplazado; no hay banco de sangre y el laboratorio solo funciona medio tiempo.

Esta es la situación de carencia y de falta de ética profesional que prevalece en esta peligrosa clínica del IMSS Núm. 82, y que contrasta con el auge económico de sus ex directivos, como por ejemplo el ex delegado del IMSS en Durango, Víctor Roberto Infante González, quien fue cesado el mes de junio pasado por el director general del IMSS, Lic. Mikel Andoni Arriola Peñalosa, por cometer millonarios saqueos, pero sin embargo no se le fincaron responsabilidades penales.

Esperemos que el actual delegado estatal, Gustavo Enrique Pintos Gutiérrez, asumiendo su papel de verdadero servidor público, tome cartas de inmediato en este asunto y haga que la clínica Núm. 82 del IMSS le brinde a sus derechohabientes el servicio que realmente se merecen.

Gustavo Enrique Pintos Gutiérrez, delegado del IMSS en Durango, la clínica Núm. 82 del municipio de Vicente Guerrero, que está bajo su jurisdicción, es un desastre que pone en riesgo la vida de los derechohabientes.
Gustavo Enrique Pintos Gutiérrez, delegado del IMSS en Durango, la clínica Núm. 82 del municipio de Vicente Guerrero, que está bajo su jurisdicción, es un desastre que pone en riesgo la vida de los derechohabientes.

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