Cada día crece más y más la inconformidad de la ciudadanía por los actos de corrupción y la ineptitud del presidente Enrique Peña Nieto, y ese descontento indudablemente se ha extendido a toda la clase política mexicana que se ha ocupado más por enriquecerse que por brindar a sus representados los beneficios necesarios para tener un nivel de vida digno.

Si ya en los primeros años de su gobierno Enrique Peña Nieto, su gabinete y la partidocracia fueron duramente criticados por imponerle al pueblo esas “reformas estructurales” a nuestra Constitución que solamente nos han empobrecido, ahora con la medida errónea de aumentar el precio de las gasolinas provocando inflación han logrado que en la mayoría del territorio nacional esté despertando ese México bronco que por fin está saliendo a las calles a protestar y a exigir lo que por derecho le corresponde.

Así, en las redes sociales y en prestigiados medios de comunicación millones de mexicanos nos hemos enterado de las verdaderas razones de los llamados “gasolinazos”, que no son más que el robo disfrazado a través de un impuesto abusivo autorizado por la Cámara de Diputados y aplicado por la Secretaría de Hacienda.

Los mexicanos siempre hemos tenido el petróleo necesario para ser autosuficientes, y los recursos que este bien nacional nos ha dado desde que el presidente Lázaro Cárdenas lo expropió hubieran bastado para construir una veintena de refinerías a lo largo y ancho del país; refinerías que nos hubieran dado acceso a una de las gasolinas más baratas del mundo, pero desgraciadamente hemos dejado el manejo de nuestro oro negro y los miles de millones de dólares que éste produce en manos de auténticos pillos.

Hoy, para nadie es un secreto que la mayoría de los ex secretarios de Energía y ex directores de PEMEX (priístas y panistas por igual), así como algunos presidentes de la República, al renunciar a sus cargos o terminar sus períodos como “servidores públicos” han pasado a formar parte de las sociedades empresariales nacionales y estadounidenses especializadas en saquear nuestros recursos naturales, especialmente el petróleo.

El repudio a Enrique Peña Nieto y a la clase política ya es generalizado.
El repudio a Enrique Peña Nieto y a la clase política ya es generalizado.

Ese es el pacto que han hecho nuestros gobernantes apátridas: enriquecer a esas poderosas oligarquías extranjeras a las que sirven facilitándoles el saqueo a cambio de enriquecerse impunemente obstaculizando el progreso de toda una nación, pues precisamente son esas oligarquías extranjeras a las que no les conviene que seamos autosuficientes en producción de petróleo y gasolina. Y como los viles depredadores que son, a la competencia tienen que destrozarla por completo y apoderarse de sus bienes.

Ahora, ante las manifestaciones multitudinarias de repudio a sus actos serviles, el presidente Peña Nieto, su gabinete improvisado y la insaciable partidocracia están viviendo los momentos más álgidos de sus vidas, que bien podrían representar la antesala de su estrepitosa caída.

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Indignación del pueblo duranguense ante la detención arbitraria de ciudadanos por parte de elementos de la Policía Federal, pertenecientes a la corrupta PGR.

En este marco, el delincuencial gobierno federal ha emprendido la represión contra esos sectores y ciudadanos que lo han acorralado con sus protestas en contra del “gasolinazo”, persiguiéndolos y encarcelándolos, como en Durango, en donde al Ing. Francisco Javier Reyes Ortiz y a los estudiantes de la UJED Hiram Soto Chávez y Job Gilberto Villanueva Berúmen la corrupta PGR les está imputando la supuesta pérdida de 61 millones de pesos que PEMEX y sus concesionarios dejaron de percibir por el bloqueo que estos activistas sociales y cientos de ciudadanos hicieron durante más de una semana a la terminal de almacenamiento de la paraestatal.

Si así están las cosas, nosotros los ciudadanos también deberíamos de demandar a esos ex secretarios de Energía y ex directores de PEMEX que en los últimos dos sexenios han llevado premeditadamente a esta paraestatal a la quiebra y nos han hecho perder a los ciudadanos mexicanos miles de millones de pesos, amén de otros tantos miles de millones de pesos que estamos perdiendo por concepto del saqueo de los gasoductos que estos funcionarios realizan en complicidad con el crimen organizado.

Toda esta problemática, junto con las declaraciones del rijoso presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, que insiste en levantar el muro fronterizo y bloquear todo tipo de inversiones extranjeras en nuestro país, provocando la caída del peso frente al dólar, ya está golpeando severamente los bolsillos de la ciudadanía y está terminando de evidenciar la ineptitud y corrupción extrema de quienes nos gobiernan, por lo que, de continuar las manifestaciones masivas de repudio a este régimen delictivo, cada día podríamos estar más cerca de derrumbar a esa mafia que, de manera increíble, todavía ostenta el poder.

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