La prensa ignominiosa de Durango

    Fernando Miranda Servín.

    El pasado 15 de mayo fue asesinado el periodista sinaloense Javier Valdez Cárdenas, en Culiacán, a raíz de esto, y como sucede cada vez que matan a alguno de nuestros compañeros, se vino una ola de declaraciones de nuestros gobernantes expresando su compromiso irrestricto de proteger a los periodistas y defender a toda costa la libertad de expresión, e inclusive el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, convocó a una reunión de emergencia en la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), en la que se anunció que todas las entidades que conforman nuestra federación contarían con una fiscalía especial para atender cualquier tipo de agresión a los periodistas. Compañeros renombrados que trabajan en prestigiados medios de comunicación, artistas e intelectuales han hecho reclamos públicos a nuestros gobernantes para que esta libertad de expresión y la vida e integridad física de los periodistas sean respetadas.

    Por lo anterior, llama mucho la atención lo que está sucediendo en Durango, específicamente en el municipio de Gómez Palacio, en donde el día de ayer, 30 de mayo, todo el Cabildo, compuesto por más de una docena de regidores retrógradas manipulados penosamente por la alcaldesa caciquil priísta Juana Leticia Herrera Ale, se dio a la tarea de abandonar su trabajo para acudir a la Vicefiscalía estatal instalada en este municipio para presentar una denuncia penal en contra del periodista lagunense Juan Monrreal Lopez, a quien tachan de “pseudoperiodista”,

    “porque en sus publicaciones dice que los regidores le damos información de supuestos actos de corrupción que se cometen en el municipio y dice también que no hay transparencia en Gómez Palacio; queremos que diga quiénes son los regidores que le dan información porque nosotros ni siquiera lo conocemos”,

    declaró la regidora panista Silvia Nevárez a los reporteros gomezpalatinos que acudieron a esta Vicefiscalía, previamente avisados por el director de Comunicación Social de este municipio lagunense, Fernando Alatorre Escobedo, quien inclusive llegó al extremo de dictarles a algunos de estos “reporteros” las preguntas que deberían de hacerle a los regidores cuando salieran de la Vicefiscalía.

    Lo cierto es que el trabajo periodístico de Juan Monrreal en su portal digital llamado Demócrata Norte de México, ha calado profundo en la actual administración municipal gomezpalatina pues con lujo de detalles ha expuesto las corruptelas de altos funcionarios de esta demarcación, comenzando, por supuesto, con la alcaldesa priísta Juana Leticia Herrera Ale (visitar democratanortedemexico.com), y esta labor no es nueva pues el periodista Juan Monrreal López lleva más de una década realizando este trabajo crítico en la Comarca Lagunera, es decir, en los municipios de Lerdo, Gómez Palacio y Torreón, donde para la ciudadanía y en las redes sociales de internet Juan Monrreal López es ampliamente conocido.

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    El Sol de Durango.
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    Órale qué chiquito.

    Hoy, 31 de mayo, estoy hojeando los principales periódicos de Durango: El Sol de Durango OEM, Periódico Victoria de Durango, El Siglo de Durango y Órale que Chiquito… y veo con asco que entraron al juego de la alcaldesa gomezpalatina Leticia Herrera Ale y sus serviles regidores linchando también mediáticamente al compañero periodista Juan Monrreal López publicando en sus primeras planas la “noticia” de la denuncia penal en su contra puesta por estos regidores gomezpalatinos inquisidores en la Vicefiscalía de Gómez Palacio; sin embargo, ninguno de estos medios publica alguna nota o editorial exponiendo la incoherencia de esta denuncia y defendiendo la libertad de expresión, no solo la de Juan Monrreal López, sino la de todo aquél ciudadano que se atreva a hacer cualquier tipo de señalamientos fundados, como los que hace Juan Monrreal López, en contra de un servidor público. Ahora resulta que es un delito manifestar que en tal o cual municipio no hay transparencia, y que también es un delito no revelar la fuente de información, y estos medios de comunicación publican esta aberración y guardan vergonzoso silencio al respecto.

    Victoria de Durango.
    Victoria de Durango.
    El Siglo de Durango.
    El Siglo de Durango.

    Así las cosas, si nosotros como comunicadores o como medios de comunicación no estamos dispuestos a defender la libertad de expresión de nuestros compañeros ¿cómo vamos a exigirle a nuestros gobernantes que lo hagan? ¿Hasta ese grado llega el servilismo a cambio de sostener cualquier convenio publicitario con determinado gobierno en turno?

    El que esto escribe y todo el equipo de razacero reitera su solidaridad con el compañero Juan Monrreal López y reconoce su ardua labor periodística al frente de su medio informativo Demócrata Norte de México. Ojalá y el grueso de los auténticos comunicadores duranguenses hagan lo propio.

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