La guerra istmeña

Socrates Campos Lemus

¿Cuántas muertes hemos visto en la vida?, no importa que sean niños o adultos o ancianos, anteriormente solamente veíamos la muerte de los cercanos, de la familia y de los amigos, ahora vemos la muerte en las calles por los asaltos, las violaciones, los crímenes de odio, por las venganzas, por la lucha por territorios que no son de nadie y que se convierten en botines de guerras sin sentido porque el gobierno no tiene una política definida para enfrentar la delincuencia y la inseguridad; y la razón es clara, los políticos y los delincuentes se encumbraron y son los mismos, y todo lo que quieren es dinero y más dinero, riquezas y más riquezas, cosas y minas, y petroleras y financieras y comercializadoras, es la gran explotación del grupo mafioso a todos los demás que estamos indefensos.

Antes, solo veíamos la guerra y la muerte en los cines y las películas, y ahora la sentimos en carne propia. México está en un real Estado de Guerra donde los contendientes son los grupos armados, y las víctimas los desarmados; y así, en un breve plazo de menos de dos sexenios,

tenemos más de 300 mil asesinados, más de 32 mil desaparecidos, miles de desplazados de sus zonas de origen o de sus casas y centros comunales, miles de encarcelados, miles de viudas y miles de infantes huérfanos que ahora, para nuestra vergüenza y terror, se convierten en los sicarios y en los combatientes niños…

los niños de la calle, los niños del abandono, los niños de la brutalidad y de la ambición, de la soledad y del terror, y cobran su venganza y se convierten en matones…

En un reportaje de Saúl Hernández, Omar Escamilla y Miguel Rojas: Maras, vuelve la pesadilla al sur de México, aparecido en El Sol de México, cuentan: “Clown empezó a matar cuando tenía 14 años. Hoy ya suma siete muertes en su historial como integrante de la temida pandilla Barrio 18. Con todo, él no se considera tan sanguinario comparado con otros de sus hombres (compañeros pandilleros) que han llegado a asesinar hasta 20 hombres, casi todos enemigos de la misma mara salvatrucha (MS-13)” “Este jefe mara no se inmuta cuando habla de sus crímenes a Organización Editorial Mexicana (OEM) en la ciudad de Tapachula, considerada la capital económica del estado de Chiapas por ser la puerta de entrada al mercado centroamericano, a sólo 15 kilómetros de la línea fronteriza con Guatemala.

Los maras, la guerra que viene en el Istmo de Tehuantepec para saciar los intereses mezquinos de unos cuantos.
Los maras, la guerra que viene en el Istmo de Tehuantepec para saciar los intereses mezquinos de unos cuantos.

“Y es que en la frontera sur, la pesadilla volvió después de 13 años. Crímenes, asaltos y venta de drogas al por mayor se han vuelto una constante tras el retorno de las pandillas centroamericanas a esa zona de México, que no se limita a Tapachula, sino que abarca toda la región del Soconusco”, y la realidad es que permea por todo el sureste mexicano, llegando a la zona de Puebla, pasando por Chiapas, Veracruz, Tabasco, Guerrero y Oaxaca, porque las grandes organizaciones también los contratan para sostener las guerras para controlar los territorios, y para ello se les brinda la protección de policías y políticos en toda la región y, sobre todo, alientan la producción de marihuana y amapola con la creación de centros de producción de drogas sintéticas en muchas de las regiones. Y es que esos grupos que llegan desde el sur del continente pueden tener las relaciones para traficar armas y drogas, gente y precursores químicos, así como trasladar grandes sumas de dinero en el intercambio comercial de las mafias.

En el Istmo de Tehuantepec esa ya es una realidad desde hace tiempo, donde se aprovecharon los conflictos políticos de la zona para incursionar con los grupos de pandilleros que se fueron asentando en toda la región y suplían, en muchos casos, a los grupos de protección en los conflictos políticos, de ahí que la violencia en la región, ahora, sea brutal, porque los grupos mafiosos los utilizan para controlar el tráfico de drogas y la producción, así como el tráfico de armas, gente y mercancías que inundan al país venidas desde China y el Sureste Asiático, controlando el corredor donde, según los teóricos del sistema que no conocen la realidad, operará el famoso programa de las ZEE en el corredor o canal seco que va de Salina Cruz, Oaxaca, a Coatzacoalcos, Veracruz, para controlar los corredores del tráfico de drogas del Golfo y del Pacífico, así como todo el centro del país; por esa razón, mientras no se realicen las acciones de limpia de los grupos criminales que tienen gran protección de los grupos paramilitares y los políticos de la región, esos proyectos que pueden ser importantes para el desarrollo, tendrán grandes deficiencias y conflictos sociales que se tornarán en conflictos políticos y armados en la zona, y para combatir ese flagelo se necesitan políticos serios y honestos, no improvisados comerciantes y agentes de la ultraderecha nacional.

El corredor Salina Cruz-Coatzacoalcos es la realidad del canal del Istmo, ahora en su versión seca, que desde tiempo atrás quisieron controlar los norteamericanos oponiéndose a ello Juárez con su visión patriótica y Porfirio Díaz con su visión europea y nacionalista, y tratando de revivirla desde lo que fuera la operación ALFA-OMEGA en los tiempos de Echeverría, para proyectar la ampliación de los puertos y la construcción del ferrocarril de dos vías y carreteras para la región, que se frustraron cuando los mismos norteamericanos no tuvieron la certeza de que ellos operarían el sistema. Hoy a lo mejor ya llegaron a la negociación y entrega de la zona, por lo que no se duda que se arreciará la violencia para usarla en la eliminación de los grupos de resistencia indígena y de los luchadores sociales de la región… ahora sí veremos la pequeña guerra del Istmo en su verdadera magnitud… y claro, también veremos operar a los niños guerreros o sicarios que asolan la zona.

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