Sexualidad en la vejez no debe ser tabú

Natalia Ospina Vélez.

Como en cualquier etapa de la vida, en la edad adulta el sexo y la sexualidad no deben ser vistos como un asunto negativo o que genere asombro. En la vejez ese concepto trasciende.

“El sexo después de los 60” fue el ensayo que le otorgó en 1976 el premio Pulitzer al geriatra estadounidense Robert N. Butler, texto que, en su momento, dio mucho de qué hablar por defender el derecho de los ancianos a disfrutar de una vida sexual normal. Y es que los expertos señalan que el sexo en la tercera edad “no es solo posible, sino que también ayuda a seguir adelante. Y si por razones de salud no se puede practicar sexo, nunca hay que dejar de lado las caricias y los besos”.

Estudios de la Universidad Austral de Chile señalan que el potencial sexual puede permanecer hasta la muerte aun cuando sea alterado por los cambios propios del envejecimiento. Por lo tanto, esa carga de prejuicios que se le ha atribuido a la sexualidad en los adultos mayores pierde toda validez, pues está claro que los niveles de deseo disminuyen por múltiples razones, pero eso no significa que para ellos la expresión de su sexualidad sea anulada.

¿Hay algo que no se pierda con la edad? Reflexiona el urólogo sexólogo Juan Fernando Uribe, “con la edad todo se altera, si hubiera una receta mágica para recuperar la libido con la edad, entonces todos la usaríamos. El principio elemental que usamos para explicar que esto se presente es que los pacientes de más edad tienen más problemas hormonales, toman algunos medicamentos que disminuyen la libido, sus parejas ya no están interesadas en la parte sexual y sus comportamientos reducen el deseo de iniciar una actividad sexual”.

Agrega también la Universidad que el ejercicio de la sexualidad en los adultos mayores es una expresión biológica y afectiva, erótica y moral, “inherente al ser humano y como tal parte integrante de la calidad de vida, comprometiendo al equipo de salud como ente facilitador, creando los espacios para el intercambio de experiencias de vida, fortaleciendo la autoestima e interrelación con el otro”.

En definitiva, la sexualidad en las personas de edad avanzada debe eliminar todo asomo de vergüenza y mito, pues en esta etapa el asunto trasciende a la afectividad como expresión de la sexualidad y se adapta un nuevo lenguaje, donde el amor, el afecto y la relación interpersonal van más allá del aspecto genital.

Ya lo explicaba Maslow, el psicólogo estadounidense, definiendo la salud sexual geriátrica como la expresión psicológica de emociones y compromisos que requiere la mayor cantidad y calidad de comunicación entre compañeros en una relación de confianza, amor, compartimiento y placer, con o sin coito.

(1doc3.com).

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