México, la sociedad cancerosa

Los 43 estudiantes de Ayotzinapa siguen desaparecidos, siendo este uno de los mayores genocidios perpetrados por el Estado mexicano en la historia moderna de nuestro país.

El asunto de La Casa Blanca, “propiedad de la esposa del presidente Enrique Peña Nieto”, solo quedó en un escándalo internacional, y los sobornos millonarios que la empresa transnacional Odebrecht entregó a altos funcionarios del gabinete presidencial no han provocado ningún encarcelamiento en nuestro país.

PÁG. 2 (1). Enrique Peña Nieto, el presidente más corrupto de la historia moderna de México, bajo su mandato hasta los fondos de pensiones de los trabajadores han sido saqueados.
Enrique Peña Nieto, el presidente más corrupto de la historia moderna de México, bajo su mandato hasta los fondos de pensiones de los trabajadores han sido saqueados.

La “investigación” de La Estafa Maestra, con la cual se desviaron miles de millones de pesos del erario hacia campañas electorales del PRI y hacia cuentas bancarias particulares, no ha arrojado resultados positivos que nos den la certeza de que esos recursos públicos serán devueltos.

La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México está siendo financiada por las Afores, que de manera anómala han entregado 13 mil 500 millones de pesos de los fondos de pensión de los trabajadores mexicanos para este fin. Como se sabe, este proyecto beneficiará principalmente a esa clase oligárquica voraz que desde siempre ha desangrado los bolsillos de los contribuyentes, con el magnate Carlos Slim a la cabeza, cuyas empresas constructoras están edificando esta faraónica obra.

A la par de esto, 400 millones de pesos de Pensionissste fueron utilizados en agosto de 2015 para salvar de la quiebra a la constructora Ingenieros Civiles Asociados (ICA), dinero que desapareció luego de la reestructuración que esta empresa hizo de su deuda, porque así se las gastan nuestros gobernantes y esos sociópatas que se desenvuelven en el mundo de las inversiones bursátiles.

Mientras esto sucede, desde hace años a miles de jubilados y pensionados les es negado el pago de los conceptos 01 y 02, que comprenden las diferencias en las bonificaciones de despensas y homologaciones salariales de acuerdo a las percepciones de los trabajadores en activo, y a otros miles de deudos de trabajadores les es negada también la entrega del dinero que sus familiares fallecidos tenían en el Sistema del Ahorro del Retiro. Estos adeudos retroactivos que datan de hace 5, 10, 15 o 20 años, que tanto jubilados como pensionados reclaman en los tribunales, oscilan entre los 20 mil y los 600 mil pesos, según sea el caso, y muchos de estos jubilados, pensionados y deudos se mueren sin recibir uno solo de esos pesos pues sus demandas legales no son atendidas con prontitud en esos tribunales corruptos.

PÁG. 2 (2). Miles de jubilados se mueren sin recibir las diferencias de sus bonificaciones de despensas y homologaciones salariales, mientras sus fondos son utilizados por el gobier
Enrique Peña Nieto, el presidente más corrupto de la historia moderna de México, bajo su mandato hasta los fondos de pensiones de los trabajadores han sido saqueados.

Así, con estas cantidades inimaginables de dinero que deberían de estar en las manos de sus legítimos dueños, la cleptocracia delincuencial que nos gobierna hace sus grandes negocios particulares a la vista de todos.

En este sexenio, la deuda externa se disparó a 193 mil 981 millones de dólares, pasando de 10.3 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto, registrados en 2012, a 17.6 puntos al cierre de 2017.

Lo peor de todo esto es que quienes cometen buena parte de estos latrocinios son quienes cada proceso electoral tocan a nuestras puertas para pedirnos el voto con el cuento de que ahora sí van a cambiar las cosas. Y las cosas cambian, efectivamente, pero para empeorar, pues cada vez los actos de las nuevas generaciones de gobernantes son mucho más viles y despiadados, desde robarse el presupuesto destinado a los que menos tienen hasta vender de manera infame nuestro patrimonio nacional.

Y en este proceso degenerativo no hay algún color en especial pues toda esa élite que conforma la partidocracia criminal actúa como un solo ente para protegerse, minimizando las denuncias ciudadanas y obstaculizando la acción de la justicia, toda vez que se ha apoderado de las instituciones del Estado encargadas de aplicar la ley.

Hoy vemos con estupor cómo esta mafiocracia evade su responsabilidad en los saqueos millonarios y en las acusaciones graves de sobornos, y criminaliza de manera abyecta a las víctimas de desapariciones forzadas, a los periodistas asesinados, a las mujeres violadas, a las víctimas de feminicidios y a los activistas sociales ejecutados.

Algo anda mal cuando lo peor de una sociedad es quien decide el destino de esta.

Ahora, dentro del triste espectáculo electorero que estamos viviendo, nos damos cuenta que el desinterés en la política nos ha costado muy caro, pues hemos abandonado nuestro país dejándolo en manos de insaciables depredadores que se han aliado con empresarios corruptos para saquear sus instituciones y le han entregado al crimen organizado el control de las principales dependencias de impartición de justicia.

Ante este esquema de horror, la ciudadanía mexicana tendría que tomar acciones muy fuertes y contundentes para sacudirse el cáncer que le representa su clase política, porque ya es insostenible que sigamos siendo testigos mudos de los robos descarados que nuestros gobernantes hacen sin que haya ningún tipo de consecuencia. Ya es insostenible que sigamos buscando a nuestros desaparecidos en medio de las burlas y el desdén de quienes deben proporcionarnos seguridad. Ya es insostenible que nos metamos las manos en los bolsillos y nos demos cuenta que no tenemos el suficiente dinero para alimentar a nuestros hijos y sacarlos adelante.

Debemos entender que no será el corrupto candidato del PRI, José Antonio Meade, ni el lavador de dinero representante del PAN, Ricardo Anaya, ni el hipócrita santón “izquierdista” protector de pillos, Andrés Manuel López Obrador, ni los fraudulentos falsificadores de firmas Jaime Rodríguez “El Bronco” y Margarita Zavala quienes solucionen nuestros problemas y nos saquen del infierno en que vivimos. Somos nosotros, como sociedad, los que podemos cambiar las cosas si nos lo proponemos pidiéndole a nuestros gobernantes que cumplan sus promesas de campaña y hagan su trabajo correctamente desde el primer minuto de sus gobiernos y, de no ser así, salir a las calles y hacer estallar las redes sociales para exigirles que renuncien de inmediato.

Somos mucho país como para que nos sigan gobernando políticos aventureros, improvisados y mediocres.


 

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