De la redacción de razacero.

En el proceso de elección interna que a finales del año pasado realizó el PRI duranguense para elegir a su candidato a la gubernatura, la entonces senadora Juana Leticia Herrera Ale parecía convencer a la militancia de este partido y a la ciudadanía de que ella era la mejor opción para recibir esa distinción (después de todo, viendo las cosas en perspectiva, cualquier otro priísta hubiera realizado un papel mucho más decoroso que el que desempeñó el candidato que perdió la contienda electoral del pasado 5 de junio, Esteban Villegas Villarreal). Como todos sabemos, la ex legisladora de la Cámara Alta no fue la elegida del presidente Enrique Peña Nieto y tuvo que conformarse con la candidatura a la alcaldía de su tierra natal, Gómez Palacio.

Ya como candidata a alcalde de este municipio lagunero, Juana Leticia Herrera comenzó a dar muestras de un deficiente oficio político al hacer acusaciones de supuestos actos de corrupción cometidos en el pasado por el candidato a la gubernatura por la coalición PAN-PRD, Dr. José Rosas Aispuro Torres, solo que en estos señalamientos involucró de manera muy burda a su padre, el fallecido empresario Carlos Herrera Araluce, diciendo ante los medios de comunicación que cuando José Rosas Aispuro había sido dirigente estatal del PRI, en el 2003, su padre le había dado 5 millones de pesos a cambio de 30 votos de delegados para “amarrar” la candidatura a la gubernatura, en ese proceso interno en el que fue derrotado por el ex gobernador Ismael Hernández Deras.

“¡Aispuro traicionó a mi padre!”, vociferó Juana Leticia Herrera en plena campaña electoral sin importarle que en esa denuncia también estuviera exhibiendo a su padre como corrupto.

Luego de una campaña no tan afortunada pues Gómez Palacio dejó de ser la otrora fábrica de votos priísta que siempre le daba el triunfo en automático a los abanderados a la gubernatura de este partido, la ex senadora ganó los comicios para alcaldesa de Gómez Palacio el pasado 5 de junio. Y de nuevo volvió a hacer gala de esa misma carencia de oficio político al advertirle a su antecesor, José Miguel Campillo Carrete, que revisaría las cuentas no solo de su gestión municipal sino de las dos últimas administraciones, para sancionar cualquier acto de corrupción que se hubiera cometido.

Ahora, luego de que el 1 de septiembre tomara protesta como presidenta constitucional del municipio de Gómez Palacio y comenzara a dar nombramientos de los integrantes de su gabinete, la ciudadanía gomezpalatina se está dando cuenta que muchos de esos funcionarios de las administraciones municipales anteriores, que supuestamente va a auditar, hoy forman parte de su equipo de trabajo y, más aún, por lo menos uno de esos integrantes de su gabinete tiene viejos antecedentes de narcotráfico, como su Oficial Mayor, Francisco “El Paco” Bardán Ruelas, quien el 13 de abril del año 2000, siendo jefe de la oficina de Alcoholes del ayuntamiento de Saltillo, Coahuila, fue detenido en las calles de ese municipio por elementos de la PGR por posesión de drogas y armas de fuego (fuente: www.democratanortedemexico.com).

 La alcaldesa de Gómez Palacio, Juana Leticia Herrera Ale, nombrando a su “nuevo” equipo de colaboradores compuesto por funcionarios de la anterior administración corrupta.
La alcaldesa de Gómez Palacio, Juana Leticia Herrera Ale, nombrando a su “nuevo” equipo de colaboradores compuesto por funcionarios de la anterior administración corrupta.

En Desarrollo Rural, la alcaldesa Juana Leticia Herrera nombró como director al ex diputado local Hipólito Pasillas Ortiz, quien tiene en su historial una acusación penal en la Fiscalía General de Durango por el delito de falsificación y uso indebido de documentos en agravio de una mujer ejidataria (averiguación previa Núm. 154/2014).

Alonso Gómez Vizcarra, director de Protección Civil en la administración del ex alcalde José Miguel Campillo Carrete, ahora ocupa el mismo cargo en el equipo de Juana Leticia Herrera.

Víctor Habib Araluce, el nepotismo en su máxima expresión en Gómez Palacio.
Víctor Habib Araluce, el nepotismo en su máxima expresión en Gómez Palacio.

El director de Tránsito y Movilidad Urbana de la gestión municipal de Rocío Rebollo (2009-2013), Luis Wiley Manjarrez, vuelve a ocupar el mismo puesto en el actual gabinete.

Una de las áreas en donde por lo regular siempre se cometieron actos de corrupción en las administraciones anteriores, la dirección de Obras Públicas, será encabezada por Fernando Uribe Novella, quien también ocupó este mismo cargo durante el gobierno del ex presidente municipal José Miguel Campillo Carrete.

Y la cereza del pastel, Víctor Habib Araluce, sobrino de la alcaldesa Juana Leticia Herrera Ale, quien en el reciente proceso de entrega-recepción se entregó y recibió a sí mismo las cuentas de la oficina de Atención Ciudadana, de la que fue titular en la administración pasada. Hoy, Víctor Habib Araluce ocupa el cargo de director de Desarrollo Social, una de las direcciones que cuenta con mayor presupuesto dentro del organigrama municipal.

Como se ve, es muy pobre la oferta política de cambio que la alcaldesa gomezpalatina le ofrece a la ciudadanía, y huele más a corrupción que a aires frescos de progreso, por lo que se espera que este trienio se les haga demasiado largo a los habitantes de este ayuntamiento que ya va para 100 años gobernado no tanto por el PRI sino por los cacicazgos de un par de familias (Rebollo-Herrera) que han gobernado durante 8 trienios, casi 25 años, este enclave norteño.

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