Gobierno fallido: Ineptitud y gorilato

    Fernando Miranda Servín.

    Pocas veces en la historia de Durango un gobierno municipal se había desacreditado tan rápido como el encabezado por el alcalde panista Jorge Salum del Palacio en la capital de esta entidad norteña. Llegado al poder por el hartazgo que la ciudadanía tenía en contra del ex edil emecista José Ramón Enríquez Herrera, éste político grisáceo y su camarilla no tardaron en dar muestras de corrupción extrema protegiendo los saqueos perpetrados por el senador Enríquez Herrera y su séquito de directivos perniciosos. Así, la ciudadanía sigue esperando los resultados del proceso de entrega-recepción y las “auditorías forenses” supuestamente practicadas a la pasada administración.

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    Jorge Salum del Palacio, “El Alcalde Gris”, luego del decepcionante papel que está desempeñando difícilmente la ciudadanía de la capital duranguense volverá a votar por el PAN.

    Lo cierto es que en estos nueve meses de gobierno blanquiazul y gris, los únicos beneficiados han sido quienes pertenecen al círculo cercano del presidente municipal nepotista, Jorge Salum, pues la ciudadanía ha salido adelante por sí misma antes y durante la contingencia sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus. Y al respecto, más que coadyuvar para hacer más llevadera la problemática derivada del ataque de este virus, las autoridades municipales han representado un verdadero estorbo y peligro para la ciudadanía, sobre todo la Dirección Municipal de Seguridad Pública a cargo del Lic. Antonio Bracho Marrufo, cuyos elementos policíacos le han hecho la vida imposible a la ciudadanía con esos retenes más recaudatorios que sanitarios y con actos tan irresponsables como ese de haber llevado serenata a las madres, en plena pandemia, el pasado 10 de mayo, con un convoy repleto de policías y banda musical que recorrió algunas colonias de la ciudad de Durango, provocando que la gente saliera en tropel a las calles con el riesgo de contagiarse. Esta tontería, al parecer, provocó la destitución del subdirector de Vialidad, Joaquín Gardeazábal, pero como dice el refrán popular: “salió más caro el caldo que las albóndigas”, pues en su lugar el alcalde Jorge Salum designó al oscuro personaje llamado Mario Zaldívar Mijares, quien durante el trienio del nefasto ex alcalde priísta Adán Soria Ramírez (2010-2013) fungió como director de esta corporación municipal.

    La gestión policíaca de Mario Zaldívar Mijares se caracterizó por sus actos de represión en contra de la comunidad lésbico-gay y por sus detenciones arbitrarias de ciudadanos tan solo por su aspecto o su vestimenta, en las que inclusive los elementos a su mando golpeaban salvajemente a mujeres y niñas. Uno de estos hechos quedó registrado en nuestro medio de comunicación. Aquí relato la breve historia:

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    Mario Zaldívar Mijares, viejo representante del gorilato priísta, ya es “flamante” Subdirector de Vialidad en el gobierno panista del municipio de Durango.

    La madrugada del 8 de abril de 2012, los integrantes de la asociación civil Tambitos e indigentes a quienes brindaban alimentación y refugio gratuitos, fueron desalojados violentamente de su sede, ubicada en la privada de Ex Campo Deportivo Núm. 16, del barrio de Tierra Blanca, en la ciudad de Durango, por policías al mando de Mario Zaldívar Mijares, por órdenes del alcalde gangsteril Adán Soria Ramírez. Cobijas, colchonetas, ropa, aparatos electrodomésticos y enseres de cocina como platos, cubiertos, ollas y cazuelas les fueron “decomisados” o robados y jamás les fueron devueltos “porque como damos de comer gratuitamente a los indigentes nos mandó decir Adán Soria que estamos afectando a los negocios de comida de la zona y que eso es un delito”, declaró a razacero Hugo Alberto Cano Soto, en ese tiempo representante de la asociación civil Tambitos. Luego de estos hechos, Hugo Alberto Cano Soto, denunció ante la Secretaría de Gobernación el acoso policíaco del que estaban siendo objeto él, sus hijas y su esposa por parte de policías bajo las órdenes de Mario Zaldívar, para obligarlo a retirar la queja que interpuso ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos en contra del municipio de Durango por la agresión sufrida, en la que mujeres, niñas e indigentes fueron golpeados salvajemente por policías al mando del sórdido jefe policíaco Mario Zaldívar.

    Así se las gasta este jefe policíaco, Mario Zaldívar Mijares, hoy “flamante” Subdirector de Vialidad del municipio de Durango.

    Y es que el nepotismo está en su máxima expresión con el alcalde panista gris, Jorge Salum del Palacio, quien no conforme con haber impuesto a su sobrino Marcelo Salum Mancisidor como Jefe de Transparencia y Archivo en la Dirección de Aguas, ahora ha designado como Subdirector de Vialidad a Mario Zaldívar Mijares, primo del director de Obras, Rodrígo Mijares Casavantes, quien a su vez es primo del conocido empresario voraz Jaime Mijares Salum, sobrino del alcalde.

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    El ineficiente director de Obras del municipio de Durango, Rodrigo Mijares, resultó ser primo del recién nombrado Subdirector de Vialidad, Mario Zaldívar Mijares, policía con graves antecedentes como represor.

    Estos personajes de cuello blanco pertenecen a esa temible “Banda del Distrito Hampton”, que desde hace por lo menos dos sexenios han venido enriqueciéndose haciendo negocios turbios en complicidad con algunos gobernantes y apoderándose de bienes inmuebles propiedad del pueblo de Durango.

    Es obvio que después del deplorable papel que está desempeñando esta élite política nociva encabezada por “El Alcalde Gris”, Jorge Salum, la ciudadanía de la capital duranguense difícilmente volverá a votar por el Partido Acción Nacional.


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