Grandes mitos que existen sobre la sexualidad femenina

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La inmensa mayoría de las cosas que creemos sobre el sexo están basadas en mitos; es decir, son mentiras (piadosas o maliciosas). Sobre la sexualidad femenina se ha escrito, dicho y creído toda clase de cosas; la mayoría de ellas falsas. Conoce la verdad que esconden algunos de esos mitos.

La gran mayoría de las cosas que se creen sobre la sexualidad femenina proceden de la época victoriana. En ella, se forjó el modelo tradicional de la sexualidad de la mujer que la contempla como un ser con escasos o nulos deseos sexuales, con dificultades para excitarse y para alcanzar el orgasmo, que no se masturban, lo hacen poco, y lo descubren después de iniciar las relaciones sexuales… y algunos mitos más.

-Tienen pocos deseos sexuales.

Falso. Dos de cada tres mujeres (68%) experimentan excitación sexual espontánea sin que medien requerimientos masculinos. Y algo más de la mitad de esas mujeres (53%) manifiestan sentir esos deseos sexuales espontáneos a diario o casi a diario y una de cada cinco, 19%, los experimenta varias veces en el mismo día.

Este dato es importante, pues son precisamente esos momentos de excitación sexual espontánea los que revelan la existencia de un potencial sexual femenino autónomo que aflora a su antojo, con independencia de lo que hagan o dejen de hacer los varones.

-Se excitan lentamente.

Falso. Ante un estímulo sexual eficaz (una imagen, un sonido, unas caricias) todas las mujeres reaccionan, excitándose (humedad genital y aumento del pulso vaginal), entre ocho y diez segundos. Existe un 42% de mujeres que reaccionan más rápido y más intensamente que el promedio de los hombres.

-Les cuesta alcanzar el orgasmo.

Falso. En el coito, en la posición del misionero, donde el clítoris recibe nula atención, quizás sí. Pero cuando el clítoris es estimulado adecuadamente (por ejemplo, cuando la mujer se masturba), el 96% de las mujeres llegan al orgasmo. Y el tiempo que tardan en conseguirlo es, por término medio, entre dos y cuatro minutos.

-Tardan en despertar al sexo.

Falso. El interés por los hombres, incluso, se despierta antes que a ellos por las mujeres. Un interés que no es tan romántico como se quiere creer. Tienen sensaciones sexuales precoces, se acarician deliberadamente para provocarlas, tempranas (antes de los diez años) y comienzan a experimentar orgasmos antes que los chicos (por masturbación).

Si algunas tardan un poco más que los chicos en tener relaciones sexuales es debido a dos cosas: el temor al embarazo, y como defensa ante la actitud depredadora de algunos de ellos.

 

-Relacionan sexo con amor.

Cierto. Las mujeres necesitan darse autorización, mediante las emociones, para tener relaciones sexuales. Lo que sucede por su tendencia a buscar relaciones estables. Pero eso no quiere decir que no haya mujeres –cada vez más entre las jóvenes- que aboguen por el sexo esporádico, donde lo que se pone en juego es la experiencia sexual sin otras consideraciones.

-Son más románticas que eróticas.

Cierto. Pero eso no excluye que se exciten sexualmente mediante estímulos meramente románticos. Para ellas, ambas cosas no son excluyentes.

-No se masturban o lo hacen poco.

Falso. Las mujeres sexualmente sanas, las que son orgásmicas (y lo es el 90% de la población femenina), se masturban prácticamente todas, las frecuencias dependen de los niveles de tensión sexual individual de cada una. Hay mujeres muy fogosas, muy copuladoras y muy masturbadoras, otras situadas en el otro extremo, y un número importante situadas en el medio.

-Empiezan a masturbarse después que los hombres.

Falso. Las mujeres se inician en la masturbación antes de los diez años con mayor frecuencia que los chicos (31% ellas; 8% ellos). El clítoris no es menos manipulado que el pene durante la infancia. Y ellas aprenden a masturbarse espontáneamente en mayor medida (62%) que los chicos, que requieren escuchar su existencia de labios de otros (75%).

-Sólo se masturban las mujeres inmaduras o desesperadas.

Falso. Se masturban más las mujeres que más copulan, las más asertivas socialmente, las más extrovertidas y las menos neuróticas.

Las mujeres que no lo hacen puntúan más alto en neurosis, escrupulosidad y en introversión.

 

(terra.com.co).

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