Delincuencia oficial y porros

Sócrates Campos Lemus

“De tanto ahorrar en educación, nos hemos hecho millonarios en ignorancia”, escrito en una pared.

No hay duda de que en muchos centros de estudio, sobre todo en las universidades y en las escuelas del IPN, anteriormente se suponía que los porros, que eran sicarios pagados por los funcionarios de las escuelas o por algunos grupos políticos, eran los mandones. Poco a poco en este medio, el de los porros, se fueron filtrando los grupos de la delincuencia organizada. Hoy en día, en ese afán perverso de tratar de mantener a los estudiantes sin que puedan protestar, pensar o reclamar, esos grupos de porros son tan indispensables a los funcionarios de los centros de estudio, que son los que imponen todas las condiciones; y ahora, también, controlan a los grupos de maestros o ellos mismos se han habilitado de maestros, y se imponen en los puestos administrativos y en las direcciones, rectorías o en los puestos de control de personal y de compras.

De esta manera han venido deteriorando la educación pública y su calidad.

Ellos determinan las formas y los fondos en la educación y es por ellos que los grupos del crimen organizado han penetrado en esa importante estructura, controlando a los grupos, vendiendo drogas, cobrando protección y “piso”, determinando el uso de los recursos públicos que en vez de mejorar la calidad educativa van a parar a manos de sus contratistas, vendedores o grupos políticos y de control presupuestal.

No es raro ver pues en universidades como las de Tamaulipas, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Jalisco, Guanajuato, Sonora, Baja California, Zacatecas, Guerrero, Michoacán, Veracruz y Estado de México, entre otras, que los mismos grupos que controlan los centros de estudio también imponen cuotas de protección y de “piso” a los diferentes estratos universitarios o en las escuelas en donde todavía no tienen el control.

Jesús Cabrales Silva, uno de los mejores ejemplos de porrismo a nivel nacional. De dirigente estudiantil golpeador de la FEUD pasó a ser director del Colegio de Bachilleres del estado de Durango.
Jesús Cabrales Silva, uno de los mejores ejemplos de porrismo a nivel nacional. De dirigente estudiantil golpeador de la FEUD pasó a ser director del Colegio de Bachilleres del estado de Durango.

Ahora, en esos centros de estudio se trafican armas, drogas, controlan la prostitución, los presupuestos y los puestos con la total complicidad de las autoridades educativas, las estatales o municipales, o por medio de los grupos y partidos políticos. Todo para que los estudiantes y maestros con conciencia no tengan espacios de discusión o de manifestación, y en cualquier momento puedan unificarse en apoyo a las luchas populares y eso genere, sostienen los funcionarios encargados de este control perverso, posibles protestas estudiantiles, sobre todo ahora que hay muchos puntos en donde se están lastimando los intereses y los recursos de toda la población y aparecen grupos que luchan por mantener la integridad y soberanía de nuestro país; y esto, para los perversos funcionarios, tiene un alto costo, y es mejor, aseveran, mantener las escuelas en paz y tranquilas a que se generen conflictos como en 1968.

Hoy en día, por esa dinámica, vemos por ejemplo que en Puebla el gobernador matón, ligado con policías y delincuentes, busca desesperadamente ser un posible candidato a la presidencia de México, pero tal parece que su carrera a la misma se está truncando con una de sus propias balas “de goma” que, dice él y sus policías, no utilizan para reprimir a los ciudadanos y dar la impresión de que en Puebla todo está bien y tranquilo, y es lógico que con matazones, cárcel y persecución a los dirigentes sociales y políticos, aparentemente hay una calma que, de pronto, estalla, porque no hay pueblo que aguante represión de tal magnitud. Así que hoy, no solo se apoya a los grupos de porros y policías, sino también a los grupos de la delincuencia organizada que son los que garantizan la represión brutal por medio de secuestros, robos y asesinatos donde, aparentemente, el gobierno y sus funcionarios quedan fuera de cualquier investigación por considerarse delitos del fuero común o federal, pero, sin duda, ordenados y orquestados por algunos funcionarios y policías de total confianza o de absoluta complicidad con el mismo gobernante en turno. Esto sucede por igual en todos los estados que hemos comentado. Se continúa con la política de que a los opositores y luchadores sociales, se les brinda: “ENCIERRO, DESTIERRO O ENTIERRO”.

COMO SEÑALA EL CALLA’O: “EN PUEBLA, UNA BALA DE GOMA ACABA CON UNA CARRERA PRESIDENCIAL”. Y esto, a lo mejor, es una buena suposición, pero si la instrucción presidencial es en ese mismo sentido y por esa razón no intervienen en el control de la educación popular, quiere decir que mediante ese mecanismo, como en los tiempos del diazordacismo y del echeverrismo, continuará la represión.

Los cambios políticos y económicos, que lesionan a la mayoría de los mexicanos, generarán grandes tensiones y luchas y, por tanto, hay que saber de dónde salen las armas, la violencia y la impunidad… porque solamente así las podremos evitar.

 

 

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