Esclavitud nacional… vienen por todo

Poco a poco y sin darnos cuenta nos estamos convirtiendo en una especie de colonia o “país asociado” estadounidense, y han sido las últimas generaciones de gobernantes las que le han facilitado este proceso a los gobiernos gringos sin necesidad de disparar una sola bala.

El cohecho, los sobornos, las complicidades y los enriquecimientos ilícitos desmedidos y sin castigos son los instrumentos de que se han valido los agentes norteamericanos y nuestros gobernantes para poner en manos de los voraces dueños de los grandes capitales nuestras riquezas naturales, desde bosques, minas y mantos acuíferos hasta el preciado petróleo.

Así, hemos visto durante los últimos dos sexenios cómo los diputados federales y senadores que deberían de defender nuestro patrimonio lo han entregado a los intereses extranjeros a cambio de fuertes cantidades de dinero que el gobierno federal les ha dado de manera descarada, tanto que algunos de estos legisladores de la noche a la mañana han cambiado sus formas de vida, y sus familias hasta exponen en las redes sociales de internet el auge que sus economías están disfrutando, exhibiendo las fotografías de sus viajes ostentosos a varias partes del mundo.

Después de la conquista o invasión española, estos saqueos son los peores que ha sufrido el pueblo mexicano por parte de piratas profesionales que vienen por todo: por nuestro patrimonio y por la mano de obra barata de nuestras futuras generaciones, plan que desde hace varios años se viene desarrollando para convertir a nuestro país en un país de esclavos. De esclavos que no tengan derechos políticos (a los que se les impongan gobernantes) y esclavos que carezcan de derechos laborales y educativos, como ha quedado asentado en las contrarreformas constitucionales que se han dado en ambos aspectos, dejando a los trabajadores en la total indefensión laboral frente a sus patrones y deteriorando el sistema educativo para formar generaciones de obreros mal pagados.

La obediencia ciega a los dictados de la oligarquía internacional, representada por el imperio yanqui.
La obediencia ciega a los dictados de la oligarquía internacional, representada por el imperio yanqui.

Y sus afanes por consolidar estos aviesos fines parece ser que no los detendrá nadie, ya que cada día estos oligarcas y gobernantes sátrapas implementan más cambios para retroceder y oprimir las conquistas sociales que en tiempos pasados consiguieron nuestros antecesores, como es el caso de la reciente agresión a la comunidad que conforma el Instituto Politécnico Nacional, en donde el gobierno federal ya reformó el Reglamento interno de esta institución educativa a través de su Consejo General Consultivo, sin tomarle parecer a los estudiantes y académicos del IPN.

Estas “reformas”, al igual que las últimas contrarreformas constitucionales, a mediano y largo plazo ponen al IPN al servicio de la clase empresarial al cambiar totalmente sus principios fundacionales que establecían que las investigaciones científicas y tecnológicas del Politécnico deberían contribuir “a mejorar la calidad de vida de la población, y a la conservación y uso sustentable de los recursos naturales de la Nación”. Ahora, con los cambios hechos a su Reglamento, se establece como meta de las investigaciones del Politécnico contribuir “a la solución de problemas en áreas estratégicas, prioritarias, y otras de interés general”, además de que se marca como obligación del personal docente el “coadyuvar en el fortalecimiento de la innovación y la competitividad empresarial”. Las acciones de vinculación, asimismo, ahora estarán orientadas a “fomentar la cultura emprendedora, la incubación de empresas y el incremento de la productividad y la competitividad”.

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Así, de golpe y porrazo, el IPN pasa de ser un semillero de investigadores científicos y tecnológicos de alto nivel a ser un formador de “emprendedores” empresariales, que una vez egresados de sus aulas tendrán la prioridad de ser más productivos y competitivos.

Otra reforma deleznable al Reglamento del IPN es la imposición de los planes de estudio, que ya no serán creados, discutidos o eliminados por el Consejo General Consultivo, los estudiantes y los académicos sino únicamente por los directivos.

Y así como estos cambios hay muchos más orientados a perjudicar o a suprimir el desarrollo de los estudios científicos y tecnológicos que desde su creación ha caracterizado a este instituto nacional.

Las reformas ya se hicieron, y se hicieron de manera sucia, sin consultar a los estudiantes ni a los docentes, por lo que la reacción de la comunidad politécnica ha sido muy enérgica y se esperan grandes manifestaciones en todo el país por este nuevo atropello que la clase gobernante le infiere al pueblo de México. Una clase gobernante apoyada servilmente por los partidos de “izquierda”, cuyo silencio en este caso no es más que una muestra pública adicional de servidumbre.

Los estudiantes del IPN, protestando masivamente en contra de las reformas retrógradas del gobierno de Peña Nieto.
Los estudiantes del IPN, protestando masivamente en contra de las reformas retrógradas del gobierno de Peña Nieto.

Y la pregunta obligada es esta: ¿por qué los mexicanos debemos seguir votando por quienes nos golpean diariamente, por quienes nos roban nuestro futuro como nación, nos meten las manos en los bolsillos y nos dejan, parafraseando al poeta Efraín Huerta, empobrecidos y tirados en la Avenida Juárez con una postal de nuestro país entre los dedos?

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