El morenismo duranguense, enemigo peligroso de la ciudadanía

Fernando Miranda Servín

Desde 2015, el entonces dirigente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, a través de su personero Rigoberto Salgado Vázquez, le vendió la franquicia de su partido Morena al exgobernador priista de Durango, Jorge Herrera Caldera, y desde ese momento este partido pasó a ser una falange del priismo en esta entidad, convirtiéndose en automático en enemigo peligroso del pueblo duranguense, pues desde entonces sus diputados locales y regidores, especialmente en el municipio de Durango, no han obedecido otra voz que la de los gobernadores sátrapas prianistas.

Hoy, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum manifestara su enojo públicamente contra los legisladores de Baja California por su bajo rendimiento y por haberse alejado del pueblo, el morenismo duranguense debe estar en la mira de la primera morenista del país, quien seguramente debe contar con información de primera mano respecto a cómo se han comportado últimamente los diputados y regidores de su partido en esta entidad.

Fue Andrés Manuel Lopez Obrador quien en el 2015 vendió la franquicia de Morena Durango al exgobernador priista Jorge Herrera Caldera.

Ese informe forzosamente debe contener las complicidades que los actuales diputados morenistas tienen con el narcogobernador priista Esteban Villegas, a quien no solo le han aprobado solicitudes de créditos bancarios millonarios para seguir endeudando a los duranguenses, sino también han guardado silencio ante los notorios actos de corrupción y saqueos que está perpetrando el narcomandatario tricolor, junto con la mayoría de los integrantes de su gabinete.

Pero el agravio más insultante que han cometido estos diputados morenistas y los regidores de este partido, sin duda alguna, es el de haber aprobado la Ley de Ingresos 2026, que contempla los criminales aumentos al impuesto predial en el municipio de Durango, que van desde el 100, 150 y hasta 180% y golpean directamente la economía de miles de familias duranguenses.

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El expriista y diputado local morenista Otniel García Navarro, durante las últimas dos legislaturas ha estado al servicio del prianismo corrupto en Durango.

Se sabe que por aprobar esta Ley de Ingresos, tanto los diputados locales como los regidores del municipio de Durango, pertenecientes al partido Morena, recibieron excelentes dádivas por parte de los gobiernos estatal y municipal prianistas.

El argumento absurdo que han dado los regidores morenistas capitalinos para justificar su actuar es que estuvieron pendientes de que esos aumentos brutales al impuesto predial “no dañaran a los más pobres”, porque su lema es ese: “Primero los pobres”, sin importarles que esos aumentos infames al impuesto predial también afectarían severamente a miles de familias de las clases media y media baja de Durango; clases sociales que también votan por el partido Morena en esta entidad norteña.

El expriista, exdiputado local y actual coordinador de regidores morenistas en el municipio de Durango, Luis Iván Gurrola Vega, otro soldado fiel del prianismo saqueador duranguense.

Y así, con esta idea discriminatoria y sectarista, los regidores morenistas del municipio de Durango creen que la ciudadanía les va a perdonar haberse aliado con el prianismo duranguense para perpetrar este atraco.

Por lo demás, el silencio de los diputados morenistas ante esta agresión directa a la ciudadanía duranguense, ejecutada por el narcogobernador priista Esteban Villegas y por el narcoalcalde panista, José Antonio Ochoa, es un hecho que termina de señalarlos como lo que son: cómplices dóciles de estos gobernantes prianistas indeseables.

La expriista Lourdes García Garay, dirigente estatal de Morena, en sus discursos exalta a la Cuarta Transformación, pero en los hechos obedece al pie de la letra las instrucciones que salen del Centro de Convenciones Bicentenario, lugar donde despacha el narcogobernador priista Esteban Villegas.

Los diputados locales que atienden solamente los intereses del narcogobernador priista Esteban Villegas y le han dado la espalda a la ciudadanía duranguense son Otniel García Navarro; Georgia Solorio García; Sandra Lilia Amaya Rosales; Alberto Alejandro Mata Valadez; Octavio Ulises Adame de la Fuente; Nadia Montserrat Milán Ramírez; Flora Isela Leal Méndez; Bernabé Aguilar Carrillo; Delia Leticia Enríquez Arriaga y Cynthia Montserrat Hernández Quiñones. Algunos de estos personajes están denunciados en la Fiscalía Anticorrupción de Durango por el delito de enriquecimiento ilícito, otros han sido señalados por sus vínculos directos con el crimen organizado y otros más tienen demandas por ser deudores alimentarios.

Los regidores del municipio de Durango que aprobaron el abusivo aumento al impuesto predial y trabajan de la mano con el gobierno prianista, encabezado por el narcoalcalde vicioso José Antonio Ochoa, son Luis Iván Gurrola Vega; Nancy Stephanie García Manley y Marisol Carrillo Quiroga. De estos personajes, Luis Iván Gurrola Vega, ex priista y ex diputado local morenista, cuenta con un largo historial como colaboracionista del prianismo en esta entidad.

Hasta el “asesor parlamentario” del partido Morena en el Congreso de Durango, Salvador Pérez Esparza, se ha enriquecido a costa de la ciudadanía duranguense. Sus lujosos autos ya no caben en su cochera ni en el frente de su residencia.

Quienes también, por supuesto, tienen mucha responsabilidad sobre cómo se han comportado estos diputados y regidores en el Congreso y en el cabildo del municipio de Durango son la dirigente estatal de Morena, la expriista Lourdes García Garay, y la también expriista Alma Marina Vitela Rodríguez, presidenta del Consejo Estatal de este partido.

Esperemos que en su próxima visita a Durango, la presidenta Claudia Sheinbaum no solo reprenda a este grupo de morenistas, sino también les exija revertir sus actuaciones que le han hecho mucho, muchísimo daño al pueblo de Durango.

Y no estaría de más que le solicitara a la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, y a la Comisión Nacional de Honor y Justicia de este partido que tomen cartas en este asunto e inclusive consideren expulsar de sus filas a todos estos personajes que han dejado a la ciudadanía duranguense sin contrapesos ni representatividad real ante los abusos de poder del prianismo depredador y voraz, liderado por el narcogobernador priista Esteban Villegas y por el narcoalcalde panista vicioso José Antonio Ochoa.