Un armatoste de Pancho Villa, sería la única obra de “alto impacto” del narcogobernador Villegas | Los perros de Durango y los BMW de regidores | El CEREDI, un desastre con la Dra. Guillermina Escobedo

  • Un armatoste de Pancho Villa, sería la única obra de “alto impacto” del narcogobernador Villegas.
  • Los perros de Durango y los BMW de regidores.
  • El CEREDI, un desastre con la Dra. Guillermina Escobedo.

Lo que se pensaba que no pasaría de una simple ocurrencia se está convirtiendo en una espantosa realidad. Y es que efectivamente, el narcogobernador priista Esteban Villegas sí tiene todas las intenciones de construir una enorme escultura o armatoste de 25 metros de Pancho Villa, enfrente de la Central Camionera, lugar en donde ya ha comenzado a preparar el terreno para edificar su delirio.

Sin embargo, en los preparativos de esta absurda locura ha trascendido que el narcoporro sanjuanero pretende llevarse a San Juan del Río la monumental escultura ecuestre del Centauro del Norte, ubicada en el Blvd. de la Juventud y Blvd. Heróico Colegio Militar (cómo carajos va a haber dos Panchos Villas, uno enfrente del otro), provocando la indignación de la ciudadanía capitalina duranguense, pues esta monumental obra de arte, realizada por el Maestro Francisco Montoya de la Cruz, forma parte del patrimonio histórico de la ciudad de Durango. Tan es así que en la placa conmemorativa de dicho monumento se especifica que “esta obra fue entregada a la ciudad de Durango como una respuesta a sus demandas, siendo gobernador del estado el Lic. Ángel Sergio Guerrero Mier, en marzo del año 2000”.

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El narcogobernador priista Esteban Villegas quiere llevarse a San Juan del Río la obra maestra del prestigiado escultor duranguense Francisco Montoya de la Cruz.

Independientemente del personaje histórico, el agandalle de esta obra maestra, que sin lugar a dudas es una de las mejores esculturas ecuestres realizadas en nuestro país y, por qué no decirlo, que está al nivel de la escultura de Carlos IV, llamada El Caballito, del genial Manuel Tolsá, que se encuentra en la Ciudad de México, no es cosa menor, además de los millonarios gastos que representará desmontarla, trasladarla e instalarla en cualquier otro lugar, con los riesgos que esto conlleva para la valiosísima escultura.

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La placa conmemorativa del monumento a Francisco Villa en donde consta que esta obra pertenece a la ciudad de Durango.

Este gasto millonario, al igual que el gasto de la construcción de un armatoste de 25 metros del general Villa, son gastos insultantes cuando todos sabemos que en los hospitales estatales del sector salud hay carencias de todo tipo: de medicinas, de equipos médicos, de suturas y de hasta jabón, y ha habido despidos masivos de trabajadores, médicos y enfermeras por la grave situación financiera por la que atraviesa el gobierno de Durango.

El narcogobernador Esteban Villegas, resultó mil veces más voraz que José Rosas Aispuro y Elvira Barrantes.

Destinar el erario para satisfacer caprichos personales es una verdadera irresponsabilidad, una más de las muchas que ha cometido el narco”cantante” ladrón que tenemos como gobernador.

Y lo que también es insultante es ver el sufrimiento de perros callejeros en la ciudad de Durango, sin que las autoridades municipales se ocupen de cumplir con sus obligaciones para atender este problema de salud pública.

Sin política pública animalista, el municipio de Durango tiene en el abandono total a los perros callejeros, que se convierten en un peligro latente para la ciudadanía, pues una mordedura puede causar la mortal rabia.

Son incontables los sitios de la capital duranguense en donde se encuentran perros en situación de calle y grupos caninos detrás de alguna perra en celo. Al llamar al teléfono municipal para que atiendan este tipo de problemas sorprende la respuesta que dan los empleados municipales al contestar que no hay servicio de recolección de perros porque el albergue está saturado y ya no hay cupo para recibir a más caninos para ser esterilizados y dados en adopción, y que la reanudación de este servicio no tiene fecha.

Con esta respuesta el gobierno municipal del panista José Antonio Ochoa se lava las manos y deja a la ciudadanía con este problema de salud pública que conlleva el alto riesgo de sufrir mordeduras y llegar a contraer la mortal rabia. Pero como siempre, cuando suceden las tragedias es cuando actúan las autoridades.

El municipio de Durango no tiene recursos para construir más albergues para perros, ni para esterilizarlos y darlos en adopción, pero sus regidores como Stephanie García Manley sí tienen recursos para adquirir autos de alta gama, como un BMW X3.

No hay recursos para hacer los albergues que sean necesarios para controlar la enorme población de perros callejeros que existen en Durango, pero sí hay recursos para que algunos regidores nos restrieguen en la cara sus costosísimas adquisiciones de autos de alta gama, como la regidora morenista, Stephanie García Manley, que va a las sesiones de cabildo y se pasea por la ciudad de Durango en su lujosa camioneta BMW X3, de modelo reciente. Esta regidora forma parte de la comisión de Hacienda y Control del Patrimonio Municipal y como tal fue una de las principales autoras intelectuales y materiales del “predialazo”.

¿Qué diablos están haciendo algunos regidores del municipio de Durango que sin ningún pudor presumen públicamente este tipo de adquisiciones?

Y en donde las cosas andan también muy mal es en el Centro Regional de Desarrollo Infantil (CEREDI) de la secretaría de Salud del estado de Durango, en donde los usuarios se quejan de pésima atención y maltratos.

La Dra. Guillermina Escobedo, directora del CEREDI, más ocupada en vender productos Mary Kay que en cumplir eficazmente con el trabajo por el cual le pagan los contribuyentes.

En este centro especializado atienden a niños de cero meses a un año de edad, con terapias de lenguaje; terapias físicas y consultas de pediatría. “Antes había buena atención, pero desde que llegó la Dra. Guillermina Escobedo a ocupar la dirección corrió a la pediatra y a la doctora de rehabilitación. Hoy, la atención que le dan a los niños es muy deficiente y el trato de esta directora es despótico e irrespetuoso, no le interesa el centro, nunca está en su oficina, se la pasa en la calle vendiendo productos de belleza Mary Kay, pues dice que ahí gana más dinero”, denuncian los ciudadanos inconformes.

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El corrupto secretario de Salud, Moisés Nájera Torres, tiene en la nómina a su hijo Jacob Nájera y tiene en el abandono al CEREDI.

El secretario de Salud, Moisés Nájera Torres es un cero a la izquierda y lejos de preocuparse porque el CEREDI tenga un director o directora de alto nivel y personal calificado, tiene a esta institución totalmente olvidada. “No apoya absolutamente en nada a esta institución, a pesar de que es una de las pocas a nivel nacional”, finalizan los usuarios afectados.

Y hasta aquí nuestra Tarde de perros con narcogobernadores tozudos, obtusos y gandallas; presidentes municipales y regidores omisos y ostentosos, y directoras del CEREDI que deberían renunciar y dedicarse a otra cosa.