
El narcogobernador priista Villegas, uno de los extraditables
Fernando Miranda Servín
La bomba política que estalló ayer con el anuncio del gobierno estadounidense de que la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York imputó cargos de narcotráfico y tenencia ilícita de armas contra el gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y nueve personajes más, le pega de frente al narcogobernador duranguense priista Esteban Villegas, sobre quien pesan señalamientos con datos duros de sus vínculos directos con el crimen organizado.
El exporro estudiantil tricolor obtiene la gubernatura de Durango en junio de 2022, con una inusual ventaja de 100 mil votos sobre la morenista Marina Vitela, en unas elecciones muy similares a las de Sinaloa, de 2021, que llevaron al poder al morenista Rubén Rocha Moya con el apoyo del crimen organizado.
Lo cierto es que el narco”cantante” sanjuanero fue impuesto en la gubernatura de esta entidad mediante un pacto mafioso-político entre el capo Ismael “El Mayo” Zambada y el expresidente morenista López Obrador.

Los nexos de este narcopolítico con el clan Zambada no son nuevos, pues datan desde el año 2013 cuando ocupó la presidencia municipal de Durango. Al respecto, no son pocos los periodistas especializados en temas de narcotráfico los que han documentado las relaciones del narcogobernador Villegas con la delincuencia organizada que domina esta región del país.
Un hecho crucial que dejó en evidencia el contubernio del narcogobernador Villegas con el crimen organizado fue la detención del peligroso narcoextorsionador Edgar Rodríguez, alias “El Limones”, aprehendido en diciembre de 2025 por fuerzas federales en plena ciudad de Durango, en donde vivía tranquilamente bajo su protección.

Para nadie son un secreto en Durango los contratos millonarios que este narcogobernador otorga a empresas ligadas al crimen organizado. Y otra similitud muy marcada con el gobierno del sinaloense Rocha Moya es la entrega del control de instituciones de seguridad y procuración de justicia a la delincuencia organizada.
A estas alturas, es impensable que el gobierno estadounidense no tenga en la lista de narcogobernadores mexicanos extraditables al priista Esteban Villegas.

Hoy, con la cerrazón de la presidenta Claudia Sheinbaum de defender a ultranza al narcogobernador morenista Rubén Rocha Moya de la petición formal de extradición realizada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, se espera una posible incursión del ejército estadounidense para detener al mandatario sinaloense y llevarlo ante la justicia de su país.
Lo mismo tendrán que hacer en un futuro nada lejano con el narcomandatario priista duranguense Esteban Villegas, pues las similitudes con Rocha Moya son, más que enormes, evidentes.
