Aunque en los libros de historia afirman que la Segunda Guerra Mundial finalizó el 7 de mayo de 1945 tras la rendición alemana, lo cierto es que aún no había terminado la masacre.

Las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki todavía tenían que experimentar la muerte de 166.000 y 80.000 personas, respectivamente. Concretamente, el avión responsable de soltar la primera bomba es el que vemos en la imagen, el Enola Gay.

El 6 de agosto de 1945, la bomba atómica bautizada como Little Boy fue la encargada de arrasar con la ciudad de Hiroshima por completo , dejando secuelas radioactivas que perduran incluso en la actualidad.

Por otro lado, el aviador Paul Tibbets fue el americano encargado de pilotar el Enola Gay, avión que lleva ese nombre en honor a la madre de éste. De hecho, como el propio Paul comentó “en ese momento me acordé de mi valiente madre pelirroja, cuya tranquila confianza había sido un firme apoyo durante mi infancia, y especialmente cuando decidí renunciar a la carrera de medicina para convertirme en piloto militar”. Sin ninguna duda, entrañable.

Aunque suene a tópico, los desastres de nuestra historia deben estar presentes para que éstos no se vuelvan a repetir, porque los mayores desastres contra la humanidad los hemos cometido nosotros, los humanos.

Créditos: United States Government

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