Feroz campaña para ablandar la resistencia del pueblo

Televisa y TV Azteca, fieles instrumentos mediáticos de la oligarquía saqueadora.

Luis Leija.

LA  ARREMETIDA  MEDIÁTICA

 

¿Estará preparado el oído del mexicano común  para soportar la arremetida publicitaria que ya ha emprendido el imperialismo salvaje para elogiar con las más modernas y sofisticadas técnicas mercadológicas la privatización generalizada, especialmente la energética?

¿Podrá resistir el inconsciente colectivo tal escalada de cápsulas, slogans, mensajes abiertos y subliminales en contra de la soberanía nacional?

La campaña denostando todo intento socialista, por infortunio, tiene sólidos fundamentos que hacen verosímiles los argumentos para atacar a las empresas estatales, permeadas hasta la médula por la corrupción que el propio sistema capitalista inyecta a estas instituciones, desarmando su defensa.

Hasta el hartazgo han criticado al gobierno de Cuba, tachándolo de anti-democrático y dictatorial, convirtiéndolo virtualmente en una prisión desprovista de libertad y progreso, sin jamás reconocer que sus rezagos en algunos rubros son producto del terrible e inhumano bloqueo en que el imperio, en complicidad con sus lacayos, ha tenido a la isla.

Gritan que Rusia, toda la antigua Unión Soviética, y ahora hasta China, han vuelto la cara a la economía de mercado para incrementar su productividad y hacerse más competitivos  dentro de un comercio cada vez más globalizado, sin tomar en consideración la explotación de la mano de obra, la concentración de la riqueza, ni la devastación de nuestro planeta.

Insistirán sin cansancio sus mensajes hasta penetrar dentro de las opiniones más herméticas, además distrayendo la atención de los ciudadanos con eventos pueriles, conociendo el fanatismo y la mansedumbre de las masas aficionadas a cualquier pelota y a la velocidad de cualquier rueda.

Echarán mano de la docilidad y superstición de la feligresía, se apoyarán en las falsedades emanadas de los púlpitos para aplacar todo indicio de crítica, inconformidad o rebeldía, el rebaño obedecerá ciego las arengas del pastor.

Harán que las víctimas aplaudan a sus verdugos, sugestionadas hasta el cansancio por el incesante bombardeo mediático, que desprestigia todo vestigio de nacionalismo auténtico, glorificando los beneficios de la privatización, haciendo confundir la propiedad de un anafre, una bicicleta, una choza o un petate con la propiedad de una refinería, hasta quedar convencidos de lo positivo de la entrega de la riqueza de la patria, en manos ya del capital privado extranjero y nacional.

El reto que tenemos enfrente es descomunal, el pueblo televidente y radio escucha aparece inerme. Un puñado de traidores se presta a este despojo desde hace muchos años, ya saborean su participación en el asalto final, así lo demuestra Fox, Salinas, Calderón, Zedillo, Peña y sus demás secuaces que sin escrúpulos, sin ética alguna, le hacen el juego al Imperio que nos ha arrebatado ya más de la mitad del territorio nacional.

Una clase profundamente corrupta y traidora nos ha gobernado desde la Revolución.

La patria nos llama, nos pide que vayamos en su auxilio, todo sacrificio vale la pena para sembrar el futuro de las siguientes generaciones.

 

 

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