La miseria humana y bajeza de los políticos mexicanos

En esta campaña electoral, como ya lo habíamos pronosticado en ediciones anteriores, está saliendo a relucir todo lo sucio que puede haber en la política. Solo que lo esperado está superando todas las expectativas pues está surgiendo información realmente inaudita que como nación nos debe de avergonzar.

Es indudable que el desentendimiento que como pueblo hemos tenido de la política nos ha traído consecuencias trágicas que hoy se reflejan en la miseria humana que están exhibiendo muchos de los protagonistas que hoy aspiran a diferentes cargos de elección popular.

Así, en medio de la arena electorera, con indignación nos estamos enterando de los viles saqueos que ya ascienden a varios miles de millones de pesos perpetrados en dependencias sensibles como la secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y la secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), y que al parecer fueron desviados a través de empresas fantasmas para favorecer al Partido Revolucionario Institucional en la campaña electoral de 2016 y, por supuesto, para que algunos vivales se enriquecieran.

Coincidentemente, estas dos instituciones han sido dirigidas en este sexenio por aquella “izquierdista” que en 1998 sustituyó al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en la jefatura de gobierno del Distrito Federal, cuando el acartonado hijo del general contendió por tercera vez por la presidencia de la República: Rosario Robles Berlanga.

También, una de esas dependencias, la SEDESOL, fue dirigida por quien ahora es el candidato fallido del PRI a la primera magistratura nacional, el impopular José Antonio Meade.

Pero lo más lamentable de todo esto es que las pruebas encontradas por la Auditoría Superior de la Federación no están siendo suficientes para consignar penalmente a ninguno de estos personajes nocivos, pues, como sucede siempre, la instancia encargada de impartir justicia, en este caso la Procuraduría General de la República, está en manos precisamente de esa mafia saqueadora del erario.

Así las cosas, muchísima gente de escasos recursos y pobres entre los pobres que debieron ser beneficiados con programas sociales de la SEDESOL y con apoyos a la vivienda de la SEDATU tendrán que seguir esperando porque la cleptocracia partidista (en este caso el PRI) debe seguir manteniendo el mismo ritmo de vida dispendiosa, y la señora Rosario Robles tiene que seguir habitando su lujosísima casa ubicada en la avenida más exclusiva de Latinoamérica: Paseo de la Reforma.

El presidente Enrique Peña Nieto, Rosario Robles y José Antonio Meade, parte de lo peor que ha dado la política mexicana en los últimos 100 años.

Hoy, a todas estas graves acusaciones de la Auditoría Superior de la Federación estos pillos responden con sonrisas cínicas diciendo que “se trata de guerra sucia” en su contra por la campaña electoral.

Pero si de desvíos y triangulaciones se trata, no solo el PRI tiene sus jugadas sucias al descubierto, pues un escándalo más está salpicando de nueva cuenta al controvertido candidato del PAN, Ricardo Anaya, recientemente señalado por desviar dinero de una fundación “altruista” que presidió para beneficiar a algunos empresarios queretanos; ahora, el llamado “joven maravilla” fue exhibido por participar en triangulaciones fraudulentas para recibir 54 millones de pesos a través de una empresa fantasma.

Y también, al igual que Rosario Robles y José Antonio Meade, el panista se defiende diciendo que “todo es un invento del PRI”, pues la campaña del grisáceo candidato tricolor ya está más que perdida.

Otro de los candidatos presidenciales que da pena ajena es el santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador, quien a estas alturas ya se ha convertido en un auténtico padrino mafioso, a quien sus seguidores no solo le rinden pleitesía sino hasta le besan la mano con grotesca devoción, como recientemente se pudo apreciar a la senadora Layda Sansores, en un video que se hizo viral en las redes sociales.

López Obrador, abrigado ya por algunos de los peores oligarcas del país, sin temor a equivocarnos ha cruzado todas las líneas del descrédito, el cinismo y la estulticia, primero rentando franquicias de su partido Morena al mejor postor a lo largo y ancho de la República, y luego aceptando en sus filas a personajes detestados no solo por la ciudadanía sino por los mismos militantes de su partido.

Recientemente, su jefe de asesores, el magnate regiomontano Alfonso Romo, fue señalado por el prestigiado periódico estadounidense The Wall Street Journal de realizar una maniobra dolosa para engañar a sus socios de la conocida empresa Savia para venderla a un precio de ganga, según él “por estar muy endeudada”, y posteriormente fusionarse con la celebérrima Monsanto, empresa que absorbió la deuda, operación que le redituó más de 900 millones de dólares.

Este oligarca ruin y otros personajes verdaderamente nefastos, como el líder sindical minero Napoleón Gómez Urrutia y Elba Esther Gordillo, representan el clímax de las alianzas oprobiosas que el santón tabasqueño ha hecho en su ambicioso camino hacia la presidencia de la República, agregando a esta lista al ex jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, exiliado en Francia y Estados Unidos desde 2014, luego de que se le vinculara con fraudes millonarios y quedara en evidencia por los desastrosos resultados que entregó en la Línea 12 del Metro.

Al parecer, Marcelo Ebrard coordinará la campaña del cacique morenista en Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Sonora, Baja California, Baja California Sur y Chihuahua.

De acuerdo a lo anterior, y a lo que estamos observando día a día en las redes sociales, en esta campaña el electorado mexicano quedará atrapado entre auténticos gremios delictivos, que difícilmente permitirán que el voto de la ciudadanía se haga realmente efectivo por las prácticas corruptas y acuerdos oscuros a los que llegan antes, durante y después del proceso electoral.

Y en este entorno, un gobernante que a menos de dos años de haber tomado posesión de su cargo está exhibiendo una insultante inmoralidad y corrupción extrema es José Rosas Aispuro Torres, gobernador de Durango, quien luego de su fallida defensa del empresariado duranguense por supuestos hostigamientos del gobierno municipal de Durango, ha sido duramente criticado en las redes sociales pues, en los hechos, Aispuro Torres no defendió al empresariado en general sino a un empresario en particular: Jaime Mijares, a quien el Ayuntamiento de Durango le clausuró temporalmente la construcción de su ostentosa plaza comercial Distrito Hampton, edificada en terrenos que eran propiedad del gobierno estatal y el empresario adquirió a un precio muy inferior a su costo real en el último sexenio priísta.

Días después de estos hechos, otro evento deleznable se dio dentro del gabinete de este mandatario desaseado cuando su secretario de Desarrollo Económico, Ramón Dávila Flores, dio la noticia de la llegada a Durango de la nefasta y depredadora empresa minera canadiense First Majestic Silver Corporation, que próximamente explotará las minas de oro y plata del municipio de San Dimas, pero da la casualidad que este funcionario, Ramón Dávila Flores, muy cercano al gobernador duranguense, apenas unas horas antes de tomar posesión de su cargo como titular de la SEDECO, el pasado 15 de septiembre de 2016, ocupaba el puesto de director ejecutivo en México de la minera First Majestic Silver Corporation.

Este descarado conflicto de intereses deja al descubierto la planeación de un saqueo premeditado de metales preciosos en Durango, considerando que la minera canadiense mencionada cuenta con un negro historial en los estados de la República en donde opera, como Coahuila y Zacatecas.

Esperemos que no solo los duranguenses sino la nación entera siga de cerca y vigile el comportamiento de esta clase de empresarios y políticos que con la bandera del cambio solo buscan hacer negocios fastuosos utilizando las instituciones públicas.

Es mucho lo que nos queda por hacer como sociedad, pero no es imposible que en un futuro próximo podamos deshacernos de toda la putrefacción política que nos tiene asfixiados y limpiemos nuestra casa para ofrecerle a las nuevas generaciones un futuro realmente prometedor.


 

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