El obispo Raúl Vera y el sacerdote Alejandro Solalinde, verdaderos practicantes de la fe católica, reprobaron la homofobia del sector más recalcitrante del conservadurismo mexicano.

Los dos curas más aguerridos del país se mostraron en contra de la visión sobre la comunidad gay y el apoyo a marchas de grupos conservadores.

Raúl Vera y Alejandro Solalinde, los dos sacerdotes más combativos de la Iglesia católica mexicana, se han rebelado al duro discurso de esta religión hacia la comunidad gay, el mismo que ha salido a relucir en los últimos días con las marchas en pro de la familia, las cuales han sido respaldadas por la Iglesia.

Cada uno por separado ha señalado que se debe respetar a este sector.

“Los homofóbicos son aquellos que tienen una enfermedad mental y no los homosexuales”, dijo Vera en una entrevista concedida al diario español El País en julio de 2014. Y prosiguió: “la homosexualidad es un tema al que nos hemos negado, la Iglesia tiene que acercarse a ellos no con condenas, sino con diálogo. No podemos anular toda la riqueza de una persona solamente por su preferencia sexual; es enfermizo”, declaró el obispo de Saltillo.

A la par, el sacerdote Alejandro Solalinde aseveró que la alta jerarquía de la Iglesia católica –quien está detrás de las marchas en contra de la comunidad gay- “tira la piedra y esconde la mano”.

“La Iglesia católica está en crisis porque sigue con la manía de juzgar y Jesús no juzgaba, sigue la manía de etiquetar y excluir y Jesús promovía el amor incluyente, y muchos no saben qué es”, dijo.

En ese tenor cuestionó que se llamen a marchas para defender a la familia, y no para protestar por la violencia, la corrupción y los planteamientos de Donald Trump.

(Vanguardia).

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