Acá entre nos, restaurante “El Agave”

 

Aquí se come como en casa, pero sin lavar los platos.

Parecería que entré a la cocina de alguien muy conocido, o de alguna oficina de justicia del estado, que hasta daban ganas de salirse y pedir disculpas por haberte equivocado de establecimiento… ¡!pero oh sorpresa!! ¡!No era así!! Pero esa fue la impresión que tuve al entrar al restaurante “El Agave”, ubicado en el Corredor Constitución esquina con la calle Coronado… todos los empleados muy relajados, los meseros “echándose carrilla” porque uno de ellos estaba escondido según él tras unas escaleras enviando mensajes por celular, el área de cajas era literal: cajas y cajas en el mostrador, unas mesas que lo que menos invitan es a sentarse, y una de las áreas del comedor con unas mesas acomodadas en “U” ya que tendrían una comida con personas del deporte estatal donde tuve la oportunidad de saludar a una gran jugadora de volibol en Centroamericanos como es Lola Flores y a su esposo Iván López, hijo del gran entrenador de ese deporte Raúl López (qepd) con quienes recordamos alguna que otra anécdota de mis tiempos de seleccionado estatal de ese deporte.

Total que me fui a elegir los alimentos a la mesa caliente y la mesa fría del bufete y me decidí (primero claro está) por un delicioso consomé, y la verdad si, estaba muy sabroso, como debe de ser, con trozos de pollo y verduras, faltó un poco de sal pero es entendible y bastante saludable, al sentarme a la mesa, que como mencioné son muy incomodas porque son tipo bar, muy angostas e inapropiadas para poner salsa, servilletero, cubiertos, vaso de agua, y hablando del agua, ¿estaba la de melón? Digo porque tuve que preguntar de qué sabor era pues estaba bastante desabrida y descolorida (y mire que esa agua nos daba todos los días la abuela Tere en mis épocas de infancia, así que por obvias razones ese sabor nunca se me olvidará). Y por cierto deberían multarlos ya que siguen sirviendo el agua poniendo dentro del vaso popotes, imagino que no les habrán avisado que ya están prohibidos.

Pasé a servirme sopa de codito que tenía pésimo sabor, ¡¡y mal cocida!! Muy fresca la lechuga de la ensalada verde, no así el jitomate que parecía sacado del “refri”, de lo que les sobró un día antes, con unas tortas de papa muy bien cocidas, guisadas y empanizadas, de buen tamaño. Seguí con la carne de puerco en chile güero, la carne estaba muy “corriosa”, y un caldillo durangueño… ¡!que oiga!! bastante mal hecho, con la carne igual, súper dura, solo tenía chile poblano porque el chile pasado, que es lo que le da un diferente sabor, brilló por su ausencia, así que si esto es lo que ofrecen al turista imagino la impresión que se llevan de nuestro caldillo tradicional muy mal preparado. ¿El arroz verde? ¿O era blanco? sin sabor e igual que el jitomate sacado del “refri” días después de haberlo preparado, con unos champiñones al ajillo igual sin sabor.

El servicio de meseros mal fajados con la playera poco sucia, al igual que el delantal, deja mucho qué desear, y en los postres no hay para elección, es uno u otro o los dos pero servidos en un mismo plato ¡y cafetero! Pero lo peor es que anden trapeando mientras tu degustas la comida, total que mi experiencia en ese lugar no fue nada agradable para el costo que se paga por el bufete, y para colmo mi experiencia incluyó un simulacro de incendio en el que nos invitaron a salir muy amablemente, ¡¡pero nos llevó más de cuarenta minutos!! Así que si piensas ir a comer a “El Agave” te recomiendo busques otra opción.


 

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