La injerencia de AMLO en el Poder Legislativo y la deleznable violencia política

Profética sin duda alguna está resultando la portada de la revista Proceso, de su edición número 2192, editada el pasado 4 de noviembre con el título “El fantasma del fracaso”, y el antetítulo “AMLO se aísla”, por la que la misma esposa del santón “izquierdista”, Beatriz Gutiérrez, y las huestes lopezobradoristas pusieron el grito en el cielo tachando a esta prestigiada revista de “amarillista” y “sensacionalista” por considerar los encabezados como un exceso de la libertad de expresión y no estar acordes con los planteamientos emitidos por el prestigiado jurista Diego Valadés en la entrevista publicada en sus interiores, realizada por el extraordinario periodista Álvaro Delgado.

En esta entrevista, el constitucionalista Diego Valadéz declara en referencia a la atropellada encuesta pública mediante la que se decidió cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México que se erigía en el municipio de Texcoco, Estado de México:

“Si realmente se quiere independencia del poder político frente al poder económico no es a partir de construir a un personaje que se enfrente a un sistema de poder económico, es construyendo todo un sistema institucional que le dé robustez a ese poder político. De otra manera, lo que intenta hacer se va a quedar en declaraciones y actitudes personales, no en cambios institucionales”.

–¿Prevé que López Obrador gobierne a capricho?

–A mí no me preocupa eso. A mí me preocupa una persona sola enfrentada a una constelación de intereses; entonces estamos destinados a naufragar. Para que tenga éxito el Estado mexicano en esta nueva etapa, sí, el presidente debe ser el que encabece, es presidente, preside, es jefe de Estado y jefe de gobierno, pero si no se fortalece toda la estructura del poder del Estado, entonces no tiene nada que hacer.

“Para que tenga éxito se necesita que quienes gobiernen sean las instituciones políticas muy sólidas, y entonces sí, a pesar de que estemos actuando no contra un poder económico nacional, sino contra poderes económicos de todos los niveles, incluyendo los internacionales, cuando tengan enfrente no a una persona, sino a un Estado con instituciones muy poderosas, las relaciones van a cambiar”.

El senador morenista Ricardo Monreal con el santón “izquierdista”. La injerencia del presidente electo Andrés Manuel López Obrador en las decisiones del Senado es vergonzosa e inaceptable.

Luego de esto, la andanada de críticas en las redes sociales por parte de connotados integrantes del gabinete lopezobradorista, legisladores morenistas, periodistas ya oficiosos del próximo gobierno y fanáticos del santón tabasqueño en contra de la revista Proceso no se hicieron esperar, al grado de inclusive calificarla de “chayotera”.

Pero una semana después de estos hechos, los encabezados de Proceso y lo expresado por el experto jurídico Diego Valadés comenzaron a hacerse realidad pues inmediatamente de que el coordinador del grupo parlamentario del partido Morena en el Senado de la República, Ricardo Monreal Ávila, presentara la iniciativa para eliminar algunas de las abusivas comisiones que los bancos cobran arbitrariamente a los cuentahabientes, detalle que ocasionó una severa baja en las cotizaciones de las acciones que estas instituciones tienen en la Bolsa Mexicana de Valores, el primero que emitió una declaración pública para calmar la molestia y el enojo de los acaudalados dueños de los bancos fue el mismo santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador, diciendo que en sus primeros tres años de gobierno no se tomará ninguna medida que afecte sus intereses, violando de esta manera la división de poderes.

Y aunque el senador zacatecano Ricardo Monreal ha declarado que la eliminación de las leoninas comisiones bancarias se llevará a cabo precisamente por la autonomía del Senado, la intervención del presidente electo a favor de los banqueros reveló que efectivamente López Obrador carece de proyecto político y económico para solventar este tipo de situaciones que el jurista Diego Valadés mencionó en su entrevista con la revista Proceso, en el sentido de robustecer las instituciones del Estado mexicano para enfrentar con eficacia los embates del poder económico. Y lo que López Obrador hizo fue totalmente lo contrario, pues con su declaración de no tocar los intereses de los banqueros durante los primeros tres años de su gobierno, debilitó y vulneró la autonomía del Senado de la República.

Así, mientras el santón tabasqueño sigue dando un penoso espectáculo de desarticulación total con los legisladores de su partido Morena, a quienes quiere dejar bien asentado que él mandará a la vieja usanza priísta, la violencia política sigue denigrándonos como sociedad, esta vez con el artero asesinato de la joven veracruzana Valeria Cruz Medel, hija de la diputada federal morenista Carmen Medel Palma, perpetrado el pasado 8 de noviembre en Ciudad Mendoza, Veracruz. Valeria, de 22 años y estudiante de medicina, fue ejecutada con nueve balazos por un sicario. Este artero homicidio el nefasto gobernador panista de esta entidad, Miguel Ángel Yunes Linares, y su Fiscalía estatal lo resolvieron en menos de 24 horas manifestando que la víctima “fue confundida” y el sicario “fue encontrado muerto”.

Ante este tipo de crimen organizado y gobernantes inescrupulosos se tendrá que enfrentar no solo el gabinete en pleno de López Obrador sino la sociedad entera pues ya es intolerable que la violencia siga imponiéndose a la razón.

Durango, con sus proporciones guardadas, no está quedando exento de la violencia en torno a la política local, manifestada ésta en el proceso de elecciones de sociedades de alumnos en sus escuelas, dentro de la contienda por la rectoría de la UJED. Y quienes han sido protagonistas directos de estos vergonzosos hechos han sido los dirigentes de la Federación de Estudiantes Universitarios de Durango (FEUD), principalmente el presidente, Favián García Arrieta, y su hermano Fausto, ahora ex presidente de la Comisión de Elecciones, quienes el pasado 18 de octubre orquestaron la privación ilegal de la libertad de los alumnos del CCH de la UJED, que fueron encerrados en este plantel por porros cuarentones para obligarlos a votar por la planilla estudiantil afín a esta federación. Posteriormente, el 7 de noviembre, el estudiante de la Facultad de Derecho de la UJED, Brian Parra, fue privado de su libertad en las inmediaciones de esta universidad, trasladado a un domicilio y golpeado por porros encabezados por Fausto García.

Estos hechos violentos llevados a cabo por estos jóvenes dirigentes estudiantiles facinerosos, respaldados políticamente por el alcalde de Durango, Dr. José Ramón Enríquez Herrera, y por el Secretario General de Gobierno estatal, Arq. Adrián Alanís Quiñones, enrarecen el ambiente de tranquilidad que debería de respirarse en una universidad, y más en medio de un proceso electoral en el que la comunidad universitaria elegirá al próximo rector de la máxima casa de estudios duranguense.

Lamentable el patrocinio político que el Secretario General de Gobierno, Arq. Adrián Alanís, y el alcalde de Durango, Dr. José Ramón Enríquez, han otorgado a los agresivos dirigentes de la FEUD.

Muchas cosas van a suceder en los próximos días y semanas en esta entidad norteña, que se encuentra inmersa en una pugna entre el gobernador José Aispuro y el alcalde capitalino, José Ramón Enríquez, una pugna de poder en la que los ciudadanos están siendo rehenes de intereses políticos que casi siempre terminan beneficiando a unos cuantos.

El pueblo, al fin de cuentas, tendrá la oportunidad de expresarse en las urnas en las próximas elecciones de 2019, en las que elegirá a los 39 alcaldes del mismo número de municipios con que cuenta este estado. 


 

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