Ser varonil no es sinónimo de patán

Los hombres,independientemente de su orientación sexual, viven su masculinidad a su manera.

Desde que el hombre es hombre, ha tenido la necesidad de impresionar. Con el paso del tiempo, el género masculino ha cambiado sus gustos y sus costumbres, pero siempre ha buscado verse varonil. En Mesoamérica, en la época prehispánica, usaban grandes penachos con plumas de colores, eran fuertes e incluso domaban animales salvajes; los vikingos, al otro lado del oceáno, dejaban su barba y cabello largos. Actualmente esto vuelve a ser sinónimo de masculinidad. Sin embargo, en décadas como los sesenta estos atributos viriles eran lo opuesto al objetivo estético de la época; es decir, las modas y la cultura influyen en los ideales de belleza. Más allá de lo físico, la actitud es un factor relevante. No se trata de caminar o hablar de cierta forma, sino la manera en la que se dirige a los demás: cómo se desenvuelve con las mujeres, con la familia, con los amigos o en el trabajo. Ser varonil no es sinónimo de patán; por el contrario, un hombre que respeta y se da a respetar es mucho más atractivo. Un varón atrae por lo que sabe, por lo que es, por su comportamiento y por los valores que lo definen. Pero ¿qué hace a un hombre viril? Estos son factores que no pasarán de moda:

Oler bien.- Contrario a lo que podría creerse, un hombre que huele mal no nos remite a un “macho” trabajador; lejos de conquistar, aleja a las personas. Es importante que diario uses desodorante, mínimo. Una loción o agua de colonia pueden hacer la diferencia. Haz la prueba y verás cómo atraerás miradas sólo por tu buen olor.

Ser caballeroso.- Nada es más varonil que ser caballeroso. Esto no significa tratar a los demás como si no pudieran o no supieran hacer las cosas; tampoco es una actitud exclusiva hacia las mujeres. Un hombre caballeroso no dice groserías, no ofende a los demás ni los hace sentir menos. Es responsable y siempre está dispuesto a ayudar.

Cocinar.- Nada más sexy y varonil que un hombre que sabe cocinar. Ya sea por gusto o por la educación que recibió durante su infancia, la idea de un hombre que es autosuficiente dice mucho por sí sola.

Estar en forma.- Más allá de tener músculos definidos y firmes, es estar bien de salud. Un hombre en forma, que hace ejercicio, nos da a entender que se preocupa por su bienestar físico e incluso mental. Las consecuencias de una vida saludable se ven reflejadas en el cuerpo. No hay nada más atractivo que un hombre que se cuida. El físico no lo es todo, pero no está de más salir a correr y bajarle a la comida chatarra.

Su buena actitud.- Sonreír y ser amable revelan la masculinidad. Lo más atractivo de un hombre es una sonrisa genuina y una actitud relajada. De nada sirve lo demás si es un patán, arrogante o se cree mejor que los demás. Un hombre honesto y que respeta será visto como una persona viril, no sólo por las mujeres; su familia y colaboradores querrán estar cerca.

Que se involucre en la familia.- Si un hombre se involucra en la crianza de sus hijos, en caso de tenerlos, dará la impresión de ser un hombre responsable y sin tabúes.

Dejarse crecer la barba.- Sin desdén a los lampiños, tener barba es un aspecto de los hombres que indudablemente les añade un toque de masculinidad que a muchas mujeres les gusta.

Que sea culto.- No se trata de saberlo todo. Un hombre viril se destaca por sus temas de conversación; esto, no por presumir, sino por compartir y escuchar. Un hombre realmente varonil respeta las ideas de los demás y da su punto de vista sin exaltarse. Cuando se es culto das la oportunidad de demostrar quién eres sin buscar asombrar, tu actitud hablará por ti.

Ayudar en casa.- Lavar los trastes, su ropa, aspirar, barrer, trapear y demás labores domésticas no representan absolutamente ningún reto para un hombre que no duda de su masculinidad. Al contrario, hacerlo incluso los hace verse más varoniles.

Admitir que otro hombre es guapo.- Muchos son los hombres que aún continúan sintiéndose incómodos reconociendo la guapura de otro hombre, y piensan que no hay nada menos varonil que eso. Si conoces a alguien que finalmente pudo cruzar esta barrera, ¡¡felicítalo por ser un verdadero hombre!!


 

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