Ni “austeridad” ni “vida franciscana”, que el presupuesto salpique a todos

Conforme pasan los días se van revelando poco a poco los acuerdos a los que llegó el santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador con la mafia del poder para llegar sin contratiempos a la presidencia de la República. Esos pactos tras bambalinas no fueron tan sorpresivos pues desde su campaña electoral el ex fósil estudiantil tabasqueño anunció que de ganar la presidencia no haría cacerías de brujas y otorgaría el “perdón” a quienes nos hubieran afectado como nación. Así, el “borrón y cuenta nueva” y el “punto final” han ido tomando forma, al grado de que prominentes priístas y panistas que participaron activamente en los saqueos perpetrados durante los últimos sexenios hoy forman parte del gabinete lopazobradorista, y en algunos estados de la República, como en Durango, esas élites delincuenciales, priístas sobre todo, hoy ocupan altos cargos en el partido Morena, en el Congreso local (como diputados y “servidores públicos”) y en la SEDESOL, junto al “superdelegado” Enrique Novelo Solís.

La tomada de pelo ha sido histórica y la actuación del vendedor de mentiras más grande del mundo, López Obrador, ha sido magistral. Así, las noticias recientemente generadas nos dicen que la flamante Fiscalía General de la República del gobierno “izquierdista” del predicador tabasqueño, al igual que la PGR de Enrique Peña Nieto, se está negando a dar a conocer a la ciudadanía los expedientes del caso Odebrecht, de acuerdo a la sentencia emitida por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales. Y más aún, esta dependencia ha tramitado un amparo para que esta información, que evidentemente compromete al ex presidente sátrapa y depredador Enrique Peña Nieto, siga permaneciendo oculta para el pueblo de México.

Ahora también sabemos, gracias a un artículo publicado por el prestigiado periodista Ricardo Raphael en el periódico El Universal, que Peña Nieto ya reside en una lujosa residencia que adquirió a finales de 2017 en uno de los más exclusivos fraccionamientos de Madrid, España, acompañado de su novia, la modelo Tania Ruiz Eichelmann. El asunto sería trivial si Ricardo Raphael no complementara el dato con la información de que tres personajes muy cercanos a Peña Nieto llegaron junto con él a instalarse en la misma ciudad de Madrid: el general Roberto Miranda Moreno, último jefe del Estado Mayor Presidencial que estuvo a cargo de su seguridad mientras fue mandatario, y ahora al parecer seguirá haciendo la misma tarea en la capital de España; su médico de cabecera, el doctor Rubén Drijanski Morgenstern, y el exdirector del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), Eugenio Imaz Gispert, quien, apunta Ricardo Raphael, “recibió un cargo dentro de la embajada de México en España, de la que recibe un ‘sueldo de marqués’”. Al respecto, detalla el periodista que en el escalafón de la Secretaría de Relaciones Exteriores, cuyo titular es el exfugitivo lopezobradorista Marcelo Ebrard Casaubón, Imaz Gispert recibe un sueldo de 7 mil euros mensuales (151 mil pesos), sin dejar claro qué tipo de funciones desempeña.

Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores del gobierno del santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador, mantiene en su nómina a Eugenio Imaz Gispert, ex director del CISEN en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Así pues, no sabemos a cuántos más integrantes de la mafia del poder esté cobijando el gobierno del santón “izquierdista”, no solo en España sino en otros países del mundo.

Mientras esto sucede, López Obrador anuncia “austeridad” en su gobierno, y para ello la mejor ocurrencia que ha tenido es cortar de tajo los recursos que la SEDESOL, ahora llamada “Secretaría para el Bienestar”, otorgaba a las estancias infantiles subrogadas del país, con el argumento de que a través de éstas se cometían muchos fraudes y el país ya no está para esos despilfarros, mandándonos el mensaje de que si tenemos un dolor de brazo lo mejor es cortar el brazo.

Lo cierto es que el santón tabasqueño de nueva cuenta pretende vendernos otra mentira, la de que nuestro país está en bancarrota y por eso debemos ajustarnos a “su austeridad” y, como dijo recientemente, “a llevar una vida franciscana”, cuando debe ser lo contrario, pues ya sin las enormes pérdidas provocadas por los insaciables huachicoleros (a los que según López Obrador combate fieramente) y sin los saqueos que habitualmente sufría el erario bajo los regímenes prianistas, la lógica es que en breve entremos a una etapa de bonanza económica y social en la que el presupuesto federal ahora sí salpique a todos los mexicanos y no solamente a las cúpulas de siempre.

Mucho cuidado debe tener López Obrador y su gerontocracia, pues las decisiones que en algunos rubros están tomando no son las más indicadas. Ya no pueden seguir en sus conferencias mañaneras señalando la corrupción de los regímenes priístas y panistas sin llevar esas acusaciones a las instancias legales y castigar a los responsables de los saqueos, pues la simulación ya no es redituable.

Este mismo esquema de encubrimiento camuflado (y necesariamente delictivo pues implica complicidad con actos de corrupción) es el que por desgracia ha adoptado buena parte de la clase política del estado de Durango, sobre todo la que despacha en el Congreso estatal, en el que los representantes del pueblo, que en su mayoría son diputados morenistas, están atendiendo más a intereses políticos de grupo y personales que a los intereses colectivos. Así, todos los funcionarios del gobierno estatal y presidentes municipales extrañamente han salido airosos de las revisiones de las Cuentas Públicas que este Congreso se supone hace con lupa porque se trata del dinero de los contribuyentes. A esta peculiaridad se suma la nueva conformación de la planta laboral del Poder Legislativo, en la que grotescamente destacan algunos familiares y amigos de diputados ocupando cargos para los cuales no tienen el perfil necesario.

Buena parte de los diputados del Congreso del estado de Durango no están comprometidos con los intereses de sus representados, y algunos han metido en la nómina a familiares y amigos que carecen del perfil necesario para desempeñar sus cargos.

Por otro lado, la falta de preparación y compromiso con sus electores es más que evidente en algunos legisladores que simplemente no se están aplicando al 100% y no tienen ni la más mínima idea del por qué y para qué los electores los pusimos ahí.

Mucho le está quedando a deber al pueblo de Durango esa mayoría morenista en el Congreso, y esa deuda tal vez se refleje en las ya cercanas elecciones del próximo 2 de junio en las que se renovarán las 39 alcaldías de este estado, por lo que los candidatos ungidos, a pesar de la popularidad que por el momento continúa teniendo su máximo líder, López Obrador, tendrán que cargar con los pobres resultados que ha tenido la bancada de su partido en el Congreso a la hora de pedir el voto al electorado.

Las elecciones se ganan con hechos, y ya está más que visto que si algún partido le falla a la ciudadanía, ésta lo desecha de inmediato para darle oportunidad a otra opción menos peor.


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