Pan Bendito

Ya no eres pan y vino,
ahora eres cuerpo y sangre

Ubicado en la calle Zaragoza con el número 319 de la Zona Centro de la ciudad de Durango se haya el restaurante “Pan Bendito”, que solo abre por las mañanas. ¿Saben qué? me gusta que las casonas del Centro Histórico, a pesar de ser tan grandes, las acondicionen para lugares de comida, no sé en qué consista, ha de ser porque nos da la sensación de estar con la familia o la añoranza por aquellos años donde nuestra ciudad sí era tranquila, aunque siga guardando lo colonial. Entrando en materia, déjame decirte “Acá entre Nos” que el servicio es deficiente, los pisos de los baños están sucios y el bote de los papeles se veía que tenía horas o días de no haber sido cambiado o vaciado. La ambientación es agradable, mas no así ni la rapidez del servicio ni mucho menos la atención. Y aunque el lugar estaba prácticamente solo se tardan en atenderte, el café te lo sirven “a medios chiles”, como decimos los mexicanos cuando no está ni caliente ni frio, y según la chica que atiende, esto se debe a que la jarra es de aluminio y se queman bastante al llevarla (no entiendo por qué no utilizan una servilleta en el brazo de la jarra). Total que me decidí por unos “huevos a la monaguillo” (que por el nombre me hizo recordar parte de mi niñez cuando lo fui en el templo de los Ángeles), que consiste en dos huevos con yema, comúnmente llamados “estrellados”, que los pedí término medio y me los dieron bien cocidos, mismos que van acompañados de frijoles refritos y dos taquitos que pedí, uno de papas con queso y el otro de deshebrada, que me lo cambiaron por uno de chicharrón ya que la carne ¡¡apenas se estaba cociendo!! a plenas once de la mañana. Bueno, acepté ese cambio; sin embargo, las tortillas, al igual que el café, estaban a “medios chiles”, ¡y un taco sin la tortilla bien caliente no es taco! En el tiempo que estuve ahí solo se acercaron a servirme una vez café, y la otra para llevarme la cuenta. Los costos son elevados puesto que no incluye café en el desayuno, como en los demás lugares. Así es que al momento de pensar a dónde ir a desayunar ve al “pandito bendito” como última opción.

Me permito comentar que desde que comencé a escribir, allá por los años 90, siempre he dedicado mis escritos a situaciones y lugares comunes para lograr así una identificación contigo, el lector. En esta columna lo que he tratado de hacer es platicar mis experiencias al visitar lugares de comida como lo haces tú con tus amigos y familiares, y desde la primera entrega he mencionado la falta de profesionalización y capacitación del personal de los sitios que he visitado. Esto lo comentó porque en días pasados en las redes sociales circuló un video en el que tristemente nos dimos cuenta sobre la fauna nociva que había en un lugar de comida china, en el que los encargados hasta agua les aventaron a los comensales para que no siguieran grabando. En otro caso, los empleados de un restaurante de mariscos agredieron verbalmente a los clientes diciéndoles que sus quejas por el mal trato que recibían eran “una idiotez”.

Ante esta actitud del personal y dueños de este tipo de establecimientos nos hacemos varias preguntas:

¿Usted creé que dan ganas de recomendar que vengan a Durango? ¿Y la Coprised en dónde está? ¿Por qué los propietarios no van a los cursos de capacitación? Estos mandan a los empleados que tarde o temprano se van y toda la información que pudieron aprender se va con ellos. ¿Dónde está la secretaria de Turismo estatal que también debe estar involucrada?

Pasa el tiempo y reafirmo que si fuéramos más humildes y menos soberbios entenderíamos que el poner un negocio de comida no implica nada más preparar alimentos sino estar al pendiente de que esos alimentos estén en buen estado y las instalaciones totalmente higiénicas, pero ¿qué hacemos? Los dueños de restaurantes se quejan de que no acude gente a sus negocios y de que no hay ventas, pero ¿ya se pusieron a pensar que son los únicos responsables de que sus negocios no tengan éxito? Ojalá y que con estos dos casos hayan aprendido algo por el bien de sus empresas y de Durango.


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