¿Se impuso el pacifismo electoral para acabar con la amenaza de revoluciones violentas?

  1. Marx (y también su amigo Engels) alcanzó frente a muchas organizaciones de trabajadores mucho prestigio en 1847 con el Manifiesto Comunista, en reuniones para organizar la Primera Internacional (1864-1876) y por su incansable trabajo de investigación para escribir El Capital, su obra cumbre. Aquellos cientos de trabajadores de más de una decena de países, ante la feroz explotación, hambre y opresión que sufrían por el capitalismo, buscaban de manera desesperada formas de organización y desarrollo de la conciencia.
  2. Frente a las profundas ideas de Marx en los análisis y polémicas, se alzaba la figura del anarquista Bakunin -con respeto mutuo- pero con diferencia de fondo en cuanto al papel del Estado y el gobierno. Para el primero habría que acabar con el Estado capitalista para construir luego un Estado proletario (de los trabajadores); para los anarquistas -por el contrario- destruido el Estado capitalista se instalaría la comunidad, la autogestión, la plena libertad para evitar cualquier otro gobierno opresor. Estos, al parecer, tuvieron razón
  3. El problema es que La Internacional sólo pudo vivir hasta 1876, el sabio Marx murió en 1883, los anarquistas (por ser grandes agitadores) eran perseguidos, encarcelados y asesinados y, en contraparte, se fue desarrollando una Segunda Internacional que se fundó en 1889 y se desplomó en 1914 por su traidor papel ante el estallido de la Primera Guerra Mundial, entre líderes que se decían “socialistas”, pero que en realidad eran simples “socialdemócratas” que buscaban poder por la vía electoral, mediante negociaciones pacíficas con las clases dominantes.

    Los “izquierdistas” terminaron como “socialdemócratas”, no para beneficiar a las mayorías, sino para servir como muros de contención de la oligarquía, es decir, de los dueños del dinero.
  4. Los más conocidos de estos fueron los alemanes Edward Berstein y más tarde Karl Kaustki, a los que se opusieron la polaca-alemana Rosa Luxemburgo (asesinada) y Lenin, quien encabezaría en 1917 la Revolución Rusa. ¿Puede olvidarse acaso que las luchas obreras de Chicago y otros países, que conquistaron derechos obreros aquel Primero de Mayo de 1886, fueron encabezadas por los trabajadores anarquistas? Engels el intelectual, el eterno compañero de Marx, moriría en 1895, pero nada pudo hacer frente al enorme crecimiento de la socialdemocracia alemana.
  5. La realidad es que la Internacional Socialista había nacido en un período de auge del capitalismo (el “imperialismo”, según Lenin). La capa dirigente que encabezaba Berstein y otros quedó bajo las presiones del capitalismo, que tenían un efecto profundamente corrosivo, empujando a los líderes en una dirección cada vez más reformista. Así, mientras los dirigentes de los sindicatos y del partido comenzaban a acomodarse en la lucha cotidiana por reformas, la revolución socialista se posponía para un futuro lejano… tan lejano que en 2020 se ha olvidado.
  6. Varios analistas han concluido que estas presiones ajenas comenzaron a reflejarse a través de los compromisos de clase y de la adaptación. Las capas dirigentes en los sindicatos y en el parlamento se elevaron por encima de las masas, adaptándose cada vez más a las nuevas condiciones. Mientras defendían la “dictadura del proletariado” y el “internacionalismo proletario” en palabras, en la práctica se habían pasado al Estado nación y al reformismo. La segunda internacional llegó a contar con millones de afiliados y poderosos apoyos empresariales.
  7. La Primera Guerra Mundial dio el poder global a los gobiernos de Francia, Inglaterra y Rusia; sin embargo, la revolución rusa del 17 fue bloqueada, desprestigiada y convertida en campaña contra “el comunismo y el socialismo”. Fallecido Lenin en 1924, el poder pasó a manos de Stalin hasta su muerte en 1953. Rusia, de revolucionaria degeneró a una brutal burocracia tiránica que habló de socialismo en nombre del pueblo, pero se desplomó en 1989 siendo un capitalismo de Estado. Así se derrumbó la llamada III Internacional, que nació en 1919 para morir 70 años después.
  8. Quizá con Lenin murieron las ideas revolucionarias y las batallas violentas contra el capitalismo para dar paso a decenas de gobiernos “socialdemócratas” en Europa, que han cambiado algunas cosas para que todo siga igual, para mantener la parte más violenta del capitalismo, que es la explotación y opresión brutal que ejerce el cinco por ciento de los multimillonarios contra el 90 por ciento de la población que vive en la pobreza y la miseria. Ahora nadie habla de revolución porque lo electoral se ha impuesto en el mundo. Pero los yanquis deciden que es democrático y qué no.

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