Salvados por la pandemia

    Fernando Miranda Servín.

    Es innegable que la pandemia del coronavirus nos cayó como un balde de agua fría, sin embargo, para algunos “servidores públicos” del estado de Durango esta contingencia sanitaria ha significado una auténtica bocanada de aire fresco, pues poco antes del aislamiento comenzaban a organizarse amplios sectores sociales para exigirles sus renuncias, a unos, y a otros solicitarles de manera enérgica que cumplieran eficazmente con sus trabajos.

    Uno de estos “servidores públicos” que se quedaron en la mira fue el presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado de Durango, Lic. Esteban Calderón Rosas, fuertemente criticado y hasta demandado legalmente por las violaciones que ha cometido a la ley orgánica del Poder Judicial. Como se recordará, días antes de iniciar el confinamiento un numeroso grupo de abogados, ciudadanos y organizaciones sociales de varias partes del estado (principalmente de Durango y de Gómez Palacio) se aprestaban no solo a exigir la renuncia del Lic. Esteban Calderón sino a tomar las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia hasta que se restableciera en éste el orden constitucional que debe prevalecer. La intención de este conglomerado social quedó en eso, pues el Tribunal Superior fue cerrado por considerar las autoridades estatales que sus actividades “no son esenciales”. Así, el Lic. Esteban Calderón libró temporalmente la vergüenza y el escarnio de ver tomado el recinto del Poder Judicial y ser echado prácticamente de su cargo por los innumerables actos de corrupción que ha cometido.

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    Lic. Esteban Calderón Rosas, presidente del Tribunal Superior de Justicia, de no haber sido por la pandemia las instalaciones del Poder Judicial habrían sido tomadas por contingentes de abogados, ciudadanos y organizaciones sociales que exigen su renuncia.

    Otra funcionaria, esta perteneciente al gobierno estatal, la Lic. Ruth Medina Alemán, también evadió con la pandemia un caudal de críticas, protestas y señalamientos por la ineficacia total con la que ha actuado en el combate a la violencia de género.

    Fue el 8 de marzo pasado cuando cientos de mujeres se reunieron en la Plaza de Armas de la ciudad de Durango para, con micrófono en mano, narrar sus dolorosas experiencias sufridas con sus agresores, primero, y luego con el personal de la Fiscalía General de Durango, a cargo de la Lic. Ruth Medina Alemán, que lo mismo las victimiza que archiva sus casos.

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    Lic. Ruth Medina Alemán, Fiscal General del estado de Durango, el coronavirus ha impedido su reivindicación por el lamentable papel que ha hecho en los casos de violencia de género y feminicidios.

    Luego de estos fuertes señalamientos, el gobernador del estado, José Aispuro Torres, ordenó a la Fiscal atender de inmediato y de manera especial a todas las mujeres que ese día se manifestaron públicamente. Y el asunto ahí quedó, pues luego de este evento comenzó el aislamiento social por la pandemia.

    El rector de la Universidad Juárez del Estado de Durango, C.P. Rubén Solís Ríos, es otro de los personajes que fue salvado por la campana de la pandemia pues, al igual que la Fiscal General, también cayó sobre su espalda el señalamiento de ser omiso y apático ante los abusos de poder y hostigamientos sexuales cometidos por más de una docena de académicos en contra de alumnas de esta casa de estudios. La tarea por parte del nepotista rector de investigar y sancionar estos deleznables actos quedó trunca por el confinamiento social provocado por el coronavirus.

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    C.P. Rubén Solís Ríos, el nepotista rector de la UJED, al término del confinamiento deberá rendir cuentas a las alumnas que señalaron a académicos de esta institución por abusos de poder y hostigamientos sexuales.

    Y otro “servidor público” impresentable al que la pandemia le dio un respiro es el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Marco Antonio Güereca Díaz, también señalado por actos de omisión que han perjudicado a mujeres que han padecido violencia de género. Este protagonista también se ha caracterizado por proteger abiertamente los atropellos que cometen algunos altos funcionarios del gobierno estatal en contra de trabajadores.

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    Lic. Marco Antonio Güereca Díaz, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, vergonzoso el desempeño que ha tenido al frente de esta dependencia “autónoma”.

    La pandemia del coronavirus, de alguna manera u otra, ha evitado temporalmente la renuncia o destitución de más de uno de estos conocidos personajes, pero también ha exhibido a otros que de manera deleznable han aprovechado esta lamentable circunstancia para promocionar a sus partidos políticos y a sus personas, repartiendo dádivas y exhibiendo la foto en las redes sociales en la burda búsqueda de cargos de elección popular. El pueblo, afortunadamente, siempre sabe lo que es políticamente correcto y no tan fácilmente se deja engañar.


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