Durango capital, un gobierno rebasado

    Fernando Miranda Servín.

    Con la pandemia del coronavirus, el gobierno municipal de Durango se ha evidenciado por su total falta de operatividad política a favor de las clases más vulnerables, que nomás no han encontrado en esta administración un verdadero punto de apoyo que alivie un poco la problemática económica que están padeciendo.

    Lejos de eso, el papel que ha desempeñado la élite panista que gobierna la capital duranguense ha sido más recaudatorio que generoso con la ciudadanía.

    A diferencia de otros municipios de la República mexicana en los que los ediles han pospuesto e inclusive condonado el pago de servicios públicos, en Durango no sucede lo mismo, y sus principales directivos no están tan dispuestos a practicar la austeridad que les exige la contingencia sanitaria nacional por la que atravesamos. Así, tan solo por mencionar un ejemplo, el director de Aguas del Municipio de Durango, Rodolfo Corrujedo Carrillo, a mediados del pasado mes de abril se quejó amargamente en varios medios de comunicación porque, según él, la dependencia a su cargo no tiene recursos ni para pagar la energía eléctrica a la Comisión Federal de Electricidad, pero, de acuerdo a fuentes internas de esta dependencia municipal, “no mencionó que a la dirección de Aguas entran más de 170 millones de pesos al año, pero el director Rodolfo Corrujedo responsabiliza de la insolvencia financiera que tiene esta dependencia a la administración anterior (encabezada por el ex alcalde y actual senador José Ramón Enríquez Herrera), siendo que él estuvo más de un tercio del trienio pasado ocupando la titularidad de esta misma dirección, y desde entonces las finanzas de Aguas del Municipio de Durango se vinieron abajo, por esto es increíble que el alcalde Jorge Salum lo haya nombrado nuevamente titular de esta importante dependencia”, revela el trabajador de AMD.

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    Mario Garza Escobosa, Secretario del Ayuntamiento, Rodolfo Corrujedo, director de Aguas, y Jorge Salum, alcalde de Durango, un trío de “servidores públicos” que ya está causando estragos en los intereses de la ciudadanía duranguense.

    Ya declarada la pandemia a principios de abril, “Rodolfo Corrujedo utilizó el presupuesto de AMD para comprar cuatro costosísimas camionetas: una Honda CRV último modelo, dos RAM 4×4 de doble cabina y una Cheyenne. Rodolfo Corrujedo es uno de los principales responsables de la mala situación financiera de esta dirección, pero ahí sigue como director, protegido por el alcalde Jorge Salum”, denuncia la fuente.

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    La mansión que el municipio de Durango arrendó para instalar las oficinas del Instituto Municipal del Arte y la Cultura, por la que paga una renta mensual de 50 mil pesos. Está ubicada en la Av. Francisco Sarabia, entre las calles de Allende y Morelos, en el Centro Histórico de la ciudad de Durango.
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    Un extraño arrendamiento. Las oficinas de la Secretaría del Ayuntamiento ocupan el enorme inmueble ubicado en la cotizada Plaza Yahso, en el Fracc. Real del Mezquital, por el que las autoridades del municipio de Durango pagan la irrisoria cantidad de 6,283.20 pesos mensuales de renta, con estacionamiento gratuito para directivos y trabajadores. El dueño de esta millonaria propiedad es el Arq. Fermín Soto Cesaretti, amigo cercano del Secretario del Ayuntamiento, Mario Garza Escobosa. Hasta el momento el alcalde Jorge Salum no ha dado a conocer a la ciudadanía el “extraordinario” ahorro que su gobierno ha hecho.

    Por otro lado, es lamentable el triste papel que está desempeñando el titular de la Dirección Municipal de Seguridad Pública, Lic. Antonio Bracho Marrufo, pues los llamados “filtros sanitarios”, que no son más que vulgares retenes, colocados en varios puntos de la ciudad de Durango supuestamente para inhibir la movilidad innecesaria de la ciudadanía y así evitar más contagios de coronavirus, solo han servido para extorsionar a los conductores, a los que sin ningún motivo y violando flagrantemente sus garantías individuales les piden su documentación y les exigen proporcionar sus datos personales. Así, mientras buena parte de los elementos de esta corporación han estado “comisionados” en esta tarea ilegal, la delincuencia común ha cundido en todos los puntos de la ciudad, disparándose sobre todo los índices de robo a comercios, cristalazos a automóviles e intentos de asaltos a casas habitación, al mismo tiempo que los llamados de la ciudadanía a los teléfonos de emergencia reportando fiestas y escándalos de sujetos alcoholizados en la vía pública son totalmente ignorados.

    Grande le quedó en estos momentos la responsabilidad a la élite panista que gobierna este municipio, una élite política más preocupada en beneficiar a esos pequeños séquitos empresariales a los que pertenece que en sacar adelante a los sectores sociales más necesitados. Una élite que ha encubierto y protegido los saqueos millonarios que cometieron quienes gobernaron el municipio de Durango el trienio pasado, recursos robados que hoy servirían para apoyar a cientos de ciudadanos desafortunados que han perdido sus fuentes de empleo a causa de la pandemia.

    Dice el refrán que no hay que pedirle peras al olmo. Quienes hoy ostentan el poder en la capital de Durango son panistas recalcitrantes y acomodaticios que sirvieron de comparsas al régimen priísta que gobernaba esta entidad, son de naturaleza pro empresarial y, al igual que todos los integrantes de la partidocracia mexicana, la corrupción la llevan en la sangre.


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