37 años de espera… y el PAN resultó un fiasco

La Reflexiva

En Durango, a la par que sigue avanzando la pandemia del coronavirus, la clase política vive una severa crisis de credibilidad

La pasada administración municipal de Durango, encabezada por el Dr. José Ramón Enríquez, concesionó el servicio de alumbrado público con autorización del Congreso del Estado y celebró el contrato de Asociación Público Privada para el reemplazo y mantenimiento de luminarias Led. En su momento se dijo que el contrato se pagaría con el ahorro de electricidad generado por el uso de las luminarias, pero no fue así, pues se obligaba al Ayuntamiento a pagar 1,200 millones de pesos.

Al hacer la comparación de cotizaciones con precios actuales que ofrecen otras empresas, el gobierno del alcalde Jorge Salum constató que esta cantidad tenía un costo extra de 800 millones para el municipio. Un caso más a todas luces de mala administración y fraude cometido en el trienio del ex alcalde José Ramón Enríquez. Sin embargo, y a casi un año de haber tomado posesión de su cargo, el ahora alcalde Jorge Salum hace el señalamiento de dicha irregularidad sin considerar que hay evidencia de participación de no pocos integrantes de su equipo cercano en dicho fraude. La cancelación de dicho contrato, como ya lo informó el alcalde Jorge Salum, costará la friolera de casi 440 millones de pesos que, por supuesto, pagaremos los contribuyentes duranguenses.

Acciones como esta decepcionan a los ciudadanos, quienes ven en este tipo de señalamientos no la aplicación de la ley ni la búsqueda de justicia sino una mera revancha política, puesto que las acusaciones están a la orden del día, pero vemos que en la realidad no hay ninguna repercusión para los involucrados, que brincan de un puesto político a otro firmando contratos sin ton ni son para beneficiarse a sí mismos y perjudicar a las mayorías.

En 1983 el PAN ganó la alcaldía de Durango con Rodolfo Elizondo, quien realizó un buen papel; 37 años después, los panistas volvieron a ganar con Jorge Salum, pero resultaron ser un verdadero fiasco.

Estos escándalos mediáticos sin sanciones legales solo hacen sospechar que se montan para distraer a la ciudadanía sobre el pésimo papel que está desempeñando la clase política que gobierna el municipio de Durango.

En los hechos, el trabajo de la actual administración carece de resultados palpables al no haber obra pública o algún programa social de relevancia, pero si casos desastrosos de corrupción, mal desempeño y falta de empatía y solidaridad con el pueblo de Durango, como los funcionarios municipales que han sido denunciados en las redes sociales por entregar despensas solo a militantes activos del PAN que han sido afectados por el huracán Hanna, cometiendo así graves delitos electorales y exhibiendo una vileza inaceptable.

La onerosa renta de la conocida casona de Las Moreras para albergar las oficinas del IMAC, es una ofensa más no solo para los artistas duranguenses que se quejan de la ineficacia y despotismo de la directora de este instituto, sino para la ciudadanía en general por la situación crítica que se está viviendo en la que sobran las ineptitudes de los gobernantes y falta el circulante de dinero.

En medio de este evidente fracaso del alcalde panista Jorge Salum, los negocios siguen cerrando en toda la ciudad, dándole un matiz catastrófico al primer año del PAN en la capital del estado.

¿Cuantos años luchó el Partido Acción Nacional para tener de nuevo la alcaldía de Durango? Casi 40 años, desde que en 1983 la ganó Rodolfo Elizondo Torres. Hoy, esa espera solo ha arrojado resultados más que decepcionantes.

Ante este ambiente de incertidumbre y desolación que se vive en este municipio, ya se respira el mismo hartazgo que había hacia los gobiernos priístas, por lo que en los próximos procesos electorales seguramente habrá muchas sorpresas.

Dato a considerar: la obra de alcantarillado que se realiza en el boulevard Francisco Villa carece completamente de señalamientos, motivo por el cual se han presentado varios incidentes en vehículos particulares y en el transporte público; nada cuesta ser amigable con los automovilistas y ponerles varios letreritos de Precaución. Por cierto, el huracán sacó a relucir la necesidad urgente de renovar el sistema de alcantarillado en ciertas áreas de la ciudad de Durango que presentan problemas añejos y que cada época de lluvia se hacen presentes; de la misma manera, antiguos baches y nuevos se dejan ver ante cualquier lluvia.

Durango necesita políticos coherentes y profesionales, no demagogos o mediocres, que realmente generen condiciones para que lleguen inversiones con empresas que oferten empleos bien pagados, no las clásicas maquiladoras explotadoras y violadoras de derechos laborales. Además de esto, se deben dar facilidades para que las personas puedan emprender algún negocio sin tener que pagar por ello onerosos trámites municipales, y de esta forma beneficiar la economía de la ciudadanía con la creación de empleos.

Sin inversión, sin honestidad, sin empatía, sin verdadera vocación de servicio no se puede avanzar, y mucho menos superar las graves crisis económica, social, política y sanitaria que padecemos.


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