2021, el repudio a los partidos

    La Reflexiva

    El 6 de junio de 2021 se llevarán a cabo elecciones intermedias, bajo un esquema diferente, el de la emergencia sanitaria, misma que ha movido no solo nuestra percepción nacional, sino mundial.

    La gestión y manejo de esta crisis de salud tendrá un costo político tanto en Estados Unidos como en México. Las 32 entidades federativas irán a las casillas electorales, 15 renovarán sus gubernaturas; en 8 estados gobierna el PRI, 4 el PAN, 1 el PRD, 1 Morena, y 1 un independiente, el famoso Jaime Rodríguez, “El Bronco”, en Nuevo León.

    La oposición aprovechará la pandemia y cualquier otro frente abierto para destrozar la imagen del único activo de Morena: el presidente, quien en las elecciones de 2018 arrasó por completo en las urnas, beneficiando a candidatos completamente desconocidos y de pésimos perfiles. Por cierto, aquí en Durango seguimos sin saber qué hacen la mayoría de ellos, tanto en el Congreso local como en la Cámara de Diputados.

    La maquinaria de Morena y su figura imperante, López Obrador, tienen varios puntos a favor y en contra en el proceso electoral de 2021:

    1.- Su presencia diaria a través de las mañaneras, punto a favor que podría revertirse por las constantes pifias que comete el inquilino de Palacio Nacional

    2.- Sus programas sociales, que aunque son positivos están plagados de corrupción.

    3.- Sus fieles seguidores, muchos de los cuales día a día se decepcionan por el rumbo que ha tomado la 4T en cuanto a su nula transparencia y a esa austeridad que ya toca los terrenos de la criminalidad.

    4.- La más importante de todas, desde mi punto de vista, es el hartazgo ciudadano y la falta de credibilidad en este y en todos los partidos políticos, por las crisis internas que viven y por la evidente falta de liderazgo que se observa en todos ellos.

    Debemos saber que las campañas políticas se tratan de percepción, es por eso que el Partido Acción Nacional ha creado todo un movimiento político de desprestigio. Las campañas de este partido en los últimos años se han caracterizado por ser de fuertes acusaciones y señalamientos, lo que les ha redituado votos y los ha llevado al triunfo en alcaldías y gubernaturas. Por esta razón, los ciudadanos en estos momentos nos vemos bombardeados por innumerables noticias, la mayoría negativas, llegando a la saturación en estos momentos de confinamiento ya relativo.

    En lo local hay personajes de Morena que se manejan bien, con soltura y presencia en medios y redes sociales; sin embargo, hay otros plenamente identificados con el PRI, como el caso de Otniel García, quien ha sido acusado de oportunista por cambiarse de partido y por enriquecimiento dudoso, solo por poner un ejemplo. Por consecuencia, el dilema que se le presenta en esta ocasión al partido Morena es que no va a poder poner a cualquier desconocido al frente de una candidatura, pero tampoco podrá colocar a viejos conocidos con pasado cuestionable. Esta vez el escenario es diferente, pues no estarán acompañados por la fotografía de López Obrador en las boletas electorales, por lo que deberán pensar más de dos veces a quiénes van a elegir como sus candidatos.

    En el caso del PAN, ellos tienen la batuta en el escenario estatal, sin embargo tienen varios lastres muy recientes: solo por mencionar algunos, está el SEDECOGATE, la total ausencia de obra pública y el pésimo (no) trabajo del alcalde capitalino, Jorge Salum del Palacio.

    El alcalde panista de Durango, Jorge Salum del Palacio, nepotista, corrupto e inepto, ya representa una pesadísima losa que tendrán que cargar en sus espaldas todos los candidatos de su partido en las elecciones que se llevarán a cabo en esta entidad, en 2021.

    En este proceso electoral tendremos un escenario interesante, ya que aparte de estar atentos a los tropiezos y corruptelas que cometan los políticos que van a contender debemos agregar la expectación por la distribución de la inminente vacuna contra el Covid19, y el reforzamiento de ciertas medidas de seguridad, como continuar con la sana distancia y la higiene extrema, así es que lo más seguro es que el INE vaya a establecer protocolos eficaces para poder llevar a cabo elecciones seguras y confiables.

    Para empezar, los supervisores y capacitadores electorales deberán tener, además del conocimiento de esta materia, un buen dominio sobre las medidas sanitarias para aminorar riesgos y mantener seguros sus centros de capacitación, y posteriormente sus casillas. También tendrán que analizar muy bien la ubicación de las casillas, ya que aunque están los espacios que siempre se han utilizado existen otros más reducidos que se han usado en otras elecciones, y que podrían no ser adecuados en esta ocasión.

    Los organizadores deberán plantearse a profundidad y redefinir la cantidad de observadores electorales y representantes de los partidos políticos que estarán presentes, para garantizar la salud de estos y de los electores.

    Esta situación extraordinaria nos obliga a pensar en la necesidad urgente de implementar ya la emisión del voto electrónico.

    Por otra parte, los partidos políticos tendrán que idear de manera creativa otras formas de acercarse a la ciudadanía sin tener contacto directo, ya sea a través de redes sociales o de plano replantearse completamente la forma de hacer campaña, ya que tradicionalmente los eventos masivos eran la manera favorita de mostrar el alcance y la fuerza de partidos y candidatos.

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    Algunos “servidores públicos” panistas, como el Secretario Técnico del municipio de Durango, Manuel de la Peña, al amparo de sus cargos ya andan en plena campaña electoral promocionando su imagen.

    Por lo pronto, el panorama político en el estado ya empieza a moverse y vemos levantar la mano a viejos conocidos que seguramente aparecerán en las boletas. Este tablero de ajedrez se ajusta a modo de los que dirigen los partidos políticos y ostentan poder, a quienes generalmente se les olvida que el principal protagonista es el elector, que hoy más que nunca está cansado de abusos, precisamente provenientes de aquellos que le pidieron el voto.

    En una sociedad fastidiada de ver en videos a políticos amables con imagen cercana, abrazando niños y posando para fotos tiernas, cuando en la práctica sucede lo contrario, pues una vez ganado el cargo desaparecen y se vuelven inalcanzables y arrogantes, al grado de negar audiencias y gestiones sociales, esta campaña será de pronóstico reservado.

    Lograr que los electores salgan el 6 de junio de 2021 con ganas de votar va a representar no solo un reto sino una tarea titánica, tanto para el INE como para los partidos políticos que mucho le han quedado a deber a la ciudadanía.


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