El sexenio perdido de Aispuro, el proselitismo de Jaime Rivas y los aspirantes a la gubernatura

La Reflexiva

En septiembre inicia oficialmente la cuenta regresiva que marca el fin de uno de los sexenios más cuestionables de las últimas décadas en el estado de Durango.

José Rosas Aispuro Torres llegó al poder con una expectativa muy alta de parte de la ciudadanía, con un discurso confrontador y duro hacia sus antecesores que no se había visto en esta entidad, puesto que al ser siempre gobernadores emanados de PRI se mantenían en una línea neutra en su mayoría.

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José Aispuro, las expectativas que tenía el pueblo de Durango para salir del atraso en su sexenio se fueron al caño por su demagogia y excesiva corrupción.

El pueblo duranguense, cansado de esta complicidad, le da la oportunidad de gobernar al Partido Acción Nacional sin saber que tendría un alto costo para Durango y sus ciudadanos, a quienes dejará endeudados por generaciones, además de mantener al estado en una parálisis económica y de obra pública derivada de los malos manejos y la falta de capacidad de conciliación y gestión política. ¿Cuántos años le costará a Durango recuperar lo perdido en este sexenio? 

Con una hambre vieja Aispuro y sus secuaces llegaron e incrustaron personal de confianza, familiares y amigos en todas las dependencias sin importarles correr a cientos de personas que tenían años trabajando en dichos puestos, todo para poder operar sin problemas toda clase de corruptelas. Y ahora, en la recta final, los ciudadanos se enteran de múltiples atropellos y abusos de autoridad.

Cuando parecía que no podía haber peor fraude que el SEDECOGATE, operado desde la secretaria de Economía, llega ahora un listado de “apoyos y subsidios” plagado de familiares y amigos. Un cinismo sin precedentes. Ya no tiene credibilidad este gobierno cuando sus principales promesas se hicieron polvo para convertirse en acciones deleznables: no encarcelar a los corruptos, sino superarlos; prometer empleo y provocar la pérdida de miles de fuentes de trabajo, sin contar con la gente a la que ellos despidieron sin justificación.

Los ojos de José Rosas Aispuro no están en Durango, están en otros estados donde invierte todo el dinero que sale del gobierno. Está tan baja la vara y es tan malo su trabajo que cualquiera se siente con posibilidades de llenar la silla de gobernador. Así que en los últimos días hemos visto cómo diversos personajes levantan la mano y muestran sus intenciones de buscar la candidatura: Alejandro Gonzalez Yáñez, quien ya siente que huele a gobernador; José Ramón Enríquez, promocionándose a través de  llamadas telefónicas; Esteban Villegas, quien en su mundo cree que él es el único con posibilidades reales en el PRI; Enrique Benítez, aunque parezca broma, y ahora hasta Héctor “El Chino” Arreola.

Larguísima la lista, por Movimiento Ciudadano seguramente tendremos al ahora diputado Martín Vivanco, que sueña con asemejar lo ocurrido en Nuevo León, cuando nuestro Durango tiene una dinámica totalmente opuesta. En los estados con economía pujante no importa quien gobierne pues al pueblo siempre le va bien, y en los estados pobres, como es el caso del nuestro, quien gobierna tiene mucho peso y no siempre determina acciones que permitan una mayor inversión y economía, así que Movimiento Ciudadano debe calcular muy bien sus pasos, porque su “carta fuerte” inexperta no le da ni para la alcaldía.

Y con tremendo quemón se fue Oscar García Barrón de este partido, lo que demuestra que muchos de los que se fueron del PRI ganaban en sus ayeres por la obediencia de sus bases militantes.

Marina Vitela aspira por MORENA, Manuel Espino por Ruta 5 y Adrián Alanís ya busca la candidatura por Acción Nacional y ya tiene acciones de precampaña con gente cercana a Hugo Rosales Badillo. También por Acción Nacional no podemos dejar de mencionar a Jorge Salum, quien no ha realizado un buen trabajo como alcalde, lo ha hecho pésimo;  Carlos Maturino y Javier Castrellón, ahora diputados federales, uno plurinominal y el otro de un distrito acomodado, de esos donde se controlan a los votantes, de los denominados fáciles de ganar. Carlos Maturino como único mérito tiene su fidelidad al gobernante, puesto que en sus cargos previos no tiene nada destacable. Otro personaje cercano al gobernador que también quiere la candidatura es Jaime Rivas, quien no deja de aprovecharse de su cargo como titular de la SEBISED para hacer constante proselitismo en los medios locales. Son muchos, demasiados los aspirantes, pero la pregunta queda en el aire: ¿Durango y su gente merecen a alguno de ellos al frente de esta importante responsabilidad?

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El diputado federal panista Carlos Maturino, de muy bajo perfil político, su único mérito es pertenecer al séquito del gobernador José Aispuro Torres.
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Jaime Rivas Loaiza, titular de la secretaría de Bienestar, continúa utilizando su cargo para promover su imagen en medios locales y durante dos ciclos escolares han quedado en entredicho los recursos destinados a la confección de uniformes escolares.

Por lo pronto, está muy movido el tema de aspirantes a la gubernatura. ¿Y qué sigue? La lluvia de alcaldes que van a querer reelegirse, sí, como lo lee, reelegirse, y algunos ya andan en campaña como el alcalde de San Dimas, quien tiene a una de sus hijas en la lista de beneficiarios de subsidios con más de un millón de pesos. Este edil no ha realizado ninguna obra de impacto, pero ya se quiere reelegir cuando ni siquiera vive en el municipio, ni va, ni atiende las necesidades prioritarias del ayuntamiento, y aseguran los habitantes de este municipio que lo único que ha crecido son sus múltiples negocios. 

“No se debe premiar a quien sirve a la Patria, sino castigar a quien se sirve de ella”, frase atribuida a Josefa Ortiz de Domínguez, ahora que estamos en el mes patrio y que ya quisiéramos ver algo de justicia y honestidad de parte de nuestras autoridades.

No va lenta, va lentísima la vacunación en Durango, no baje la guardia y cuídese del COVID19.

Duda existencial: ¿A dónde se fue el dinero de los uniformes escolares? Ese programa era de mucho impacto social y estaba a cargo de Jaime Rivas Loaiza, titular de SEBISED. Puras pérdidas con este gobierno que informó que este recurso “se gastó en la reparación de escuelas públicas”, mismas que los alumnos han encontrado en pésimas condiciones en su regreso a clases presenciales. No se tomaron las medidas necesarias durante el tiempo que estuvieron cerradas y aun ahora no se tiene un plan de acción. Que nefastos.


 

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