Una de cada tres mujeres en Estados Unidos ha experimentado violencia sexual al menos una vez en su vida. En México de las 22.7 millones de mujeres mayores de 18 años que habitan este territorio, 5.6 millones han enfrentado algún tipo de acoso o violencia sexual. A nivel mundial, la cifra es similar: se estima que 736 millones de mujeres en todo el mundo han sido sometidas a violencia sexual al menos una vez en su vida. Cerca del 30% de todas las niñas y mujeres a partir de 15 años.

Ahora, un estudio reciente de E.U.A., indica que las mujeres que experimentan o experimentaron violencia sexual no sólo pueden sufrir problemas mentales como trastorno de estrés postraumático y ansiedad o depresión, sino también correr un mayor riesgo de padecer un tipo de enfermedad cerebral precursora de la demencia y de sufrir accidentes cerebrovasculares debido a la probabilidad de desarrollar interrupciones en el flujo sanguíneo cerebral.

“Esta angustiosa experiencia, además de afectar la salud psíquica de las mujeres, también afecta la salud física de sus cerebros. Este estudio es un paso importante hacia la identificación de un factor de riesgo novedoso de accidente cerebrovascular y de demencia entre las mujeres”, menciona Rebecca Thurston, profesora de psiquiatría de la Universidad de Pittsburg, una de las autoras principales del estudio cuyos resultados fueron publicados en la revista Brain Imaging and Behavior (Comportamiento y representación del cerebro).

Para el estudio, Thurston y su equipo examinaron a 145 mujeres de mediana edad en Estados Unidos. De las participantes, el 68% informó haber tenido al menos un trauma, el más común fue la agresión sexual, reportada por el 23% de las mujeres.

El propósito del estudio fue averiguar si había una conexión entre el trauma y las hiperintensidades de la materia blanca del cerebro, estas aparecen como pequeñas manchas blancas en los escáneres cerebrales y son indicadores tempranos de demencia, riesgo de accidente cerebrovascular o trastornos similares; además, pueden detectarse décadas antes. Los escáneres cerebrales de las participantes del estudio mostraron que las mujeres que habían experimentado un trauma sexual tenían más hiperintensidades de la materia blanca que las mujeres sin trauma.

Este nuevo estudio puede desempeñar un papel importante en la atención médica preventiva, debido a que la identificación de los primeros signos de advertencia de accidente cerebrovascular y demencia es fundamental para proporcionar un tratamiento adecuado y de manera eficaz. Estudios como este proporcionan información importante sobre los efectos de las experiencias sexuales traumáticas a largo plazo, tanto físicamente como en la salud mental de las víctimas.

Thurston expresó que está investigación muestra un aspecto más por el cual una mejor prevención de la agresión y abuso sexual es sumamente necesaria. También señala a los médicos que hay otro indicador a considerar cuando evalúan el riesgo de un paciente de sexo femenino de sufrir un accidente cerebrovascular y demencia en un futuro.

(amp.dw.com.es).


 

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