
Narcoalcalde Toño Ochoa compra casa millonaria a su amiga íntima Sonia
Fernando Miranda Servín
En medio del repudio ciudadano por el criminal aumento del 100, 150 y hasta 180% al impuesto predial que está golpeando a todos los hogares de la capital duranguense y que provocará que miles de familias tengan que tramitar juicios de amparo para defenderse de este atraco, el narcoalcalde panista vicioso José Antonio Ochoa, con toda la tranquilidad del mundo adquirió recientemente una enorme residencia que ya es habitada por su amiga íntima Sonia “N”.
De acuerdo a fuentes del mismo municipio de Durango, cercanas al narcoalcalde panista (fuentes que lo detestan porque están atestiguando los saqueos que este bribón está perpetrando), en 2025 este solicitó un crédito bancario de más de cuatro millones de pesos en el banco Santander para adquirir la costosa residencia: “A mediados de octubre de 2025 pagó casi la mitad de este crédito y ofreció pagar la otra mitad en diciembre de 2025”. Es decir, en menos de tres meses este rufián solventó una deuda de más de 4 millones de pesos, algo impensable para la mayoría de ciudadanos duranguenses que en estos momentos obtienen ingresos apenas para sobrevivir.

El gigantesco inmueble se encuentra en el Corredor Mezquital, una de las zonas de mayor plusvalía en la ciudad de Durango, y según las fuentes los trámites legales se realizaron en la Notaría Pública Núm. 23: “La residencia está a nombre del alcalde José Antonio Ochoa y ya está habitada por su amiga íntima Sonia”, revelan las fuentes.
Este hecho se suma a los constantes viajes que este narcoalcalde realiza desde su anterior trienio (2022-2025) a Playa del Carmen, Quintana Roo, lugar donde supuestamente tiene fuertes intereses económicos.
Esta opacidad que rodea al narcopanista Ochoa es uno de los principales reclamos de la ciudadanía, que desconfía totalmente del manejo que este edil y sus personeros le dan a los recursos financieros del municipio y a los indudables ingresos que obtienen producto de actividades ilícitas relacionadas con el ejercicio de sus funciones públicas.

Sin duda alguna, esta compra millonaria que acaba de hacer el narcoalcalde panista José Antonio Ochoa es una bofetada al pueblo capitalino de Durango que en estos momentos padece una aguda crisis económica que aqueja a toda esta entidad, en la que desde el inicio del sexenio del narcomandatario priista Esteban Villegas no ha habido generación de empleos ni inversiones foráneas, así como tampoco ha habido crecimiento económico.
Lo que sí ha habido y de sobra son aumentos excesivos a infinidad de impuestos (como el predial) y saqueos desmesurados del erario a través de contratos millonarios otorgados a empresas formadas al vapor y a otras relacionadas con el crimen organizado. Todo esto, por supuesto, con la complacencia abierta del gobierno federal encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
