
Coahuila, el PRI y su narcogobernador extraditable
Fernando Miranda Servín
Mucha resonancia a nivel nacional ha hecho la dirigencia nacional del PRI de su triunfo electoral en Coahuila, argumentando que le ganaron a Morena, que arrollaron a este partido en esta entidad y que prácticamente lo desaparecieron del mapa político de México.
Lo cierto es que Morena no pudo perder lo que nunca ha sido suyo, pues los últimos 100 años el estado de Coahuila ha sido gobernado y saqueado por los brutales cacicazgos priistas que ha padecido; uno de ellos, el de los dos sexenios consecutivos de los hermanos Moreira (2005-2011 y 2011-2017), dejó a Coahuila con la mayor deuda pública de toda su historia, que pasó de 323 millones de pesos en 2005 a más de 38 mil millones de pesos en 2017, dejando a los coahuilenses endeudados hasta el año 2044.
En este par de sexenios en que los hermanos Moreira gobernaron Coahuila, el crimen organizado actuó a sus anchas, tan igual como ha actuado bajo cualquier gobierno corrupto morenista.

Así las cosas, el PRI del sátrapa Alejandro Moreno Cárdenas, alias “Alito”, no arrasó ni pulverizó al partido Morena en Coahuila, simplemente conservó el poder con el que ha sometido a su pueblo y vaciado las arcas públicas durante la última centuria.
Y este “triunfo” tricolor, con carro completo, es decir, “ganando” las 25 diputaciones locales que estuvieron en juego, forma parte de un pacto mafioso-electoral entre las cúpulas priista y morenista con el gobierno federal, que consiste en cederle al PRI el dominio político absoluto de Coahuila a cambio de Durango, entidad que está en manos del narcogobernador extraditable priista Esteban Villegas Villarreal.
Como se sabe, de acuerdo a fuentes de prestigiados periodistas nacionales como Raymundo Riva Palacio y Salvador García Soto, la situación del narcoporro duranguense pende de un hilo y en cualquier momento el Departamento de Justicia estadounidense podría solicitar su extradición junto con algunos narcogobernadores morenistas, por sus nexos directos y el papel activo que ha desempeñado protegiendo y financiando al crimen organizado, entregando a este la mayoría de las secretarías del gobierno de Durango, junto con los poderes Judicial y Legislativo.

Una muestra de ello son los operativos que en estos días han llevado a cabo en Durango las fuerzas federales bajo el mando del secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, sin tomar en cuenta, para nada, a las fuerzas policíacas estatales, las que solo se han remitido a observar muy de lejos los operativos de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano.
Y es que si algo han dejado en evidencia los operativos de García Harfuch en esta entidad norteña, son los actos de omisión y la protección que el narcogobernador priista le ha otorgado al crimen organizado, por lo que políticamente su estadía en el poder y la hegemonía de su partido, el PRI, ya son insostenibles.
A estas alturas, el gobierno federal de Claudia Sheinbaum y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ya deben tener registros de que en este sexenio corrupto y putrefacto del narcopriista extraditable, Esteban Villegas, Durango se ha convertido en refugio de delincuentes de alta peligrosidad, que se mueven con total confianza en su territorio pues saben que este narco”cantante” desafinado pertenece a sus filas.

Así las cosas, en el juego de Coahuila el narcogobernador extraditable duranguense no es más que una moneda de cambio para el pendenciero líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, alias “Alito”, quien conservará su último bastión, Coahuila, a cambio de cederle a los morenistas el estado de Durango, cuyo priismo, con su narcogobernador Esteban Villegas, está más que jodido.
Para concluir, en los operativos que han llevado a cabo las fuerzas federales al mando de Omar García Harfuch salió a relucir que Leonel “N”, alias “El 40”, al igual que Edgar Rodríguez, alias “El Limones”, también vivía tranquilamente en el municipio de Durango, protegido, obviamente, por el narcogobernador priista Esteban Villegas.
