
El costo de informar en libertad.
Aumenta la violencia de género en el periodismo.
-Lupita Maya // CDMX .
El Encuentro Internacional de Medios Feministas expone el asedio sistémico y la doble vulnerabilidad de informar bajo condición de género.
La organización Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC) inauguró el Encuentro Internacional de Medios Feministas, un espacio urgente diseñado para visibilizar el alarmante incremento de la violencia contra las mujeres periodistas. El foro no solo expone las agresiones físicas tradicionales en la cobertura de campo, sino que desglosa cómo ejercer el periodismo bajo la condición de género triplica el riesgo de persecución política, amenazas digitales y dinámicas de silenciamiento selectivo.
El evento reunió a figuras clave de la cooperación y la defensa de los derechos humanos como Claudia Simons, directora de Cooperación Internacional de la Fundación Heinrich Böll; Viridiana García, representante de la UNESCO; Alfonsina Ávila, coordinadora de la Red Nacional de Periodistas; e Irene Celestino, directora de CIMAC. El principal consenso del panel reside en la exigencia de que los gobiernos implementen garantías reales y mesas de trabajo vinculantes que salvaguarden la libertad de prensa sin que las profesionales deban pagar con su vida el costo de informar.
La violencia de género en cifras
A diferencia de sus contrapartes masculinos, las periodistas enfrentan una violencia transversal agravada por componentes misóginos. De acuerdo con las investigaciones globales aportadas por el panel:
• 73% de las mujeres periodistas a nivel mundial reportan haber sufrido alguna modalidad de violencia digital o ciberviolencia en el ejercicio de su labor, de acuerdo con el estudio global de la UNESCO.
• 1 de cada 4 mujeres que experimentaron agresiones en entornos digitales sufrieron un escalamiento directo a amenazas físicas, agresiones en el espacio público o amenazas de muerte.
• El 30% recurre a la autocensura en plataformas digitales para mitigar los linchamientos virtuales coordinados, lo que restringe drásticamente la pluralidad informativa y el derecho ciudadano a la información.
• Enfoque local (México): El informe Las formas del asedio elaborado por CIMAC documentó un total de 1,189 agresiones en contra de comunicadoras en el periodo federal reciente, marcando un incremento del 117% frente a administraciones previas.

Investigación: Del hostigamiento digital a la persecución política
La violencia contra las mujeres periodistas no opera de manera aislada; obedece a un entramado estructural donde el Estado y los grupos de poder instrumentalizan el género para socavar la credibilidad de las investigaciones. Irene Celestino, titular de CIMAC, destacó que las periodistas independientes y las reporteras de campo (quienes absorben el 81% de las agresiones registradas) son los principales objetivos de campañas difamatorias destinadas a “disciplinar” o aleccionar a las mujeres que ocupan el espacio público.
En los últimos meses se alertó sobre los peligros que introducen las nuevas tecnologías en el ecosistema informativo. Herramientas automatizadas y softwares de Inteligencia Artificial se emplean actualmente para orquestar campañas masivas de doxxing, creación de deepfakes pornográficos y suplantación de identidad para destruir la reputación profesional de las reporteras.
La impunidad actúa como el principal combustible de este fenómeno. En América Latina y el Caribe, la persistencia de un 86% de impunidad en los crímenes contra la prensa imposibilita el acceso efectivo a la justicia. Cuando la violencia proviene directamente de discursos estigmatizantes de funcionarios públicos (como se identificó en 468 casos del informe de CIMAC), las estructuras de protección habituales quedan anuladas de facto.
Mesas de trabajo: La urgencia de redes transnacionales
Ante la ineficacia de los mecanismos gubernamentales ordinarios, Claudia Simons (Fundación Heinrich Böll) recalcó que el objetivo medular de este encuentro no reside únicamente en la denuncia cuantitativa, sino en el tejido de redes de autodefensa y acompañamiento psicológico, legal y digital. La articulación de la Red Nacional de Periodistas, coordinada por Alfonsina Ávila, funge como ejemplo de los esquemas de protección gremial creados por y para mujeres ante los vacíos institucionales.
La demanda colectiva hacia los gobiernos es clara: transitar de protocolos de reacción reactivos a políticas públicas de prevención con perspectiva de género integral. El silencio de una periodista no solo vulnera su derecho individual al trabajo y a la libre expresión; mutila los pilares democráticos de la sociedad al erradicar las investigaciones sobre corrupción, derechos humanos y violencia sistémica que las mujeres lideran en el campo.
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