Leyes que no convencen ni conmueven

Sócrates Campos Lemus.

Hablamos de calcetines, de tines, de carreras, de chones, de amores, de disculpas, de los amores perros, de los gavioteros, de los precios del pan y de la tortilla, de los accidentes de gobernadores, de caídas en helicópteros, de pagos de primas, de vacaciones, de mil cosas intrascendentes, pero no hablamos de la miseria, la marginación, la desocupación, la educación, los dineros desviados a los bolsillos de políticos y empresarios, de lo nuevo, de la falta de atención en la salud; en fin, los verdaderos problemas se dejan para más tarde, cuando no haya más que atenderles porque las cosas estallan y hay violencia y desestabilización, es entonces cuando verán que lo intrascendente no valía.

¿Usted cree en verdad la “investigación” de las casas y la disculpa del presidente? ¿A quién le importa que la señora haya estado al lado de su marido, cuando es su obligación? La realidad es que, digan lo que digan, no les creemos nada, solamente, como diría Juárez: ¡No se me juzgue por mis dichos, sino por mis hechos! Y la verdad es que el juicio social y nacional está dicho. Que les importe un soberano carajo, es otra cosa. No se salvan de un juicio donde la mayoría dice que nos mienten y nos roban… es la verdad, lo vemos.

Claro que la fuerza de la “comunicación social” tratará de lavar la ofensa y decir que todo está dicho, que qué bueno que el presidente se toma la “molestia” de darnos explicaciones y solicitar perdones, cuando de todos modos nos chingan. Claro que no hay razón para castigar las relaciones personales, pero no hay duda de que los empresarios constructores son sus socios y cómplices y que, de esa forma, los recursos públicos se desvían para hacer negocios privados; por esa razón jamás encontrarán los recursos robados y generados en esa complicidad con un presidente o con un secretario de Estado, porque los que administran esos bienes sustraídos ilícitamente son sus cómplices y socios, tal como lo hace Carlos Slim con Salinas, o bien como los hacen los Vázquez Raña con Echeverría y como lo hacen otros muchos empresarios y defraudadores financieros o especuladores con Fox y Calderón. La liga es clara, los que somos tontos y dejados, acobardados y miedosos somos los mexicanos porque sabemos que, en cuanto protestemos, nos darán palos y hasta nos pueden asesinar por medio de la ocupación de sus sicarios de la delincuencia organizada o cargándonos de drogas para encarcelarnos y, de esta manera, demostrar que el que protesta se jode…

¿A quién le importa que ahora, después de propiciar la fuga del Chapo, nos vengan con el cuento de que entrará en vigor una nueva regla para evitar que los presos escapen de las prisiones? La realidad es que tendríamos que ver cómo se metería a los corruptos funcionarios, empresarios, policías y especuladores financieros a la cárcel para que paguen por sus desfalcos, robos y corruptelas. La realidad es que ahora nos importa un soberano pito la famosa ley contra la corrupción, cuando sabemos que se han dejado de investigar, en la realidad, las corruptelas de los presidentes, de los políticos, de los empresarios, de los policías, de los especuladores financieros, de los banqueros y de los líderes empresariales y sindicales, cuando vemos que, con el poder, se mantiene la impunidad, así que sus leyes no nos convencen ni nos conmueven.

A quién le importa que el lidercillo del PAN, encabronado, rete al Peje a una discusión pública para decirle que es un simple gañan de la política y que lo único que persigue, según nos dice el niño maravilla, es el poder por el poder; y, respecto a esto, nos preguntamos: ¿los panistas no buscan el poder por el poder para después continuar robando y enriqueciéndose como todos los demás? Finalmente, en el caso del Peje, también hay que recordar que no ha brindado explicaciones sobre lo que en realidad costaron los segundos pisos, y de cómo, por medio de una secretaría que no era la de obras, se logró contactar a los empresarios que se aliaron con él para saquear y robar los fondos públicos.

Si Manlio Fabio Beltrones tiene una opinión sobre El peje, seguramente les importa a los panistas y morenistas, pero a los demás nos importa un carajo. Lo que queremos ver no son tiritos de esquina y de salida de la escuelita, queremos ver que en verdad atiendan los grandes problemas del país, como son la miseria de más de la mitad de la población, el desempleo, la corrupción oficial y empresarial, la inseguridad, la insalubridad y la falta de educación clara y real para servir a los jóvenes, y la crisis en la economía. Los pleitos nos tienen sin cuidado, si se odian tanto pues que se pongan en la madre y ya, como si no entendiéramos que las ofensas personales se resuelven en persona y las políticas con política. Total, es como contaba un amigo cuando peleaba por teléfono con otro que era un gánster y le pregunté: ¿estás seguro de lo que le dices?, claro, me contestó, finalmente lo insulto por teléfono porque está muy lejos, cuando lo vea pues corro…

De lejos los pleitos no valen… son un espectáculo para distraernos.

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