Un político inflado

    EMERGEN LAS INEPTITUDES DE ESTEBAN VILLEGAS

    Fernando Miranda Servín.

    Quienes lo conocen y han tratado con él lo definen como una persona visceral y poco atento con esos sectores de la ciudadanía que no votaron por él o discrepan con sus acciones u omisiones, y a medida que se acercan los tiempos para que su partido, el PRI, defina quién será su candidato a la gubernatura de Durango, las expectativas de este político parecen desvanecerse. Y es que no pasan días ni semanas en que el alcalde de Durango no sea criticado o exhibido en los medios de comunicación locales y en las redes sociales por sus ineptitudes, promesas incumplidas o actos de corrupción de alguno de sus colaboradores más cercanos.

    Así, el doctor Esteban Villegas (que jamás ha ejercido su profesión) lo mismo protege a subalternos que se roban recursos públicos para construir lujosas casas que a sus directores que abiertamente andan realizando actos de campaña electoreros y regalando despensas dando ya por seguro que él será el ungido y el próximo gobernador de Durango.

    Lo cierto es que hoy el balance político y social que tiene Esteban Villegas con la ciudadanía duranguense no le favorece del todo ya que los supuestos resultados triunfalistas que recientemente manifestó en su segundo informe de labores no coinciden con las experiencias que los habitantes de la ciudad de Durango han tenido con su gobierno, comenzando por la inseguridad, que ha aumentado durante la gestión de este edil; y ha aumentado no porque la delincuencia común sea más activa que antes sino porque buena parte de los elementos de su Dirección Municipal de Seguridad Pública se han dedicado a delinquir con más entusiasmo que nunca, ya sea regenteando antros y “ventanitas”, extorsionando a la ciudadanía en sus retenes nocturnos de los fines de semana o quitándole su dinero a los señores de la tercera edad que salen de las cantinas del centro y tienen la desgracia de encontrarse con estos policías. Sí, esa misma policía que durante los últimos dos años “dirigió” el actual secretario de Seguridad Pública estatal, Noel Díaz Rodríguez.

    Muy caro nos está costando a los contribuyentes los intentos de un grupo gobiernista por imponer a este alcalde corrupto en la gubernatura de Durango.
    Muy caro nos está costando a los contribuyentes los intentos de un grupo gobiernista por imponer a este alcalde corrupto en la gubernatura de Durango.

    Otro punto que ha dejado muy mal parado al alcalde Esteban Villegas son los apoyos selectivos a organizaciones, colonias y simpatizantes del PRI, discriminando a otros sectores.

    La falta de pavimentación de infinidad de calles que tienen baches infames que provocan daños a los vehículos de la ciudadanía (y que el municipio por supuesto no paga), la ausencia total de transparencia pues su gestión fue reprobada por el Instituto Mexicano de la Competitividad, la moratoria de pago a infinidad de proveedores, muchos de los cuales ya están al borde de la quiebra, sus frecuentes ausencias para irse a hacer campaña electorera a otros municipios, sobre todo a La Laguna, y el incumplimiento de la mayoría de sus promesas de campaña hacen de Esteban Villegas el prospecto menos idóneo para abanderar a su partido. Y ahora, precisamente por esto, una cantidad inimaginable de recursos públicos, es decir, de nuestro dinero, está sirviendo para intentar engañar al pueblo duranguense y hacerle creer que este político inflado y su séquito de bandidos son la mejor opción para gobernar Durango los próximos seis años.

    Y más aún: miles de burócratas, estatales y municipales, que ganan una miseria de sueldo, ya están siendo conminados por sus jefes para recorrer las colonias, barrios y zonas rurales de Durango para conseguir adeptos y promocionar a este alcalde para que obtenga la candidatura del PRI la gubernatura de Durango… y él y sus pillos lleguen al poder para enriquecerse de la misma manera en que lo han hecho los últimos dos años en la alcaldía de Durango, pero a mayor escala.

    Lo peor de todo es que ese dinero y recursos materiales y humanos que diversas instancias gubernamentales están utilizando para imponer a este alcalde bribón en la gubernatura nos están costando a nosotros los contribuyentes, porque tenga usted por seguro, apreciado lector, que estos rufianes de su dinero y del dinero que se roban a manos llenas no están disponiendo ni de un solo centavo. Somos nosotros los ciudadanos los que pagamos todas estas tropelías.

    ¿Hasta cuándo seguiremos tolerando estas marranadas?

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