EL FRACASO DEL ARZOBISPO

Fernando Miranda Servín.

Sin duda siempre han sido polémicas las declaraciones del señor Héctor González Martínez, arzobispo de Durango, desde aquellos comentarios que hizo a propósito del conocido narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán, manifestando que todo mundo sabía en dónde estaba, menos el gobierno federal, hasta su reciente expresión referente al debate sobre la aprobación de los matrimonios entre homosexuales en esta entidad.

“No es un derecho casarse a lo gay”, dijo el señor Héctor González Martínez ante los medios de comunicación locales, muy vigilante de que se respeten los preceptos de la religión que profesa, pero ¿realmente este jerarca de la iglesia católica está pendiente de que las reglas de Dios sean respetadas, de menos por los que dicen ser sus feligreses?

Y González Martínez advirtió que, cuando la legislación secundaria se comience a tratar en el Congreso, se deberán realizar consultas ciudadanas para determinar si se aceptan o no este tipo de enlaces civiles.

Lo mismo han manifestado algunos legisladores priístas y otros “referentes de opinión pública” identificados con el sectarismo católico duranguense.

De pronto, esta grey, junto con su representante, se volvió muy activista y ahora sí quieren que haya foros ciudadanos para debatir si se aprueba o no una ley, cuando no lo han hecho para poner en tela de juicio otras leyes que verdaderamente lesionan los intereses públicos, como son las reformas laboral, educativa, energética, hacendaria y política.

Pero, ¿qué se puede esperar de esta jerarquía católica y sus personeros cuando siempre han estado cerca de las mafias que ostentan el poder y/o pertenecen a ellas?

¿Por qué el señor Héctor González Martínez no se pronunció y llamó a debatir sobre la reforma laboral que esclaviza a millones de mexicanos? ¿Por qué no exhorta al pueblo de Durango a participar en una consulta para decidir si se acepta o se rechaza la reforma que pretende privatizar las utilidades de PEMEX y la industria eléctrica?  ¿Por qué González Martínez no convoca a los duranguenses a discutir si nos conviene o no la reforma hacendaria disfrazada con la que los ciudadanos pagaremos más impuestos?

De la reforma educativa no formulo pregunta alguna pues ya de sobra son conocidas las presiones que el Vaticano ejerció desde el sexenio de Felipe Calderón para que se modificaran las leyes al respecto con la finalidad  de impartir la materia religiosa –católica por supuesto- en las aulas, y privatizar la educación para que  prevalezcan en el país los colegios particulares ligados a los intereses de la iglesia católica, que no buscarán tanto evangelizar a la población estudiantil mexicana sino hacer el gran negocio de sus vidas.

Por varias razones, son explicables las contradicciones políticas, morales y espirituales de este personaje, que al igual que otros jerarcas de la iglesia católica son beneficiados con prebendas y deferencias por parte de quienes detentan el poder federal y estatal.

Sin embargo, esta bonanza material se ve opacada con el fracaso del arzobispo en su trabajo espiritual dentro de la arquidiócesis de Durango ya que es bien sabido que algunos de sus principales feligreses que ocupan altos cargos dentro del gobierno estatal y municipal violan flagrantemente las máximas leyes de la religión católica, como son los mandamientos más importantes que rezan: honrarás a tu padre y a tu madre (¿cómo se puede honrar a un padre y a una madre cuándo se cometen actos ilícitos?); no cometerás actos impuros (como el adulterio por ejemplo); no robarás (como cotidianamente lo hacen saqueando el erario de manera infame); no dirás falso testimonio ni mentirás (que lo hacen con mucha facilidad y hasta públicamente ante las cámaras de televisión cuando conceden entrevistas y presentan sus informes de gobierno), y no codiciarás los bienes ajenos (¿a cuántos incautos han despojado de sus propiedades y hasta los han eliminado transgrediendo otro de los mandamientos, que ordena no matarás?).

Y lo peor es que estos congregantes infractores de las leyes católicas con frecuencia van a misa y reciben algunos de los santos sacramentos… son devotos fervientes, pero no practicantes de la verdadera fe católica. Algo le falló al señor Héctor González Martínez que no supo o no pudo conducir por el camino del bien a sus más prominentes fieles, que son muchísimo más peligrosos que la celebración de un matrimonio gay ya que sus saqueos o robos impiden que miles de millones de pesos sean utilizados para erradicar la pobreza que sufren la mayoría de los duranguenses, y sus demás actos deleznables ofenden no solo a la ciudadanía sino también a Dios.

Pero nunca es tarde para superar un fracaso de tal magnitud que podría ser enmendado, en parte, si el señor Héctor González Martínez, en una de sus próximas declaraciones, conmina a sus más distinguidos creyentes que gobiernan esta entidad norteña a dejar de cometer sus actos de pillería, latrocinios y fraudes en agravio del pueblo duranguense y les exige devolver por lo menos la mitad de lo que se han robado para, por ejemplo, ayudar a salir de la miseria a aquellos ciudadanos desamparados que habitan a lo largo y ancho de este estado… y, sólo si es obedecido, el señor Héctor González Martínez podrá decir que cumplió como arzobispo de Durango.

Héctor González Martínez, arzobispo de Durango. Un jerarca fallido.No es un derecho casarse a lo gay, dice. Entonces sí es un derecho robar el erario.
Héctor González Martínez, arzobispo de Durango. Un jerarca fallido.No es un derecho casarse a lo gay, dice. Entonces sí es un derecho robar el erario.

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