Entregaron la mitad de México a mineras

     

    Bastaron 3 sexenios para dar concesiones a extranjeros por casi la misma cantidad de tierras repartidas tras la Revolución Mexicana.

    Ricardo Mendoza Reséndez.

     

    Mientras crecen las protestas por la Reforma Energética y surgen rumores de supuestos grupos clandestinos que amenazan con perjudicar proyectos petroleros y mineros, las cifras oficiales revelan que en 18 años se entregaron a empresas mineras más de 94 millones de hectáreas en concesiones ventajosas y con una precaria responsabilidad ambiental y civil, información que se pretende esconder.

    Jaime Martínez Veloz, Comisionado para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de México, recrimina que esta situación propiciada en los gobiernos de Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón tiene al país en un  gran riesgo de confrontaciones sociales en algunas zonas afectadas.

    “Las cifras allí están, en un estudio que realizó la Comisión y deja muy claro que el problema es la forma en que se dieron estas concesiones”, dijo, “sin rigor alguno, sin responsabilidad de las mineras, la mayoría extranjeras”.

    El saqueo canadiense en México, mucho peor que el de los conquistadores españoles.
    El saqueo canadiense en México, mucho peor que el de los conquistadores españoles.

    “Durante los sexenios de Zedillo, Fox y Calderón entregaron casi la mitad del territorio nacional a las mineras a cambio de muy poco, diríamos que ‘nada’ si comparamos las condiciones que estas empresas tienen en otros países, principalmente el de origen”, reclamó Martínez Veloz.

    El Comisionado para el Diálogo con los Pueblos Indígenas explica que 74 por ciento del capital minero en México es de empresas canadienses, muchas que en su país son modelo de responsabilidad y aportan valor a su economía, pero aquí son de las más corruptas.

    Un minero en Canadá gana en sólo una hora lo que un minero mexicano debe obtener en toda la jornada laboral.

    Martínez Veloz explica que mientras que aquí dejan 1.18 por ciento en impuesto, en países como Canadá es cerca del 18 por ciento.

    En ese punto, dice, ya la Reforma Energética elevó al 7.5 la tasa impositiva, pero sobre las utilidades netas, mientras que los canadienses aplican su impuesto sobre utilidades brutas, y aunque estas acciones son insuficientes, son un inicio para frenar abusos.

    “Simplemente la cantidad de concesiones entregadas en condiciones ventajosas para las mineras es casi el equivalente a lo que la Reforma Agraria repartió tras la Revolución Mexicana”, destacó.

    “La cantidad de oro extraído de México en sólo 10 años (del 2000 al 2010) fue de 420 toneladas, contra las 190 toneladas sacadas del país durante los 310 años de la Conquista Española”, añadió.

    “Lo que he insistido es que muchas de estas minas están en territorios indígenas, por lo que resulta claro que el desconocimiento de los Acuerdos de San Andrés con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en 1996, resultó muy adecuado para otorgar estos permisos de exploración y explotación minera”.

    El coahuilense señaló que la dependencia a su cargo realizó un estudio y encontró que las cifras oficiales escondían la magnitud del problema.

    “La información oficial que existe referente al número de concesiones mineras actualmente otorgadas disfraza por mucho la realidad: según datos de la Secretaría de Economía, en la actualidad existen 26 mil 007 concesiones mineras vigentes y éstas corresponden únicamente al 13.8 por ciento del territorio nacional”, descubrió el equipo de Martínez.

    “Haciendo un análisis verdaderamente profundo, utilizando las mismas estadísticas, pero mostrando la realidad, desde 1993 (año en que comenzaron las negociaciones para la apertura comercial del país) hasta finales del 2012 (última cifra publicada), se han otorgado 43 mil 675 concesiones mineras que representan una superficie territorial de 95 millones 765 mil 800 hectáreas”.

    Una ganga en México

    Las mineras extranjeras lograron concesiones totalmente ventajosas y algunas, además, corrompen a autoridades de todos los niveles. Entre otros ‘beneficios’ están:

    – No requiere de audiencias públicas para los proyectos. En muchos casos las comunidades son las últimas en enterarse.

    – No hay rigor para informar sobre afectaciones en salud, actividades y bienes.

    – Generalmente es la propia empresa la encargada del monitoreo para detectar contaminación, sin supervisión o comprobación externa.

    – Se obtienen permisos para trabajar en un periodo mucho menor. Hay casos en que aquí se dan en 8 meses contra 10 años en otros países.

    – La secretaría de Economía da concesiones hasta por 50 años, con renovación por otros 50, y no hay límite en el número por empresa.

    – Las empresas pueden ser 100% extranjeras. No hay cobro de derechos sobre productos minerales y éstos se pueden transferir a ciudadanos o empresas mexicanas.

    (vanguardia.com.mx).

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