Municipio de Durango: ¿Y el Estado laico?

    Sergio O. Delgado Soto.

    Fue al calor del conflicto gratuito del fallido ex director del Instituto Municipal de Arte y Cultura de la ciudad de Durango, José Lauro Arce Gallegos, con este servidor, fundador y representante legal de Los Reyes de la Serenata, que un reconocido masón local de la logia “Guadalupe Victoria”, el Ing. Abraham Moreno Luna, hizo pública su inconformidad con el hecho de que el municipio de Durango, a través de dicho instituto, haya contribuido con dinero de nuestros impuestos a la realización del viacrucis de la Semana Santa de aquél año (2014), por considerarlo violatorio del Artículo 24 de nuestra Carta Magna y no propio de un gobierno de un Estado laico, razón por la cual, el señor solicitó a la Contraloría municipal información acerca del monto de dicho apoyo y de la aplicación en detalle del mismo, información que se le dio y que el ingeniero publicó en un número del periódico local independiente La Palabra.

    Gracias a esa denuncia de Don Abraham, los ciudadanos que somos lectores regulares de La Palabra supimos que el IMAC le había dado a la Iglesia, para el recuerdo del calvario del nazareno en 2014, $38,500.00, apoyo que se repitió en los dos años siguientes del gobierno municipal anterior, porque la exigencia que desde su soberana condición de ciudadano hizo el ingeniero Moreno Luna de ponerle coto a ese agravio a la Constitución, Esteban Villegas y su primo y protegido en el IMAC, José Lauro Arce Gallegos, se la pasaron por “el arco del triunfo”, como si el nuestro no fuera un país de leyes, sino de bueyes, que es como nos vemos los ciudadanos siendo tan “pasalones” con actos de gobierno tan evidentes e improcedentes como el aquí comentado.

    Lo anterior viene a colación, porque en la plática que la COCOPO y este servidor tuvimos muy recientemente con el actual director general del IMAC, el excelente pianista Claudio Herrera Noriega, yo le reclamé, apoyándome en el Artículo 24 de la Constitución, que se volviera a incluir en el programa del festival Ricardo Castro el viacrucis en cuestión, cuando éste, por muchos años, fue responsabilidad en todos sentidos de la Iglesia y sus feligreses, entre los cuales tengo amigos adscritos al templo de San Agustín, el templo organizador de los viacrucis, a los que ya no les parece que el gobierno en turno y su partido saquen raja política de un asunto que en absoluto es del César.

    111 Maestro Claudio Herrera Noriega, director del IMAC. Oídos sordos de un excelente pianista a los reclamos por la violación al Art. 24 de la Constitución.
    Maestro Claudio Herrera Noriega, director del IMAC. Oídos sordos de un excelente pianista a los reclamos por la violación al Art. 24 de la Constitución.

    De nada les ha valido a esos amigos hablar de esta inconformidad con el Arzobispo –lo hicieron el año pasado en el marco del proceso electoral estatal-, pues con el alto clero pasa lo que con las cúpulas gobernantes: escuchan pero no atienden. Y esto exactamente me pasó a mí con Claudio Herrera Noriega en la reunión objeto de este comentario: sobre este punto el señor no dijo absolutamente nada.

    Quienes desde la adolescencia reflexionamos a fondo sobre la idea de Dios que desde el nacimiento y “a chaleco” nos imbuyeron nuestros padres, no dilatamos mucho en renegar de esa idea, entre otras razones por la percepción sufriente que el judaísmo tiene de la vida y que cuadra perfectamente con un sistema socioeconómico y político cuyo centro motor es la explotación del hombre por el hombre, lo que aquí y en China, para la mayoría de los que habitamos este planeta, es un viacrucis de todos los días.

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