Fernando Miranda Servín.

Generalmente, los corridos son composiciones musicales que exaltan las proezas, temeridades o actos heroicos realizados por bandidos, peligrosos mafiosos, ciudadanos de bien y hasta animales, como los caballos y los perros; así, entre los más célebres, que hay muchísimos, recordamos los corridos de Juan Charrasqueado, Camelia La Texana, El Héroe de Nacozari, Caballo Prieto Azabache, El Siete Leguas y El Perro Negro, compuesto por el inolvidable José Alfredo Jiménez.

Hay todo un universo de estas obras artísticas dedicadas a infinidad de personajes que, por diversas acciones, dejan huella en este mundo, razón por la que, en un rato de ocio, realmente fue sorprendente para mi encontrar en la conocida página de YouTube el corrido de Óscar Galván… ¿Óscar Galván?, el nombre se me hizo familiar y me dije a mi mismo: “yo conozco a un Óscar Galván, es el director de la policía municipal de Durango, pero es un jefe policíaco ineficaz ¿será el mismo?”.

Me puse a escuchar y a ver el video y sí, efectivamente, sí se trataba de Óscar Galván, el director de la policía municipal de Durango; pero, atento, a las dos cuartetas me convencí que ningún compositor en su sano juicio habría compuesto un corrido así a cambio de nada, pues, como se sabe, muchos corridos son compuestos por encargo y, de acuerdo a la dádiva, se exageran las “hazañas”; no hay otra manera de explicar este hecho pues ¿por qué componerle un corrido a Óscar Galván?, un servidor público de bajo perfil que apenas hace medio año era el encargado del departamento jurídico de la Dirección Municipal de Seguridad Pública de Durango (y, por cierto, no aparece en el Registro Nacional de Profesionistas), y en marzo de este año 2018 fue nombrado titular de esta dependencia en sustitución de Cecilia Soto, esa jefa policíaca vapuleada por los medios de comunicación locales por no poder abatir los altos índices de delincuencia que se presentan en la capital de esta entidad norteña.

Óscar Galván Villarreal, titular de la Dirección Municipal de Seguridad Pública de Durango, desde que tomó posesión de su cargo la delincuencia común ha aumentado y, como burla, los ladrones hurtan de céntricos lugares públicos hasta estatuas y bustos de personajes históricos.

Hoy, a la ciudadanía duranguense le bastaron cuatro meses para saber que este jefe policíaco resultó mucho peor que la dama que lo antecedió en el cargo, pues en este tiempo la ciudad de Durango ya ha dejado de ser “una de las diez ciudades más seguras del país”, y la última estadística del mes de junio del INEGI, de acuerdo a su Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, reporta que la percepción de inseguridad en esta ciudad ha aumentado del 48.3 por ciento al 53.3 por ciento de ciudadanos que se sienten inseguros en el lugar donde viven. Y aunque Durango está por debajo de la media nacional, que es del 75.9 por ciento de ciudadanos que se sienten inseguros en sus ciudades, el aumento de cinco puntos porcentuales en esta estadística es muy alarmante.

Y al respecto, las redes sociales sobre todo y algunos medios de comunicación locales hacen eco de esto: los asaltos a transeúntes están a la orden del día, hasta en puentes peatonales de uso escolar (como el del Instituto Tecnológico de Durango), a plena luz del día; los robos a casa habitación no cesan, así como los ataques violentos a automóviles para sustraer cualquier tipo de objetos, en el centro histórico.

En el colmo, y al ver los delincuentes que precisamente este jefe policíaco inepto no da una, han desaparecido ya por lo menos un busto de Carmen Serdán ubicado en el jardín Vizcaya, en la calle Aquiles Serdán esquina Porras, y la estatua de La Dama del Cántaro, que por muchos años estuvo intacta en La Fuente de las Ranas, ahí en el Parque Guadiana.

En cuanto a los asaltos a ciudadanos que retiran fuertes cantidades de dinero de sucursales bancarias, los delincuentes, según dijeron las mismas autoridades policíacas estatales, provienen supuestamente de países como Colombia y de otros estados de la República; si este dato es correcto, quizá hasta esas latitudes ha llegado la fama del director municipal de Seguridad Pública de la ciudad de Durango, Óscar Galván Villarreal, pero no por ser tan temido ni implacable con la delincuencia, sino por ser un jefe policíaco “barco”, “balín”, incompetente pues, por lo que es muy probable que los ladrones, eufóricos, en sus guaridas digan: “¡Vámonos a robar a la ciudad de Durango, allá está Óscar Galván como director de la policía, por nada del mundo nos van a atrapar!”. 

Por lo que se ve y por lo que se vive en la ciudad de Durango, es evidente que este servidor público no puede con el cargo que le confirieron, y es evidente también que ya debe renunciar pues los ciudadanos duranguenses no están para esperar a ver a qué hora reacciona un funcionario de ésta índole.

Alfredo Herrera Duenweg, el alcalde suplente improvisado de Durango al que, según los regidores del PRI, la mayoría de los titulares de las direcciones municipales no le hace caso.

Así es que por muchos corridos que se mande componer este jefe policíaco, en los que el intérprete narre hazañas simplemente inexistentes, los ciudadanos solo creemos lo que vemos. Y lo que estamos viendo no es más que una patética actuación de alguien que pretende ser lo que no es, convirtiéndose, al fin de cuentas, en un penoso chiste.

No le podemos decir al alcalde improvisado de Durango, Alfredo Herrera Duenweg, que le solicite su renuncia a este titular de la Dirección Municipal de Seguridad Pública, pues ya todo mundo sabe que ninguno de los directores municipales lo obedece.

Ojalá que el Cabildo en pleno de este municipio cite de inmediato al Lic. (¿?) Óscar Galván Villarreal y le informe que ya es hora de que se retire a su casa, por el bien de la ciudadanía duranguense. 


 

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