Fernando Miranda Servín.

Desde la fundación de los partidos políticos en nuestro país sus ideologías estuvieron bien definidas, desde las corrientes liberales y conservadoras que surgieron con la Independencia, hasta las instituciones de izquierda y de derecha que se conformaron a principios del siglo XX, como el Partido Liberal, el Nacional Reeleccionista, el Nacional Agrarista, el Laborista Mexicano, el Comunista, el Socialista Mexicano y tantos otros que, salvo muy honrosas excepciones, buscaban (como ahora) beneficios no tanto para las mayorías sino para sus respectivas huestes.

En este entorno siempre ha habido personajes deleznables, como por ejemplo Antonio López de Santa Anna que, por así convenir a sus meros intereses personales, se dormía con la camisa de liberal y amanecía con la levita de conservador.

El 13 de febrero de 2018, como moderno Santa Anna, Otniel García Navarro de la noche a la mañana dejó de ser enemigo del pueblo de México para convertirse en morenista defensor de los sectores marginados.

En la política siempre ha habido incongruencias y promiscuidades, pero quizá nunca tan pronunciadas como ahora. Y, por desgracia, uno de los principales promotores de estas lastimosas disonancias y mescolanzas fétidas ha sido nuestro futuro presidente de la República, el santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador quien, en su afán de llegar a la primera magistratura del país, con su partido Morena hizo alianzas con Dios y con el Diablo; es decir, lo mismo con personajes de indudable prestigio y calidad moral que con lo más bajo, ruin y repudiado por la ciudadanía.

El santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador, en su camino a la presidencia hizo alianzas con lo mejor y lo peor de la clase política mexicana.

Hoy, los nombramientos que el jerarca tabasqueño ya está haciendo para conformar su gabinete son alentadores algunos y muy preocupantes otros, precisamente por los compromisos que hizo en su camino hacia la presidencia con no pocos protagonistas sórdidos de la política nacional. Pero lo alentador es que, a pesar de que este partido obtuvo gubernaturas y la mayoría de curules en el Congreso de la Unión y en casi todos los congresos locales, a la ciudadanía le corresponderá aceptar o no a esa gama nociva de funcionarios propuesta por López Obrador y sus operadores políticos para que ocupe cargos relevantes.

Uno de esos exponentes que por diversas vías (todas deplorables) llegó al partido Morena en el estado de Durango, es el conocido priísta recalcitrante Otniel García Navarro, hoy diputado plurinominal “morenista” electo para ocupar una curul en el Congreso local de esta entidad. Con 20 años de militancia en el PRI y colaborador muy cercano de los dos últimos ex gobernadores (Ismael Hernández Deras y Jorge Herrera Caldera), a Otniel García Navarro los duranguenses lo identifican más por sus antecedentes negativos que por sus servicios a favor de la patria. Al respecto, en la memoria hemerográfica de Durango aparece el nombre de Otniel García Navarro como uno de los principales protagonistas del escandaloso fraude a la Congregación Mariana Trinitaria, esa institución altruista oaxaqueña que de 2005 a 2007 entregó al gobierno de Durango 99 mil toneladas de cemento para que las distribuyera entre la población más necesitada, pero 40 mil de estas toneladas terminaron en manos de políticos priístas que las utilizaron para fines electoreros. Otniel García Navarro, de 2006 a 2007 fue director del Instituto de Vivienda del Estado de Durango (IVED), una de las dependencias a través de la cual se desvió buena parte de esas 40 mil toneladas del preciado material.

A principios de diciembre de 2017 Otniel García Navarro confiaba ciegamente en que José Antonio Meade sería el próximo presidente de México. Dos meses y medio después cambió de opinión y con un discurso falso y patriotero se unió a las filas de Morena.

Luego de esto, Otniel García ocupó todo tipo de cargos dentro del PRI duranguense, desde secretario general del Movimiento Territorial de este partido, hasta presidente del comité municipal de Durango, de 2010 a 2012, y presidente estatal de 2012 a 2014. En diciembre de 2016, al mismo tiempo que era diputado federal del PRI, es nombrado delegado del CEN de este partido en Sinaloa, por ser cercano al gobernador priísta-verde de esta entidad, Quirino Ordaz Coppel.

Uno de los “grandes logros” legislativos de este político fue haberle tomado protesta como rectora interina de la UJED a la Dra. Patricia Herrera Gutiérrez, cuando el 29 de septiembre de 2010 la mayoría de diputados priístas del Congreso de Durango, entre los cuales destacaba Otniel García como vicepresidente de la Mesa Directiva, violó la autonomía de la máxima casa de estudios duranguense.

En su artículo titulado “¿Qué representan Esteban y Otniel?”, publicado en enero de 2018 en el portal Lecturas Políticas.com, el periodista duranguense Alberto de la Rosa escribe refiriéndose a la trayectoria de Otniel García Navarro dentro del priísmo duranguense: “Su caso es parecido al de Esteban Villegas, únicamente se dedicó a apoyar a sus incondicionales, no vio más allá del horizonte, sólo se consagró en generar teorías conspiratorias en contra de sus contemporáneos, fomentando el canibalismo político”.

Así, a mediados de febrero de 2018, ante la inminente debacle nacional priísta, con bombo y platillo, y como moderno Santa Anna, Otniel García siendo diputado federal renuncia al PRI y se quita la camisa tricolor para ponerse de inmediato la playera morenista; y en la misma Cámara de Diputados, acompañado por la dirigente nacional del partido Morena, Yeidckol Polevnsky, pronuncia el siguiente disparate: “Encuentro en Morena, en Andrés Manuel López Obrador, quien tiene la visión clara de poder generar un cambio que sacuda al país, que le dé viabilidad, porque es claro que el modelo económico no ha beneficiado a los sectores marginados, a los de más bajos ingresos, ni a las regiones más devastadas”.

Tres meses antes, el consciente y solidario “defensor” de los sectores marginados, Otniel García Navarro, con su ausencia premeditada o no a la Cámara de Diputados había contribuido a la aprobación de la Ley de Ingresos 2018 que descartó la reducción del impuesto a las gasolinas, que en los hechos representó un aumento del 6.9% en los precios de estas; es decir, Otniel García ni siquiera cumplió con su obligación de presentarse a dicha sesión para votar en contra de ese dictamen y apoyar a la población de más bajos ingresos que hoy como “morenista” tanto le preocupa. También, García Navarro aprobó sin pudor alguno la mayoría de las “reformas estructurales” y la Ley de Seguridad Interior que le da facultades a las fuerzas armadas de nuestro país para vulnerar los derechos civiles y humanos de la ciudadanía.

Hoy, de acuerdo a militantes del partido Morena en Durango, este político priísta impopular con todo este equipaje de agravios al pueblo de México, como diputado plurinominal “morenista” electo, es decir, sin haber hecho campaña, pretende imponerse como presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del estado de Durango y como Coordinador de la bancada de diputados morenistas.

Es obvio que en la búsqueda ambiciosa de este poder van implícitas las aspiraciones, también desmedidas, de Otniel García Navarro para ser el próximo año candidato del partido Morena a la alcaldía del municipio de Durango, ciudad capital de esta entidad norteña.

Y en este paquete de ignominia van incluidos los intereses de grupo y personales de ese político que el santón “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador envió a Durango como “delegado especial” de Morena en este estado: el ex priísta Ignacio Mier Velasco, muy cercano al nefasto ex secretario de Gobernación y ex mandatario poblano Manuel Bartlett Díaz, recientemente nombrado futuro director de la Comisión Federal de Electricidad en el gabinete del jerarca tabasqueño. Ignacio Mier Velasco se perfila para ser el subdirector de la CFE.

Ignacio Mier Velasco, político poblano muy cercano a Manuel Bartlett Díaz, es la cabeza del grupo de poder que pretende proyectar al priísta Otniel García como candidato de Morena a la alcaldía de Durango.

Como se ve, en este grado las ideologías y posturas políticas a favor del pueblo de México pasan a segundo o a tercer grado pues lo que en realidad buscan este tipo de grupos de poder es posicionar a sus integrantes a como dé lugar en puestos clave para seguir viviendo a expensas de los contribuyentes.

En este caso en específico, el que algunos jerarcas del partido Morena pretendan apuntalar en el Congreso local a un político como Otniel García Navarro, repudiado por la ciudadanía duranguense, para que sea su candidato a la alcaldía de la capital de este estado, no solo significa una aberración política sino un verdadero insulto al pueblo de Durango. Y de la misma forma en que el electorado de esta entidad se deshizo en 2016 del priísmo pernicioso y  en 2018 del panismo corrupto, en las elecciones de 2019 podría hacer lo mismo con los candidatos de Morena que no sean de su agrado para que ocupen las alcaldías que estarán en juego.

Lo más convincente sería que Otniel García Navarro se sacudiera su desaseado pasado priísta regenerándose ante el pueblo de Durango de manera humilde, modesta y sin protagonismos, y dentro de algunos años, luego de haber hecho méritos dentro del partido Morena y haber trabajado en serio a favor del pueblo duranguense, entonces sí busque las posiciones que crea merecer. De otra manera, el próximo año a él y a su grupo de poder les esperan sorpresas muy desagradables en las casillas electorales de esta ciudad colonial.


 

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