Elisa Acuña

De la redacción de razacero.

Identificada como rebelde, contestataria, inconforme y anarcofeminista, Elisa Acuña Rosseti fue una auténtica revolucionaria y periodista originaria de Mineral del Monte, estado de Hidalgo, México. Nació el 8 de octubre de 1887 y tras obtener su título de maestra se afilió al Club “Ponciano Arriaga”, cuyos principales integrantes eran los célebres anarquistas Camilo Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama, Juan Sarabia y los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón.

La ex presidenta de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas, Rosa María Valles Ruiz, se refirió a los escritos de Elisa Acuña como políticos y directos, de crítica contra el gobierno de Porfirio Díaz, de desencanto y de frustración que hacía públicos porque recordaba que aquél general que había apoyado a Benito Juárez se había traicionado a sí mismo al perpetuarse en el poder.

En 1901, a los 14 años de edad, participó en el I Congreso de Clubes Liberales. Atacó al gobierno de Porfirio Díaz en sus artículos publicados en los periódicos “Excélsior” y “El Duende de Veracruz”. En 1903 formó parte de la dirección del Club Liberal Mexicano, con Juana Belén Gutiérrez de Mendoza y María del Refugio Vélez, y el 23 de febrero de ese mismo año firmó el Manifiesto a la Nación del Club Liberal “Ponciano Arriaga”, redactado por Camilo Arriaga desde la Ciudad de México y publicado en “El Hijo del Ahuizote”, en el que se exigía libertad de expresión y se convocaba a la ciudadanía a organizar más clubes liberales. Inmediatamente de realizar estas acciones, fue detenida y encerrada en la prisión de Belén, de la Ciudad de México, junto con los hermanos Flores Magón, Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, Camilo Arriaga y Juan Sarabia, y liberada a principios de 1904. Con la periodista y poetisa anarcosindicalista Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, que había conocido en la cárcel, redactó el periódico “Fiat Lux”.

Huyendo de la represión porfirista, Elisa Acuña se exilió en Estados Unidos y con Juana Belén Gutiérrez de Mendoza y Sara Estela Ramírez fue miembro de la redacción de la nueva etapa del semanario “Tarde”, en San Antonio, Texas. En 1907 fundó, con Juana Belén Gutiérrez de Mendoza y Dolores Jiménez y Muro, “Las Hijas de Anáhuac”, grupo formado por unas 300 mujeres libertarias que exigían mediante huelgas mejores condiciones laborales para las mujeres. En 1908 creó la organización obrerista “Socialismo Mexicano”, en el antes Distrito Federal. Continuó editando el periódico “Fiat Lux”, ahora como órgano de la Sociedad Mutualista de Mujeres. En 1910 apoyó al Club Femenino Antirreeleccionista “Hijas de Cuauhtémoc”, fundado por Dolores Jiménez y Muro, y fundó el periódico “La Guillotina”. Tras la caída de Porfirio Díaz, Elisa Acuña creó la organización “Amigas del Pueblo”, que exigía el voto femenino al presidente provisional Francisco León de la Barra. 

En 1911 apoyó la candidatura de Madero y tras su asesinato combatió a la dictadura de Victoriano Huerta tomando las armas con el Ejército Libertador del Sur, comandado por Emiliano Zapata.

En 1914 editó “La Reforma”, primer periódico mexicano destinado a reivindicar la causa de los pueblos indígenas. Elisa Acuña se mantuvo fiel al Ejército Libertador del Sur hasta el magnicidio de Emiliano Zapata, perpetrado el 10 de abril de 1919. A partir de 1920 trabajó en el Departamento de Prensa de la Biblioteca Nacional, que dio origen a la Hemeroteca Nacional de México, de la cual fue directora durante el gobierno del General Lázaro Cárdenas. Elisa Acuña murió el 12 de noviembre de 1946, en la Ciudad de México, de cáncer gástrico. El 16 de noviembre de 2010, dentro de la conmemoración del Centenario de la Revolución Mexicana, sus restos fueron trasladados del Panteón Civil de Dolores, de la Ciudad de México, a la “Rotonda de los Hidalguenses Ilustres”, en la ciudad de Pachuca de Soto, en el estado de Hidalgo.

Esta gran anarquista revolucionaria inspiró el personaje de Emilia Sauri, de la novela “Mal de amores”, de Ángeles Mastretta.

Elisa Acuña, mujer valiente de convicciones firmes, es una de las grandes forjadoras de nuestra patria.


 

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