Fernando Miranda Servín.

Aunque ya con anterioridad el gobierno municipal de Durango había proporcionado apoyos menores a algunos de los asentamientos que la organización Antorcha Campesina tiene en esta demarcación, el pasado 28 de enero El Alcalde Opaco, José Ramón Enríquez Herrera, hizo un anuncio en su cuenta de Twitter que llamó la atención, y a la letra dice:

“Un gusto encontrarme con los integrantes de Antorcha Campesina con quienes acordé cosas importantes en temas de seguridad y bienestar social, ya hay disponibles 15 hectáreas con 1000 lotes para construcción de sus viviendas y desde el #GobiernoCiudadano los vamos a apoyar”.

El tuit prometedor del Alcalde Opaco.

Sin más, el edil encubridor de saqueadores priístas no proporciona la ubicación de esas 15 hectáreas ni la manera en que su gobierno va a financiar la construcción de esas viviendas en cada uno de los 1000 lotes que menciona.

Como se sabe, la administración municipal de este edil, más mediática que concreta en cuanto a resultados positivos se refiere, hasta el momento no ha entregado ni un solo pie de casa a la ciudadanía duranguense, y aunque el Instituto Municipal de la Vivienda tiene un programa de construcción de cuartos adicionales, sus alcances son raquíticos y condicionados, ya que invariablemente exigen a la ciudadanía acudir a los eventos políticos que los directivos de este municipio organizan, generalmente para apoyar al conocido oftalmólogo en sus aspiraciones políticas personales. 

Hoy, El Alcalde Opaco, José Ramón Enríquez Herrera, publica con bombo y platillo en una de las principales redes sociales que le dará a la organización Antorcha Campesina lo que en toda su administración no ha sido capaz de darle a la ciudadanía duranguense: 15 hectáreas de terreno en las que edificará mil viviendas.

Es preciso indicar que Antorcha Campesina es una poderosa organización clientelar que opera en varios estados de la República como empresa familiar controlada por su líder nacional, Aquiles Córdova Morán, sus hermanos, sobrinos y compadres que desde su fundación, a principios de la década de los años 70 del siglo pasado, ha estado ligada al PRI y a los mejores postores que la han utilizado como un grupo de choque sumamente violento para doblegar a los adversarios políticos de quienes sirve.

Aquiles Córdoba Morán, máximo líder de Antorcha Campesina, organización violenta que siempre ha estado ligada al PRI.

Recientemente, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en una de sus conferencias mañaneras evidenció a esta organización manifestando que durante el pasado sexenio de Enrique Peña Nieto fue altamente favorecida con concesiones para venta de gasolina. El portal noticioso sinembargo.mx el pasado 29 de enero publicó un amplio reportaje en el que revela las concesiones millonarias que esta organización obtuvo en PEMEX y CONAGUA durante el sexenio de Peña Nieto.

Ahora, el edil duranguense José Ramón Enríquez Herrera, enemistado con muy buena parte de la clase política local, como el gobernador José Aispuro Torres y toda la jerarquía del PAN, partido que lo llevó al poder, así como con diputados del Congreso que pretendió destituirlo por presuntos actos de corrupción; confrontado con amplios sectores de la ciudadanía a quienes no cumplió sus promesas de campaña, fallecidos sus padrinos políticos poblanos, Rafael Moreno Valle y su esposa Martha Erika Alonso, y detestado por aquellos que lo apoyaron en su campaña y que al principio de su administración creyeron que realizaría un buen papel, desesperado busca de dónde agarrarse para poder reelegirse, y qué “mejor” que una organización de origen priísta y de corte violento como Antorcha Campesina.

A escasos siete meses de que termine el trienio del Alcalde Opaco, José Ramón Enríquez Herrera, habrá que ver si efectivamente le construye a Antorcha Campesina sus mil viviendas prometidas o los deja como dejó a los duranguenses, con la fantasía holográfica de su “Ciudad Gobierno”, de la que sólo colocó la primera y única piedra.


 

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