Acá entre nos, La Niña

Yo siempre empiezo la dieta
el mismo día… mañana.

Es un lugar típico de una zona típica de nuestra ciudad de Durango, que es El Cerro del Calvario, del que no hace mucho tiempo se mejoraron sus fachadas, se rescató el teatro que tiene una capacidad para mil personas y la biblioteca central; se recuperaron sus andadores, pusieron rampas, escalinatas, iluminación, bancas y elevador. Además, se construyó un mirador de 360 grados que tiene una vista espectacular hacia todos los puntos de la ciudad, de tal manera que se pueden admirar la Catedral, el Centro Histórico, los templos de San Agustín, Santa Ana, Analco, Santa Juanita de los Lagos, Los Ángeles y el Cerro de los Remedios. Durango es una de las cuatro ciudades a nivel nacional que cuenta con un teleférico.

Este pequeño restaurante te da la sorpresa de tener un buen servicio y ofrecerte calidad en sus alimentos, así como una variedad de platillos tanto en el desayuno como en la comida. Está precisamente a un lado de la escalinata principal de la Biblioteca Central, ubicado en la calle Florida 1137 del Barrio del Calvario. Es un lugar reducido, pero cuenta con una terraza en la que puedes disfrutar una agradable vista.

¡Su atención es en verdad excelente! Desde que subes al lugar te dan la bienvenida con una gran sonrisa, ofreciéndote de entrada café, agua o jugo. En lo que vas a lavarte las manos a los baños (que por cierto están muy limpios, sin papeles en el piso, con suficiente agua, jabón y toallitas), regresas a tu mesa y ya tienes la bebida que pediste.

Cuentan con dos barras, una caliente y la otra fría, donde puedes elegir desde un arroz, pasta, carne en salsa verde y carne en salsa roja, hasta papas con chile poblano y crema, y una buena cantidad de guisos. En la mesa fría están los postres, desde el clásico arroz con leche y gelatina hasta pastelillos con fruta de temporada y unas paletas cubiertas de chocolate que en verdad quieres llevarte tres. 

Pedí un jugo verde que lleva perejil y manzana, muy sabroso, eso sí, es de reffil. En cuanto a comida, probé poco de todo pero lo que más me gustó y llamó la atención, sobre todo porque se puede creer que en ese pequeño lugar no sepan preparar platillos de alta cocina, ¡¡fue un rollo de res bañado en una salsa de mezcal, chile habanero y jugo de piña exquisito!! Esto lo sé porque anduve de preguntón con el chef que tan amablemente me atendió y sacó de mis dudas.

La iluminación, como la ambientación, son en verdad muy agradables; al chico y la chica que están como meseros no se les pasa nada y están muy al pendiente retirando los muertos (loza, cristalería y cubiertos sucios), y tan al pendiente están que si ven una servilleta en el piso inmediatamente la levantan.

También cuenta con la preparación de tacos en ese momento, de chamberete y al pastor, está increíble la carne así como sus salsas, justo de picor y de sal. Así que ¿cuántos quiere? 

Créame, vale la pena la “subida” de escaleras, ¡¡estando allá arriba no querrá bajar!!


 

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