Fernando Miranda Servín.

Con esta entrega finalizamos esta pequeña serie de Los Tóxicos, que consistió en la exposición de algunos protagonistas que buscan ocupar cargos de elección popular en esta contienda por la alcaldía de Durango.

Seguramente nuestros lectores identifican a muchos más personajes que sin duda debieron haber aparecido en esta breve selección, en la que tratamos de incluir, a nuestro criterio, solo a los más representativos, los más tóxicos, los más peligrosos, los que más daño le han hecho al desarrollo económico, político y social de Durango.

Así, dejamos al final a dos de los políticos más nocivos que han existido en la historia de esta entidad norteña. Ambos son altamente corruptos, ególatras y han llegado al poder enarbolando la falsa bandera del “izquierdismo”.

6.- José Ramón Enríquez Herrera, alias “El Águila Enríquez”

AGUILA-ENRIQUEZ
“El Águila Enríquez”, un político mediático y farsante cuyos resultados como alcalde de Durango han sido deplorables.

Ex secretario de Salud en el sexenio de Ismael Hernández Deras, este político se vuelve “opositor” a los regímenes priístas transitando por los partidos de la Revolución Democrática, Movimiento Ciudadano y el PAN, queriendo incrustarse en el partido Morena en los inicios de este proceso electoral, siendo rechazado vergonzosamente por la alta jerarquía de este instituto, que le negó el registro como precandidato a la alcaldía de Durango, para reelegirse.

Con un discurso convincente como “opositor”, Enríquez Herrera sorprende a la ciudadanía que le otorga su voto y gana la alcaldía de Durango en 2016 representando a la coalición PAN-PRD-MC; sin embargo, pasan los primeros días de su gobierno y el encanto social se va derrumbando con la exoneración de connotados personajes corruptos del trienio pasado, encabezados por el priísta Esteban Villegas Villarreal, que saquearon cientos de millones de pesos del erario municipal, y el despido injustificado de por lo menos medio millar de trabajadores municipales eficientes, a la par que el flamante alcalde mantenía en sus cargos a muchos conocidos priístas con antecedentes de corrupción.

José Ramón Enríquez llega a la alcaldía de Durango para gobernar con un gabinete integrado por auténticos sátrapas, ignorando las quejas de trabajadores que le señalaban los maltratos, hostigamientos sexuales y violaciones a sus derechos laborales y humanos perpetrados por los principales directivos de esta demarcación.

PAG-4-2-Como
Como esta barda, ubicada sobre la Av. Jesús García, así se fue descarapelando la credibilidad del edil duranguense José Ramón Enríquez.

Con un estilo mediático, “El Águila Enríquez”, ahora como candidato de su franquicia estatal, el partido Movimiento Ciudadano, pretende seguir gobernando (pues quiere reelegirse) promocionando logros que simplemente no ha obtenido, como su cacareada generación de más de 30 mil empleos y haber hecho de la ciudad de Durango una de las más seguras del país, según él.

Así, con una economía deprimida, altos índices de delincuencia, total carencia de transparencia y evidente corrupción en el quehacer administrativo de su gobierno, José Ramón Enríquez, con una estrategia fallida de comunicación y nulo proyecto político, quiere convencer al electorado de que voten por él para reelegirse. Y para lograr su objetivo este político es capaz de todo, como por ejemplo obligar a los trabajadores municipales a través de la lideresa sindical Alicia García Valenzuela a que el día de las elecciones lleven a por lo menos seis personas a votar por él.

Hoy, la falta de resultados positivos y su desaseo en el manejo de los recursos públicos que inclusive lo llevó a ser objeto de un juicio político en el Congreso local de esta entidad (al cierre de esta edición aún no se sabe qué sanción le impondrán por utilizar el erario como alcalde para promocionar su imagen personal en medio de un proceso electoral) han provocado que amplios sectores de la ciudadanía lo rechacen, tanto en las calles como en las redes sociales. Por todo lo anterior, José Ramón Enríquez Herrera, alias “El Águila Enríquez”, es altamente Tóxico.

7.- Alejandro González Yáñez, alias Gonzalo Yáñez

En 1977 Alejandro González Yáñez “llegó sin calzones a Durango”, según la descripción literal de Mague Carrillo, representante de la Organización de Gestión Social Popular Francisco Villa.

Gonzalo

Procedente de Monterrey, Nuevo León, y originario de la Ciudad de México, Alejandro González, comienza de la nada su carrera política invadiendo predios ajenos y fundando el Partido del Trabajo en Durango, hasta llegar a obtener la presidencia municipal de la capital duranguense en 1992, con el apoyo abierto del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. A partir de ahí, Gonzalo Yáñez no ha dejado de vivir a costa de los contribuyentes, siendo diputado federal en tres ocasiones y dos veces senador de la República, siempre por el Partido del Trabajo. Gonzalo Yáñez es conocido en el ambiente político duranguense por negociar sus campañas electorales al mejor postor para inclinar la balanza a favor de determinados candidatos. Hoy, los contingentes petistas que por años han seguido a este político siguen en la pobreza mientras él ha amasado una enorme fortuna y palacetes, como el que posee en el kilómetro 8 de la carretera Durango-Parral, valuado en más de 3 millones de dólares, propiedad que, según él, pertenece a su esposa. Ahora, nuevamente, Alejandro Gonzalez Yáñez quiere ser alcalde de Durango.

Detrás de la careta de benefactor, Gonzalo Yáñez oculta una personalidad violenta, misógina, discriminadora y extremadamente corrupta. Gonzalo Yáñez es simplemente Tóxico.


 

COMPARTIR